La última de las polémicas sobre pertenencias culturales argentinas y uruguayas se provocó el 24 de marzo pasado, cuando la Secretaría de Cultura argentina decidió reivindicar el dulce de leche, el asado y las empanadas como parte de la cultura alimentaria de ese país.
Las empanadas no merecieron demasiadas objeciones, pero en cuanto al dulce de leche y el asado, algunos sintieron que era negarle a Uruguay algunos de sus rasgos más típicos, compartidos con Argentina.
El embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, salió al cruce de cualquier susceptibilidad que pudiera surgir al respecto: "Es ridículo pensar que Argentina se quiera apropiar de lo que es patrimonio regional del Río de la Plata. La resolución del Ministerio de Cultura habla de patrimonio cultural gastronómico argentino, pero de ninguna manera se pretende que lo sea de forma exclusiva", afirmó el embajador.
Patiño Mayer aclaró que la resolución "no tiene consecuencias jurídicas ni económicas" y que el Gobierno argentino "Está dispuesto a presentarlo de forma conjunta con Uruguay".
El embajador recordó que el 10 y 11 de abril se llevó a cabo en Buenos Aires un Seminario de Patrimonio Alimentario y Gastronómico del Mercosur y en ese encuentro se analizaron distintas propuestas para profundizar los vínculos culturales y turísticos entre los países miembros, a través de la gastronomía regional.
Patiño Mayer afirmó que el Gobierno argentino "está dispuesto a hacer lo que Uruguay entienda conveniente para que no quede ninguna duda de que la resolución no tiene por objeto apropiarnos en exclusividad de algo que nos es común", afirmó.
"No hay ningún interés económico-comercial en la resolución y mucho menos a expensas de Uruguay", insistió el diplomático.
El Embajador Hernán Patiño Mayer explicó que la resolución de la Secretaría de Cultura argentina intenta "ganar un poco de identidad en un mundo que no nos reconoce, cada vez más globalizado e ignorante de las identidades culturales".