DURO DE MATAR

| De atrás, y a punta de corazón, Nacional empardó en forma hazañosa el mejor fútbol del Santos: 4 a 4

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JORGE SAVIA

Fue un partidazo. Por todo. Por el preciosismo atacante del Santos. Por la determinación y la verguenza de Nacional, que no estuvieron exentas de orden, aplicación táctica y cambios oportunamente realizados en concordancia con lo que fue el electrizante y dramático trámite. Y porque la incertidmbre por el resultado pareció no apagarse totalmente ni aún en las cuatro ocasiones en las que el conjunto tricolor pareció a punto de estar casi liquidado. Esto es: cuando Santos estuvo ganando 2 a 0 al terminar la primera etapa, cuando el elenco visitante —después que Alvez acortara la diferencia a los 12’ del complemento— volvió a ponerse dos goles adelante apenas promediaba la segunda parte, cuando el cuadro de Carreño plasmó —con dos golazos de Peralta y Scotti— el primer milagro de la noche al lograr una igualdad que sino era injusta resultaba por lo menos inesperada, y sobre todo cuando Benoit consiguió vencer la que en ese momento se había constituído en una heroica resistencia del arquero y la zaga contraria con un cabezazo que hizo rodar las almas de la hinchada del glorioso club del Parque Central por los estremidos escalones de las tribunas del Centenario.

Así era antes. Aquellas tenidas con el otro Santos. El de Pelé y Coutinho. El legendario. Gol a gol. Toma y dada. Y así era, y debe ser, si de recuperar la identidad perdida se trata, el cotejo típico del fútbol brasileño con el uruguayo.

Es decir: jugó mejor el Santos. O con superioridad técnica. Pero un poco por aquello de que más —o igual— vale maña que fuerza, Nacional se las terminó arreglando para que ese virtuosismo preciosista que expusieron al tener la pelota en sus pies individualidades del vuelo de Diego, Robinho, Ricardo Oliveira, Paulo Almeida, y el mismo Elano, que fue el hilo conducto por donde se generaron la mayoría de las jugadas que terminaron en conquistas del conjunto visitante, no se trasuntara en el resultado.

Por eso, entonces, ese empate con mucho de milagro, y hasta de hazaña, fundamentalmente por las circunstancias en que fue logrado. Nacional arrancó mal. Con la excepción de Leites, que salvó la plata en la zaga, empezó perturbado en la retaguardia. Y así empezó perdiendo con un gol letal, traído por los brasileños poco menos que del vestuario. Además, después al equipo de Carreño le costó encontrar la pelota. Afirmarse. Armarse. Y, entonces, tuvo —y las que fabricó las desperdició—pocas posibilidades de explotar la otra faceta de este Santos, que no es otra que la de tener un arquero y varios defensas más que son groseramente malos.

Sin embargo, en el complemento, con los pases de O’ Neill, un cierto reordenamiento que ganó el fondo con el pasaje de "O.J" Morales al costado izquierdo de la retaguardia, el aporte ofensivo que significó el "cantado" ingreso de Peralta, algunos aciertos atacantes de Alvez, también algunas situaciones que forzó Juárez en el juego de alto, y con el empeño colectivo de todo un equipo que no de desalentó ni cuando "Diego y su banda" congelaron con toque y goles el empuje de un Nacional que amagaba —y podía a medias— con llevarse al Santos por delante, se produjo por dos veces la reacción conmovedora, infartante, extraordinaria.

En medio de un partidazo, fue mejor —o más fino— el Santos. Pero Nacional demostró que no es fácil doblegarlo. Es duro de matar. Y no sólo resucitó. Está vivito y coleando para la revancha.

Minuto ¿de que?

DESCONCIERTO - Un signo elocuente de la desconcentración, o tal vez perturbación, con las que entró a jugar Nacional anoche frente al Santos, fue lo que ocurrió antes del inicio del trámite, cuando el juez pitó para hacer el minuto de silencio que se había anunciado de antemano, y los jugadores tricolores salieron corriendo enloquecidos, y el árbitro y los rivales los miraban, clavados en la cancha, sin entender nada. Aunque, en realidad, los que no habían entendido nada no eran los visitantes; eran los locales.

CAMBIO - Para el segundo tiempo, el arquero del Santos se cambió la indumentaria. Dejó la verde en el vestuario y apareció con ropa amarilla y negra, que —obviamente— no cayó nada simpática.

COLOMBIANO - Independiente Medellín le ganó a Cerro Porteño en el Estadio "La olla" de Asunción.

HOY - Hoy juegan Boca-Paysandú y Pumas-Cobreloa.

RACHA - Hasta ahora el único local que no perdió fue Nacional.

7

Son los goles que lleva anotados Ricardo Oliveira, que hasta ahora es el máximo goleador de la Copa Libertadores.

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