El Papa pidió que los iraquíes se hagan cargo de su país

El Papa Juan Pablo II hizo hoy, durante su mensaje de Pascua, un llamamiento a la paz en el mundo y dijo que los iraquíes tienen que hacerse cargo de reconstruir su país con la ayuda internacional.

El Papa, quien celebró la Pascua número 25 de su pontificado, pidió también poner fin a la cadena de odio que amenaza a la humanidad al inicio del nuevo milenio "trágicamente manchado ya por conflictos y actos de violencia".

El Santo Padre dijo estar apesadumbrado por la incesante violencia en Tierra Santa e instó al mundo entero a recordar las numerosas guerras olvidadas.

En su mensaje, transmitido en vivo a cientos de millones de fieles en 54 países, el Papa deseó al mundo una feliz y pacífica Pascua en 62 idiomas incluyendo árabe, hebreo y algunas lenguas que se hablan en países en conflictos en Asia y Africa.

El Papa, de 82 años, quien habló en la Plaza de San Pedro, adornada con decenas de miles de flores, parecía estar en buenas condiciones de salud, aunque un tanto cansado. Su voz sonaba ronca tras varios días de actos litúrgicos durante la Semana Santa.

"¡Paz en Irak!", dijo en su mensaje Urbi et Orbi (A la Ciudad y al Mundo) tras celebrar la misa del Domingo de Resurrección ante miles de fieles reunidos en la enorme explanada de la Plaza de San Pedro.

La mayoría de los fieles llevaba sombrillas para defenderse de una ligera lluvia.

PAPEL DE LA ONU EN IRAK

"Con el apoyo de la comunidad internacional, el pueblo iraquí puede convertirse en el protagonista de la reconstrucción colectiva de su país", dijo.

El Papa, quien ofició la misa del Domingo de Pascua con vestimentas blancas bordadas en oro, encabezó una vigorosa campaña contra la guerra liderada por Estados Unidos para derrocar al presidente de Irak, Saddam Hussein.

Desde la caída de Hussein, el Vaticano ha hecho llamados para poner fin rápidamente al conflicto y ha ofrecido su ayuda para coordinar la asistencia humanitaria a través de sus embajadas y diócesis.

El Santo Padre mencionó también conflictos en Africa, Asia y América Latina.

"Paz en otras partes del mundo, donde guerras olvidadas y prolongadas hostilidades están causando muertes y heridos en medio del silencio y el abandono de una parte considerable de sectores de la opinión pública", dijo el Pontífice.

"Pongamos fin a la cadena de odio que amenaza el desarrollo ordenado de la familia humana", reiteró.

La multitud rugió con entusiasmo cuando el Papa habló de la paz y lo aplaudió, obligando al Santo Padre a elevar el tono de la voz para ser escuchado en la plaza y a repetir varias veces las mismas frases, cada vez con más énfasis.

El Papa habló de su temor de que nuevos conflictos puedan encender la chispa del odio en Oriente Medio y esto desencadene en "trágicos choques entre culturas y religiones".

Dijo que si la humanidad quiere inaugurar "una nueva era de justicia y de paz", los hombres y las mujeres del mundo deben comenzar a practicar el perdón y el entendimiento.

A pesar de todos los conflictos y las tragedias que mencionó el Papa, quien vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial y sufrió la opresión de parte de los nazis y los comunistas en su nativa Polonia, su mensaje de Pascua fue de optimismo.

"Sin importar cuán oscuro aparezca el horizonte de la humanidad, hoy celebramos el triunfo y la alegría de la Pascua. Si vientos contrarios detienen por momentos la marcha de la humanidad, si el mar de la historia está ahora revuelto por tormentas, no debemos desmayar ni dejar de luchar por el bien común y por la paz mundial", dijo.

La Semana Santa, en la que presidió cerca de 10 prolongados actos religiosos, fue otra prueba para la fortaleza y la salud del Papa, quien el domingo pareció estar muy bien y con más energía que en meses recientes.

REUTERS

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