El papa Juan Pablo II dijo que todas las limosnas recogidas en la Basílica de San Pedro durante los servicios del Jueves Santo serán para las víctimas de la guerra en Irak.
Antes de la guerra, el pontífice expresó su oposición a la invasión y desde entonces ha declarado su preocupación por las víctimas.
"Quiero que las donaciones recogidas durante esta celebración sirvan para aliviar las necesidades urgentes de los que sufren en Irak a raíz de las consecuencias de la guerra", dijo Juan Pablo en su homilía.
El papa de 82 años lució cansado durante su segunda misa del día. Lo llevaron hasta el altar en una silla de ruedas. Su voz era débil y estaba encorvado en su asiento.
La Semana Santa es un período extenuante para Juan Pablo debido al gran número de apariciones públicas previstas.
La procesión del Viernes Santo, que simboliza el camino de Jesús a la crucifixión, ha sido modificada debido a la edad y el estado de salud del papa. Solía llevar una cruz de madera en la procesión, pero dejó de hacerlo hace dos años.
AP