El gobierno cubano lanzó una segunda andanada de
acusaciones contra su par uruguayo, calificándolo
—junto a Perú y Costa Rica— de ser "viles lacayos del
imperio" —aludiendo a Estados Unidos—, por haber
presentado una moción sobre la situación en Cuba.
Esta situación generó ayer una fuerte reacción —casi
inmediata— de parte de dirigentes políticos de los
Partidos Nacional y Colorado que admitieron no estar
sorprendidos por la situación teniendo en cuenta que
proviene de un régimen como el de Fidel Castro.
El nacionalista Arturo Heber, de la comisión de
Asuntos Internacionales del Parlamento, comentó a El
País que "era previsto que esto iba a suceder. Uruguay
sale una vez más fortalecido en su política exterior,
porque pudiendo haber endurecido la declaración, no
lo hizo. La posición del país es digna y por eso recibe
insultos del gobierno cubano".
Para el senador del Foro Batllista Pablo Millor, esta
situación "está fríamente programada por el gobierno
cubano que se coloca en una posición desafiante por
el temor de que Estados Unidos levante el embargo
simbólico —todo el mundo comercia con la isla,
incluso Estados Unidos—que pesa sobre Cuba.
Porque si lo hace se le termina a Castro la gran
bandera que tiene para justificar su tiranía", dijo a El
País.
Uruguay rompió relaciones diplomáticas con Cuba el
24 de abril de 2002 después que Castro lanzara
públicamente una serie de insultos ("genuflexo",
"traidor", "lamebotas", "abyecto Judas") contra el
presidente Jorge Batlle, por haber promovido en
Ginebra una resolución que consideró anticubana.
Ayer en la sede de ONU en Ginebra, Antonio
Fernández, director de Asuntos Multilaterales de la
cancillería cubana, afirmó que el Fondo Monetario
Internacional (FMI) es uno de los instrumentos
utilizados por Estados Unidos y dijo que Uruguay
recibió "un regalo" de ese organismo.
La Habana calificó el miércoles de "infame" el proyecto
de resolución y acusó a los países latinoamericanos
que la presentaron de ser "gobiernos títeres" de
Estados Unidos. Según La Habana, el documento
cuya votación se postergó por 24 horas en ese foro de
Naciones Unidas es un invento de Estados Unidos
para justificar las sanciones.
"Los de la OTAN, con su proverbial y cínica hipocresía,
apoyan en bloque como siempre, la resolución
anticubana presentada por viles lacayos del imperio,
en este caso los gobiernos de Perú, Uruguay y Costa
Rica", expresó la primera de dos notas dadas a
conocer por Cuba.
Paralelamente la emprendió contra la Unión Europea,
a la cual calificó de "servil", pues no mantiene una
posición independiente de los intereses
estadounidenses.
En 1990 y hasta 1998, Estados Unidos presentó el
proyecto por su cuenta. A partir de 1999, la moción se
respaldó por naciones ex socialistas y desde 2002 se
buscó patrocinio latinoamericano.
El 19 de abril de 2002 la Comisión de DDHH decidió
invitar a Cuba, a propuesta de Uruguay, "a realizar
esfuerzos para obtener similares avances en el campo
de los derechos humanos, civiles y políticos, en
consecuencia con las disposiciones de la Declaración
Universal de Derechos Humanos".
WASHINGTON APOYA. A última hora de ayer,
Washington dejó de lado la búsqueda de una condena
explícita contra Cuba en la Comisión de la ONU e
indicó que a falta de consenso se conforma con la
resolución inicial presentada por Costa Rica, Perú y
Uruguay.
En lugar de reclamar una posición más dura que
condene explícitamente la represión de los disidentes,
con pocas chances de ser aceptada, altos funcionarios
estadounidenses defendieron en una audiencia
legislativa el proyecto de resolución original
presentado por los tres países latinoamericanos.
"Hemos trabajado duro para reforzarla, pero hay una
fuerte resistencia a cambiar la redacción. La
resolución es una bofetada en la cara para (Fidel)
Castro y para su régimen de parte de sus propios
vecinos", explicó el secretario de Estado adjunto para
Asuntos Internacionales, Kim Holmes.
La enmienda de Costa Rica condena explícitamente la
reciente ola de represión de opositores al régimen de
Fidel Castro y reclama la "liberación inmediata" de los
disidentes encarcelados, contrariamente al proyecto
de resolución que no hace referencia a dicha ola de
represión y está redactado en términos más
moderados.
Durante los debates preliminares del miércoles, Cuba
presentó dos enmiendas cuyo examen ha sido
aplazado también hasta hoy. En una de estas
enmiendas Cuba "exige el cese inmediato del bloqueo
unilateral e ilegal contra Cuba impuesto por los
Estados Unidos, que constituye una flagrante violación
de los derechos humanos del pueblo cubano".
En la segunda enmienda, La Habana solicita al Alto
Comisionado de Derechos Humanos, Sergio Vieira de
Mello, "que realice una evaluación sobre los efectos de
los continuos actos terroristas realizados
impunemente contra el pueblo de Cuba desde el
territorio de los Estados Unidos".
Una nueva
polémica
Heber | Digno
-"Deploramos que el Encuentro Progresista-Frente
Amplio no haya acompañado la clara censura que
Uruguay hace de la situación en Cuba".
-"La reacción del espectro político uruguayo debe estar
alineada detrás de la postura de nuestro país en
Ginebra".
- "Cuando Uruguay asume una posición digna y
coherente -recibe una nueva andanada de insultos. No
me sorprende", sostuvo Arturo Heber, de la comisión
de Asuntos Internacionales.
Cuba | Títeres
- La Habana calificó el miércoles de "infame" el
proyecto de resolución y acusó a los países
latinoamericanos que la presentaron de ser
"gobiernos títeres" de Estados Unidos.
-"Los de la OTAN, con su proverbial y cínica hipocresía,
apoyan en bloque la resolución anticubana presentada
por viles lacayos del imperio, en este caso los
gobiernos de Perú, Uruguay y Costa Rica", expresó la
primera de dos notas dadas a conocer por Cuba ayer
miércoles.
Millor | Tirano
- "No me extraña que el tirano más antiguo del planeta
insulte a una democracia. Tampoco me extraña que
los alcahuetes que tiene acá en Uruguay aplaudan al
tirano".
- "Son alcahuetes muy particulares, porque cuando
tienen que emigrar buscando los mejores horizontes
no se van a Cuba, a Corea del Norte ni a China
comunista, sino que se van a Estados Unidos, que es
el país al cual insultan". Pablo Millor, senador del
Partido Colorado".