Santa Lucía no tuvo más meningitis pero el MSP aún evalúa la vacuna

| Técnicos realizan estudios sobre efectividad de una vacuna polémica pero que terminó siendo aplicada

Santa LucIa | E. Barreneche

A pesar de que diversas fuentes médicas de la ciudad de Santa Lucía aseguran que no han vuelto a producirse casos de meningitis provocada por el meningococo B, el Ministerio de Salud Pública (MSP) todavía no se ha pronunciado técnicamente sobre el resultado de la aplicación de la vacuna cubana en esa localidad y en todo el país.

Sin embargo, el subdirector general de Salud, Julio Vignolo, dijo que la cartera realizará un estudio técnico para tratar de demostrar científicamente la efectividad del producto. "No podemos decir a priori si hubo más o menos casos, porque hay que hacer un estudio descriptivo de las cepas que aparecieron antes y después de vacunar para tener evidencia científica", expresó el técnico.

Vignolo también aclaró que el gobierno no ha comprado nuevas dosis de la vacuna fabricada por el instituto cubano Finlay, ni tiene en sus planes volver a vacunar en todo el país.

"La Presidencia emitió un decreto para regular el pago de las dosis compradas el año pasado y en algunos ámbitos se produjo una confusión, ya que se pensó en una nueva compra para este año", aclaró.

El técnico dijo que ningún organismo sanitario internacional recomienda la vacunación masiva y que el producto cubano sería sólo efectivo para hacer una "inmunización de bloqueo" frente a la aparición de un brote local o regional como el que ocurrió en Santa Lucía. La propia Organización Panamericana de la Salud (OPS), que no recomienda esta vacuna, considera claves los resultados del estudio que va a realizar el MSP. Otras fuentes consultadas admitieron a El País que si se decidió extender la inmunización a todo el país y no circunscribirla a esa zona de Canelones, fue por razones "políticas", más que técnicas, y así descomprimir uno de los conflictos más agudos que tuvo que enfrentar la secretaría de Estado

CIUDAD MARCADA. A mediados de 2001, tras saber que Paola Lambache, la mejor amiga de su hija, María Fernanda Baccino, se encontraba internada grave con meningitis, Griselda Romano (58) pidió al MSP, que vacunara contra esa enfermedad a su hija y a los niños del barrio. La petición fue rechazada. Dos semanas después, Paola salió del CTI. En cambio, María Fernanda entró en coma y murió.

Días antes de contraer la meningitis, Virginia, de 15 años, colocó una foto suya de niña en un marco porque en caso de fallecer, quería que sus familiares y amigos la recordaran cuando era pequeña, dijo su madre Mabel Cabrera (50). Virginia, quién llevaba flores a la tumba de María Fernanda, se transformó en el segundo caso fatal por meningitis en Santa Lucía.

Olga Bellini, una enfermera de 38 años, no tenía los mil pesos que costaba en una mutualista la segunda dosis de la vacuna cubana contra la meningitis para sus cuatro hijos. Su hija, Angelina Deus cayó enferma en diciembre de 2001. "Hasta ahora pienso que a Angelina la salvó la primera dosis de la vacuna", explicó.

Además de vivir en la pequeña ciudad de Santa Lucía, todos estos casos están unidos por un mismo hilo: la meningitis. Se trata de familiares de adolescentes y niños que lucharon contra la enfermedad durante el 2001.

Dieciséis meses más tarde de esos hechos, todos los entrevistados cuestionaron la decisión del MSP de vacunar tardíamente contra esta enfermedad. Piensan que ello determinó el fallecimiento de dos adolescentes y el contagio de otros niños. Los hechos provocaron una psicosis entre los pobladores de Santa Lucía, quienes incluso llegaron a dudar si debían enviar o no a sus hijos a las escuelas y liceos por miedo al contagio.

Ante la primer señal de fiebre o vómitos, los padres los llevaban al médico. Lo primero que hacían los profesionales era chequear si los menores tenían rigidez de nuca, un síntoma clave de la meningitis.

DOLOR. A fines de junio de ese año, la adolescente Baccino despertó con vómitos y dolores de cabeza. Una hora más tarde, su madre decidió llevarla a Comeca. Horas después, la adolescente se desmayó y entró en coma. "Días antes, técnicos del MSP me dijeron que la vacuna cubana no servía y dejaron morir a mi hija como un perro", recordó Romano.

A principios de noviembre de 2001, Mabel Cabrera regresó a su casa del trabajo al finalizar la tarde. Tenía 2 mil pesos en el bolsillo. En ese momento, la psicosis provocada por la enfermedad llegaba a su punto más alto en Santa Lucía.

Mabel se reunió en el comedor con sus dos hijas, Virginia y Noelia para analizar si usarían ese dinero para comprar en una institución privada la primer dosis de la vacuna cubana. "Entre las tres decidimos que no se iban a vacunar. Pensamos que el MSP no iba a jugar con la vida de adolescentes y niños. Creímos en el MSP y mi hija murió", dijo Cabrera.

A las 5 de la tarde del 4 de diciembre de ese año, Olga Bellini encontró a su hija Angelina en el patio de su casa. Angelina le mostró sus piernas y Bellini, de profesión enfermera, detectó enseguida que los primeros síntomas de púrpura en las piernas de su hija.

"Cuando vi el púrpura en las piernas de Angelina, se me acabó el mundo", dijo Bellini. A las 14 horas, Angelina fue trasladada al hospital Pereira Rossell. Sin embargo, el púrpura comenzó a desaparecer al otro día sin necesidad que la menor fuera internada en el CTI o recibiera medicación alguna.

Luis Mariano Lambache (67) es el abuelo de Paola. Dijo que todos los familiares de la adolescente temían que si esta sobrevivía a la enfermedad, iba a tener problemas mentales. Paola salió del CTI totalmente lúcida.

TRANQUILIDAD. El último fallecimiento por meningitis en Santa Lucía sucedió el 22 de noviembre del 2001, según fuentes médicas del lugar. Dieciséis meses más tarde, en esa ciudad no ocurrió otro caso de meningitis, según fuentes médicas de la zona. El tema de la enfermedad ya no tiene la misma fuerza en la cabeza de los pobladores.

"La meningitis antes provocó una psicosis aquí. En un momento perdí el sueño por esa enfermedad. Ahora ya no", dijo Patricia Ríos (31), quien trabaja en la Colonia Santín Carlos Rossi.

Nicolás Fraquio (29) tiene dos hijas pequeñas, Evelyn y Tatiana. Fraquio dijo que "ahora ya no estoy más preocupado por la meningitis. Antes era otro tema. Sin embargo, consideró que la decisión del MSP fue lamentable y obligó a los pobladores a movilizarse por su derecho a la salud".

Mabel Cabrera, a su vez, dijo que, en aquel entonces, el gobierno "le dio más importancia a las vacas cuando apareció la aftosa que a los seres humanos".

Mientras, Griselda Romano admitió que no había iniciado un juicio de responsabilidad contra el MSP por la muerte de su hija María Fernanda. "Ahora, nadie me va a devolver la vida de mi hija", concluyó

Claves

- Durante el 2001, ocurrieron 11 casos de meningitis en esta pequeña localidad de unos 18 mil habitantes. Dos de los casos fueron mortales.

- A mediados de ese año, los pobladores de Santa Lucía realizaron intensas movilizaciones solicitando la vacuna cubana.

- La entonces directora de Epidemiología, Gloria Ruocco, dijo en el salón parroquial de esa ciudad, que esa vacuna tenía el mismo valor que el agua de Querétaro. "Su eficacia es nula", advirtió.

- La vacuna cubana había sido registrada tiempo atrás en el MSP y era utilizada en el mutualismo.

- El 3 de julio de 2001, Ruocco reconoció que en la ciudad de Santa Lucía existe "un brote epidémico" de meningitis por meningococo B, si se comparan los casos detectados con los aparecidos en años anteriores.

- En los centros de salud privados se ofrecía la vacuna a un costo de $ 600 por cada una de las dos dosis.

- Un examen del Instituto Pasteur que demostraba que las cepas que afectaron Santa Lucía eran sensibles a la vacuna cubana precipitó una tormenta política, que culminó con la renuncia del ministro y varios técnicos.

- El 19 de diciembre de 2001, ante la aparición de nuevos casos, el MSP decidió vacunar en esa población canaria y luego extendió la medida a todo el país.

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