ROMA | EFE
La detención en Bagdad del histórico activista palestino Abu Abbas ha resucitado en Italia uno de los episodios más rocambolescos de su historia reciente, el secuestro en 1985 del barco de crucero "Achille Lauro".
El despiadado asesinato de un anciano paralítico norteamericano, la interceptación en pleno vuelo de los secuestradores por cazas de EE.UU., el pulso entre el presidente estadounidense, Ronald Reagan, y el primer ministro italiano, Bettino Craxi, y la liberación inmediata de Abbas fueron ingredientes de un caso que dio vuelta al mundo.
Con la guerra de Irak de fondo, el fantasma del "Achille Lauro" se agitó ayer de nuevo con la decisión de Italia de pedir la extradición de líder del Frente de Liberación de Palestina (FLP), condenado en 1987 en rebeldía a cadena perpetua por un tribunal de Génova.
El ministro de Justicia, Roberto Castelli, se apresuró a señalar que la demanda de extradición es un deber, más allá de que se trate de un caso peculiar, ya que Abbas fue arrestado en Irak por el Ejército de EE.UU.
Castelli reconoció que la situación es "muy compleja desde el punto de vista del derecho internacional", aunque subrayó su determinación de superar todos los obstáculos.
Una de esas barreras la levantó ayer la Autoridad Palestina al pedir a EE.UU. que deje en libertad a Abu Abbas, invocando un acuerdo de paz provisional para Oriente Medio firmado con Israel el 28 de setiembre de 1995.
AMNISTIA. En esos pactos, subrayan los palestinos, se estableció que ningún miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) —como lo fue el detenido— puede ser encarcelado por hechos cometidos antes de los acuerdos de paz de Oslo del 13 de setiembre de 1993.
Mientras se resuelven estos contenciosos, en Italia se rememora el secuestro del "Achille Lauro" durante una escala en Egipto, el 7 de octubre de 1985, por un comando del FLP que tomó como rehenes a 450 pasajeros para pedir la libertad de 52 palestinos presos en Israel.
Al día siguiente fue asesinado y arrojado al mar en su silla de ruedas un anciano norteamericano de origen judío, Leon Klinghoffer.
El 9 de octubre el comando abandonó la nave y el día 11 el avión egipcio que les trasladaba a Túnez fue abordado por cazas F-14 estadounidenses, que le obligaron a aterrizar en la base de Sigonela, en la isla de Sicilia.
Se vivieron entonces momentos de gran tensión con los marines norteamericanos destacados en la base y los "Carabinieri" italianos apuntándose mutuamente con sus armas.
Reagan pidió la extradición del comando, pero Craxi se mantuvo firme en su negativa y consiguió que los activistas palestinos quedaran bajo jurisdicción italiana.
Los cuatro secuestradores fueron acusados de homicidio voluntario y toma y detención de rehenes y conducidos a prisión, mientras a Abu Abbas se le consideró un simple testigo, lo que le permitió partir de inmediato hacia Belgrado en un avión yugoslavo.
Durante el proceso judicial se fue configurando el papel del dirigente del FLP como cerebro del secuestro, hasta el punto de que Italia acabó procesándolo y condenándolo a cadena perpetua en rebeldía.
Abu Abbas se encontraba en Irak, donde ha pasado la mayor parte de los últimos 17 años y donde esta semana fue detenido por las fuerzas especiales de EE.UU.
Durante ese período, no obstante, volvió a pisar los territorios autónomos palestinos, con el beneplácito de Israel, y asumió públicamente como un error el secuestro del "Achille Lauro".