Un contenedor solidario para Melo

| El proyecto aunó a la colectividad uruguaya en Nueva York. Será beneficiado el hospital de Melo y familias carenciadas

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CARINA NOVARESE

Un contenedor repleto de alimentos, ropa, remedios e instrumentos médicos llegará el 22 de abril a Uruguay, con destino a barrios carenciados de Melo y al hospital de ese lugar. El enorme recipiente partió de Estados Unidos el 27 de marzo. Está cargado con 200 cajas de ropa, 80 de medicinas y cuatro paletas de comida de todo tipo (cada paleta está compuesta por cerca de 100 cajas). Además trae cinco camas eléctricas de hospital, 25 caminadores y varios equipos para tratamiento médico.

Lo novedoso del cargamento solidario es que es el producto del esfuerzo de una venezolana casada con un uruguayo, ambos residentes en Nueva York, y de un sin fin de uruguayos que viven en Estados Unidos y respondieron a la convocatoria.

La historia es reciente y se remonta al mes de diciembre, cuando el maestro bandoneonista uruguayo Raúl Jaurena y su esposa, la cantante de tangos venezolana Marga Mitchell, estuvieron en Uruguay participando del Festival de Joventango. En esa ocasión la pareja recibió la visita de un antiguo amigo del barrio de Jaurena, ahora transformado en trabajador social, Héctor Galeano. El les relató las malas condiciones en que vivían muchas personas en un gran zona de Melo, donde él trabaja desde la parroquia del Buen Pastor.

Al principio les pidió que lo ayudaran con la compra de semillas, para que las familias pudieran crear sus propias huertas. El proyecto quedó por el camino porque las semillas que podían conseguirse en Estados Unidos no sirven en el sur, ya que las temporadas de siembra son diferentes.

El relato bastó para que Marga, de 48 años, se convenciera de que era hora de hacer algo desde Estados Unidos para ayudar a quienes "la estaban pasando mal". Cuando volvió a su casa, en Nueva York, inmediatamente se puso en contacto con el Club de Leones al que pertenece, donde planteó la necesidad y su intención de iniciar una campaña. Luego de consultarlo con la central de distrito de esta organización, el gobernador regional dio la autorización y comenzó la campaña.

DE TODOS LADOS. "En un principio yo sólo pretendía juntar lo que se pudiera entre la comunidad uruguaya e hispana, pero nunca imaginé esta respuesta", recuerda desde Nueva York Marga Mitchell. Por eso lo primero que hizo fue pedirle colaboración a los dos diarios hispanos que circulan en la zona, ambos propiedad de uruguayos. Los dos accedieron enseguida a publicar publicidad sobre el tema.

Al mismo tiempo Mitchel, entre espectáculos tangueros y viajes de trabajo, se dedicó a recorrer un sinfín de lugares con el documento que acreditaba que tenía el apoyo de los Leones para realizar una colecta solidaria. Poco después se organizaron dos puestos de recibimiento de lo que terminó siendo una avalancha de ropa, comida y de "todo un poco". La propia casa de Mitchell y Jaurena y el taller de un compatriota uruguayo que rápidamente ofreció el espacio para guardar toda la mercadería, se convirtieron en los centros de acopio.

"Recibimos de todo: ropa vieja, más o menos e incluso con las etiquetas puestas. Nunca pensé que tendría esta respuesta porque si bien acá hay muchos uruguayos no hay mucho sentimiento de comunidad, no se juntan demasiado para hacer cosas", explicó Mitchell. Pero las respuestas vinieron de los lugares más inverosímiles, incluso desde New Hampshire, una localidad distante seis horas de Nueva York, a la que sin embargo llegó la noticia y hubo que mandar un camión para que recogiera las donaciones.

Mitchel no olvidó tocar las puertas de hospitales de la región e incluso de los médicos; un especialista cubano, entre tantos donantes, le regaló un equipo de ultrasonido y una máquina centrifugadora, entre otras cosas. Y los Leones siguieron respondiendo desde todas partes.

Finalmente llegó el momento de negociar lo que todo el mundo le decía a Marga sería "muy difícil": cómo enviar las toneladas de alimentos, ropa y medicinas recolectadas, de la forma más barata posible. Si bien cientos de personas habían donado artículos de todo tipo, el dinero escaseaba y contratar un contenedor y su flete, es costoso. "Y ahí salían los uruguayos, muy grises y pesimistas, que me decía" ‘olvídalo’, no lo conseguirás", recuerda Mitchell.

Pero lo consiguió. Primero organizó junto a su esposo y otros artistas un espectáculo de tango con cena, que se realizó en Nueva Jersey. En el evento se juntaron casi 4.000 dólares, 1.600 de los cuales se destinaron para el pago del flete del contenedor (por supuesto Mitchell ya había conseguido un buen descuento con la empresa). El resto se invirtió en comida no perecedera: fideos, latas de porotos y arroz.

Por otra parte los tiempos urgían; Mitchell y Jaurena no podían detener su actividad, pero querían que el contenedor con las donaciones llegara a tiempo a Uruguay, antes del invierno del sur y teniendo en cuenta que todo su contenido debía ser administrado primero, seleccionado y luego repartido entre las personas más necesitadas.

Los trámites aduaneros eran otro dolor de cabeza y los uruguayos, "de allá y de acá" recuerda Mitchell, le decían que era muy complicado porque muchas veces se habían utilizado supuestas donaciones para esconder mercaderías de contrabando que luego se vendían, lo que había motivado la desconfianza de las autoridades.

El apoyo institucional del Club de Leones y también de la iglesia, representada aquí por el obispo de Treinta y Tres y Cerro Largo, Luis del Castillo, fue clave para que el proyecto saliera adelante. Mitchell incluso llegó a reunirse con del Castillo en Estados Unidos, para coordinar todas las acciones; en ese momento la venezolana le dio toda la información sobre el contenido de la donación e incluso el número de contenedor, para que se pudieran hacer los trámites aduaneros que eximen de impuestos a este tipo de cargas.

Todas las donaciones irán a una amplia zona de Melo conocida como Barrio Sur, cuya población se ha visto muy afectada por la crisis económica y tiene graves problemas de empleo. Tal como dijo monseñor del Castillo, "es un barrio en situación complicada como tantos otros de Uruguay, pero justamente se dio que Galeano le pidió ayuda a sus amigos para la zona en que trabaja". El religioso también confía que la zona sea de las primeras en sentir los efectos positivos que deriven de la reactivación exportadora, luego de un largo período de recesión que comenzó con la debacle brasileña de 1999, debido a la posición fronteriza del lugar.

"Yo estoy feliz, porque en medio de tantos problemas que hay en el mundo, tantas tribulaciones, tenía hasta miedo de que el contenedor no pudiera llegar a salir. Aquí cada día es un problema nuevo con esto de la guerra. El trabajo fue duro pero agradable: la gente colaboró con cariño", dice Mitchel. Después de muchos años en Estados Unidos, ella vio por primera vez cómo los uruguayos de muchos lugares diferentes terminaban unidos por una causa solidaria.

Contrariamente a lo que muchos le habían dicho, Mitchel confirmó que "cuando las cosas se hacen de corazón y con honestidad, salen". Por esa razón ella quiere que cuando el contenedor llegue y las donaciones sean distribuidas, monseñor del Castillo le envíe un informe que se encargará de difundir en Estados Unidos, para que quienes contribuyeron al proyecto vean sus resultados.

Mitchel quería estar en Uruguay cuando la carga llegara, pero en estos días viajará a Europa para presentarse junto a Jaurena. Sin embargo ya disfruta de las sonrisas de todas las personas que recibirán la ayuda que los uruguayos de la diáspora juntaron en Estados Unidos. Para ella este contenedor solidario puede ser solo el principio de una cadena de ayudas que alcance a todos los lugares que lo necesiten.

Dos tangueros de ley por todo el mundo

"El tango es una maravilla en todo el mundo", dice Marga Mitchell, refiriéndose al arte que primero la acercó a su marido, Raúl Jaurena, y ahora le permite coleccionar aplausos en todo el mundo. Jaurena es, además de uruguayo, unos de los maestros del bandoneón en todo el mundo.

La pareja de artistas vive desde hace años en Estados Unidos, donde han presentado numerosos espectáculos y donde incluso fueron premiados por los críticos de Nueva York. El último gran show se presentó en el principal teatro hispano de Nueva York, el Thalía Theater, donde representaron el musical "La Vida es Tango", en el que Jaurena es el director musical y Mitchel la principal cantante. El espectáculo agotó localidades durante los casi dos meses que estuvo en cartel.

Jaurena también fue nominado al Grammy Latino en la categoría Mejor Album Tango, por su trabajo "Tango Bar".

La pareja Jaurena-Mitchell viajará en estos días a Montecarlo y otros lugares de Europa para presentar su espectáculo. Tenían planeado venir a Uruguay para realizar una grabación, pero el proyecto debió ser pospuesto para más adelante.

A MELO

- El llamado Barrio Sur de Melo es más que un barrio una amplia zona carenciada de la capital de Cerro Largo. Allí está ubicada la parroquia del Buen Pastor.

- Luego del pedido de ayuda por parte de Héctor Galeano a la pareja Jaurena-Mitchel, el obispo de Treinta y Tres y Melo, monseñor Luis del Castillo, tomó las riendas y consideró que la parroquia en cuestión era la más adecuada para recibir la ayuda, porque ya tenía amplia experiencia en la organización de las familias y en la detección de los más necesitados.

- La comunidad de Melo ya recibió un contenedor solidario enviado por la comunidad uruguaya en Miami, que pagó el flete de los equipos médicos donados por el hospital Mercy de esa ciudad. Todo este material se destinará al hospital público de Melo.

- Al mismo tiempo, monseñor del Castillo intenta que se concrete una donación proveniente de Minessota.

- El nuevo envío que se espera para la semana que viene, favorecerá al hospital público local, pero también a las policlínicas barriales y a las familias más carenciadas de la zona sur de la ciudad.

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