El Tren Relámpago

En un excelente artículo publicado en el semanario "Patria", el distinguido nacionalista y ex parlamentario don Horacio Polla, hizo una evocación del Tren Relámpago que en 1925 —y también en 1926— "fue original y extraordinario instrumento de propaganda del Partido".

La locomotora del "Tren" llevaba adelante los nombres de los candidatos y en 1926 ostentaba un trofeo con la insignia "Todo por la Patria". Sigue Polla en su descripción: "A los costados numerosas banderas nacionales. Tanto el frente como todo el contorno estaban iluminados por centenares de lamparitas que le daban un aspecto feérico. Un poderoso reflector marcaba por las noches una intensa huella de luz en la campiña. Y una potente bocina. Ambos elementos anunciaban de lejos la presencia del Tren Relámpago. Era imponente el espectáculo nocturno, surgiendo por las lomas de los llanos y las serranías con su estela lumínica que despertaba la atención de la gente, que se acercaba a las vías del ferrocarril agitando sus banderas y sus pañuelos azules y blancos".

Todo lo que tenía que ver con el Tren, estaba a cargo de Mario Ponce de León, "responsable de todos los avatares del Tren". En 1925, partió el 28 de enero a las 6 y 45 horas de la Estación Central. La delegación estaba integrada, según lo trasmite Polla, por Luis Alberto de Herrera, Leonel Aguirre, Arturo Puig, Eduardo Rodríguez Larreta, Ismael Cortinas, Javier Barrios Amorín, Juan López Aguerre, Alberto Puig, Pedro Sáenz, L. Enrique Andreoli, Eduardo Víctor Haedo, Carlos Ma. Ibarlucea, Haroldo Risso Sienra, Tomás Aguirre Roselló por el Diario El Plata, Angel Ma. Cusano por La Democracia, Antonio Pintos Curbelo por El País, César Basaldúa por los blancos radicados en la Argentina y el director organizador, Mario Ponce de León.

La prensa nacionalista informaba día a día la gira y Eduardo Rodríguez Larreta, escribiendo en El País, decía: "Lo más admirable, lo más impresionante de esta gira es el homenaje incesante, brotado paso a paso, de entre las soledades del campo... arrancando figuras que surgen como en relieve, frenéticas de entusiasmo, que tienden sus manos, no se sabe si para aplaudir o para bendecir..."

Aquellas elecciones del 8 de febrero de 1925, fueron uno de los grandes capítulos del Partido Nacional. Se dilucidaba en las urnas la elección de tres miembros del Consejo Nacional de Administración (eran nueve miembros y se elegían por tercios) y la elección de seis Colegios electorales en otros tantos departamentos para, en segundo grado, elegir el senador que habría de representar al departamento.

Sobre un total de 304.005 inscriptos hábiles, el Partido Nacional obtuvo 119.255 votos sobre los 115.518 del Partido Colorado y los 7.137 del Partido Colorado Radical. Fue así que Luis Alberto de Herrera y Martín C. Martínez resultaron electos al Consejo y Herrera pasó a presidirlo (pese a no tener mayoría en el Consejo, pues para lograrla se debía ganar en dos elecciones consecutivas). Como si fueran poco los titulares,los suplentes eran nada menos que Leonel Aguirre y Juan B. Morelli. En la ocasión, por el Partido Colorado ingresó al Consejo Gabriel Terra, quien encabezaba las tres hojas de votación agrupadas bajo el sublema "Contra el servicio militar obligatorio", las que reunieron 95.486 votos del total del Partido Colorado.

Las elecciones de Colegios Electorales dieron el triunfo al nacionalismo en cinco de los seis departamentos. En Flores 2081 votos contra 1296, resultó elegido Ismael Cortinas; Río Negro, 2302 a 1820, Roberto Berro; Tacuarembó, 5444 a 4287, Alberto Moroy; Rocha, 4416 a 3158, Pedro Aramendía y Treinta y Tres, 3877 a 2467, Duvimioso Terra. En Rivera triunfó el coloradismo por 2787 a 2624, resultando electo Raúl Jude.

A este gran triunfo blanco está asociado el Tren Relámpago que "sacudió a la República de extremo a extremo" llevando a los candidatos "al contacto directo con los núcleos y dirigentes partidarios del Interior".

¡Qué lindo recuerdo!

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