Tensiones postbélicas

EL golpe de gracia que Estados Unidos y Gran Bretaña descargaron a fines de marzo sobre el Consejo de Seguridad y sobre las propias Naciones Unidas, consistió en iniciar una guerra de considerable volumen oponiéndose a la resolución de ese Consejo y pasando por encima de la voluntad de una mayoría de ese organismo mundial. Ahora, finalizada la etapa de invasión de Irak y toma de Bagdad, se plantea una instancia menos cruenta pero quizá más larga y sobre todo más complicada: el futuro de Irak, en términos de regeneración política y recuperación económica. Para emprender una tarea tan compleja, "Estados Unidos no ha decidido aún qué papel tendrán las Naciones Unidas en ese proceso" según declaró oportunamente el canciller norteamericano Colin Powell, acaso sin advertir la magnitud de su frase.

PORQUE pronunciarse de esa manera equivale a decir que el papel de un organismo internacional como la OUN está supeditado a lo que resuelva uno de los países que lo integran, en este caso Estados Unidos. Esa inversión de papeles es otro síntoma del gradual descalabro de las actuales relaciones internacionales, porque la propia Carta que fundó Naciones Unidas hace 57 años, parecería recomendar lo contrario: cuando se trata de recuperar a un país desmantelado por la guerra, es el organismo mundial quien debe tomar en sus manos la planificación de su nuevo gobierno, el control de su pacificación social y hasta las previsiones de su futura economía, atribuyendo a los países que integran la OUN el papel que corresponda o que la circunstancia aconseje. Pero ahora Estados Unidos razona al revés: serán sus autoridades las que decidirán —tal como lo anunció el ministro Powell— qué papel tendrán las Naciones Unidas en la reconstrucción iraquí.

EL canciller francés Dominique de Villepin aludió a la cuestión al señalar que "la idea de que Irak pueda ser un pastel que Estados Unidos cortará y compartirá como prefiera, no me resulta una idea de sentido común", mientras el gobierno británico parece ingresar a una etapa conciliadora, procurando acercar aquella olímpica resolución norteamericana con los recelos europeos en torno al futuro de Irak. Según calificados observadores, "el eje de la brecha que se ha producido entre Estados Unidos y una parte de Europa, pasa ahora por el papel que debería tener la OUN en la configuración política y económica del nuevo Irak. Un sector predominante en Washington pretende que ese papel tenga un mero carácter decorativo, mientras del otro lado del Atlántico insisten en que debería ser un papel central".

EN una de sus aventuradas afirmaciones públicas, la consejera de Seguridad Nacional estadounidense, Condoleezza Rice, anunció que "después de la guerra, la coalición anglo-norteamericana será la protagonista, no las Naciones Unidas". Como indicio de esa nueva realidad, Donald Rumsfeld, ministro de Defensa, "ya designó al general retirado Jay Garner para ocuparse de la llamada «administración civil» rechazando la designación de diplomáticos especializados en la región, que habían sido propuestos por el Departamento de Estado". Igualmente, Rumsfeld "se inclina por designar un gobierno iraquí provisional con exiliados de ese país" aunque Colin Powell discrepa opinando que "eso sería un desastre en un país internamente dividido" lo cual debe en cambio llevar a "incluir en el futuro gobierno a representantes de los sectores de la oposición interna y de las diferentes facciones".

PERO "el derrocamiento de Saddam Hussein no es el final de la intervención armada, sino más bien el principio" según señalaron politólogos dedicados al Oriente Medio en declaraciones a la prensa española, agregando que "muchos árabes percibirán a los triunfadores como nuevos colonialistas que vinieron a invadirlos y ocuparlos". La mayor defensa contra tales imputaciones, y aún contra otras dificultades emergentes, habría sido la presencia medular de Naciones Unidas, pero eso probablemente no tendrá lugar, de manera que nada impedirá que los triunfadores aparezcan como neocolonialistas bajo la mirada de muchos árabes y quizá también de otros testigos del momento.

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