Los principales países del Medio Oriente, algunos de los cuales son amigos de Estados Unidos, han tomado en serio la posibilidad de ataque estadounidense a Siria a raíz de los señalamientos de que Damasco ha ofrecido refugio a miembros del régimen de Saddam Hussein o patrocinado terroristas.
Irán salió de inmediato en defensa de Siria y dijo que emplearía medios no militares para impedir un ataque contra su vecino o para apoyarlo.
Arabia Saudí, por su parte, es sede esta semana de un encuentro de países vecinos de Irak en el que se discutirían las advertencias realizadas por Estados Unidos.
En Damasco, pocos sirios comprenden por qué el presidente estadounidense George W. Bush está ahora detrás de ellos.
Su país, según lo creen, cooperó en la "guerra contra el terrorismo" y aportó el respaldó árabe a la resolución 1441 de las Naciones Unidas que demandaba el desarme de Sadam Hussein.
"Están completamente desilusionados", dijo Maggie Mitchell del Instituto del Medio Oriente, en Washington y quien recientemente se ha reunido con funcionarios en la capital siria.
"Ayudaron en la lucha contra al-Qaeda y no les importó ir contra la opinión pública siria y árabe para respaldar una resolución que Estados Unidos utilizó para hacerle la guerra contra Irak", expresó.
El Consejo de Cooperación del Golfo, integrado por seis naciones, rechazó hoy las amenazas realizadas por Estados Unidos contra Siria y pidió a los norteamericanos y británicos que dialoguen con Damasco.
"Rechazamos las amenazas contra Siria y pensamos que las amenazas deben detenerse", dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Katar, el jeque Hamad bin Jassim bin Jabor Al Thani.
Expresó que el Consejo tiene "buenas relaciones con Estados Unidos y Gran Bretaña y estamos hablando con ellos sobre el tema sirio".
En los últimos dos días, funcionarios norteamericanos han acusado a Siria de albergar a fugitivos iraquíes, poseer armas químicas y respaldar el terrorismo.
El secretario de Estado Colin Powell dijo que Estados Unidos no tiene planes de ir a una guerra con Siria, pero advirtió: "Deberían revisar sus acciones y comportamientos, no sólo con respecto a quiénes obtienen refugio en Siria y armas de destrucción masiva, sino especialmente el apoyo a las actividades terroristas (...) Examinaremos posibles medidas diplomáticas, económicas o de otra naturaleza a medida que avancemos".
Los sirios han negado drásticamente las acusaciones y las han considerado como información falsa inspirada en sus archienemigos israelíes.
"Incluso los israelíes pagarán por esto en el futuro si no le dicen a sus amigos en Washington que paren", manifestó el canciller sirio Farouk al-Sharaa.
Las relaciones entre Siria y Estados Unidos han sido siempre complicadas por los cercanos lazos del país oriental a la Unión Soviética durante la Guerra Fría y su dura posición en el proceso de paz del Medio Oriente.
Pero, a pesar de su actitud exterior inflexible, Siria se ha cuidado de mantener bajo presión sus lazos diplomáticos con Estados Unidos.
En la Guerra del Golfo de 1991, por ejemplo, silenciosamente envió tropas para que se aliaran con las norteamericanas y sacaran a Irak de Kuwait.
Después de los ataques terroristas del 11 de setiembre en Nueva York y Washington, el presidente sirio Bashar Assad envió una cálida carta de condolencias a Bush. AP