El gobierno concretó ayer la propuesta de canje y
ofreció a los tenedores de U$S 5.235 millones de
deuda pública uruguaya dos opciones: la primera
denominada "Bonos de Extensión", consistente
básicamente en un estiramiento en cinco años de los
vencimientos y la segunda, denominada "Bonos de
Liquidez", que presentarán una extensión mayor según
los casos, que en el de los bonos locales será
premiada con tasas de interés crecientes desde 4% a
7% anual. Asimismo, propuso pagos en efectivo que
oscilan entre 5% y 15% para el canje de los papeles
con vencimiento en 2003.
La propuesta fue presentada ayer sobre las 15 horas
en la Bolsa de Valores de Montevideo por el ministro
de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, y por el
presidente del Banco Central del Uruguay, Julio de
Brun, ante un numeroso público compuesto
fundamentalmente por corredores de bolsa.
Atchugarry y de Brun fueron presentados por el
presidente de la bolsa, Carlos Perera, quien expresó
su esperanza de que la operación sea exitosa y
contribuya a reactivar el país.
Los inversores internos tendrán hasta el 14 de mayo
para hacer saber su voluntad de participar, mientras
los extranjeros hasta el 15 de ese mes.
Si quienes manifiestan su voluntad de participar
superan el 90% del monto total a canjear, y si además
este comprende el 90% o más del capital total de
títulos cuyo vencimiento original no supera el 31 de
diciembre de 2008, la operación automáticamente
pondrá en marcha.
En caso que el porcentaje oscile entre el 80% y el 90%,
el gobierno se reservará el derecho de implementarlo,
y si se ubica por debajo del 80% no se realizará y el
problema planteado con el peso de la deuda se
resolverá "con otros mecanismos", dijo de Brun. "El
que mostró voluntad de participar va a tener la
tranquilidad de que no va a haber un 60% que salva a
un 40%, ni nada por el estilo", advirtió.
ATRACTIVO EN PRECIOS. Atchugarry consideró que,
más que aspectos legales, el atractivo mayor de los
nuevos títulos es que sus precios tenderán a la suba.
De Brun explicó a los corredores, tras una breve
introducción del ministro, que Uruguay "tiene un fuerte
problema de liquidez de corto plazo, pero nuestros
estudios demuestran que a largo plazo podemos
movernos hacia escenarios de deuda mucho más
sostenible, mucho más manejables".
Por este motivo, la operación tiene varios objetivos:
mejorar el perfil de vencimientos, evitar la dependencia
del financiamiento de los mercados internacionales de
capital durante cinco o siete años y eliminar "brechas"
de financiamiento en el corto y mediano plazo.
Las consecuencias de este mecanismo esperadas
por el gobierno son "una rápida reducción de los
rendimientos que hoy se exigen a los papeles
uruguayos" y "un aumento gradual pero firme y
sostenido de los precios de la deuda". Se persigue,
además, bajar el peso de la deuda, medida en
relación al Producto Interno Bruto, para que a
comienzos de la próxima década se ubique en 50% y
restablecer la confianza en las posibilidades del país,
"porque el tema de la deuda es claramente percibido
como uno de los más negativos para la inversión", dijo
de Brun.
"El tiempo importa muchísimo en la solución de los
problemas macroeconómicos que enfrenta Uruguay
en estos momentos. Necesitamos tiempo para
mejorar la situación fiscal", resumió.
RESOLUCION. Otro objetivo es "resolver el problema
de la deuda privada, para mantener el apoyo de los
organismos multilaterales y afianzar las condiciones
de estabilidad en la economía doméstica". En este
sentido, de Brun dijo que incluso el Fondo Monetario
Internacional (FMI) está dispuesto a aumentar su
exposición neta a Uruguay, en la medida que el canje
resulte exitoso.
Un objetivo lateral, pero que el jerarca también
consideró relevante, es reducir la fragmentación de
vencimientos, para dar profundidad al mercado de
deuda uruguaya e incrementar su liquidez.
Para de Brun, el cálculo que tienen que hacer los
inversores pasa, fundamentalmente, por el precio que
tendrán los papeles tras la operación. "Las
consideraciones sobre el valor presente, cuando las
tasas están tan distorsionadas, no son del todo
relevantes como podrían serlo en un canje de papeles
comunes y corrientes en tiempos normales. El tema
de la pérdida de valor neto es un problema de cómo se
calcula. La tasa actual supone un alto riesgo de
incobrabilidad", consideró.
Luego reconoció que las calificadoras de riesgo
posiblemente califiquen como si estuvieran en
"default" a los bonos viejos, pero consideró los nuevos
"van a tener una calificación de tipo prospectiva en
función de la capacidad de pago del país hacia el
futuro".
En cuanto a los honorarios que cobrarán los asesores
y los costos vinculados a la operación, señaló que
estos variarán en función del grado de participación de
los inversores en el canje y no brindó cifras.
"Yo estoy convencido de que se puede, esperemos
que ustedes también. Con la situación que teníamos
hasta hoy había una barrera para afianzar el
crecimiento que era el manejo de esta deuda que tenía
vencimientos importantes en los próximos cinco años.
Si esta operación es positiva, el Uruguay tendría en los
próximos cinco años muy bajo, casi nulo, nivel de
amortizaciones de capital", concluyó Atchugarry.