Los representantes de las cinco fábricas de automóviles que participan en la Fórmula 1 (BMW, Ford, Ferrari, Renault y Mercedes) se reunieron hoy en Munich para definir su estrategia con vistas a la refundación de la categoría en 2008, cuando termine el control de Bernie Ecclestone.
El tema central de la reunión fue la futura gestión económica de la F-1, que ahora las cinco marcas presentarán a los equipos "menores" participantes, para una evaluación que se debería traducir en una estrategia común.
Las grandes fábricas -agrupadas en la Grand Prix World Constructors (GPWC)- afirman que reciben demasiado poco de los beneficios que la F-1, en especial por la televisación de las carreras, y no ocultan su intención de marchar hacia un Mundial "alternativo" desde 2008.
La crisis se precipitó el año pasado, cuando Leo Kirch -el magnate alemán que tenía bajo control los contratos televisivos de la F-1- cayó en bancarrota, lo que reforzó la idea de los fabricantes de hacer todo por su cuenta, a cuyos efectos ya han establecido contactos con los propietarios de los circuitos.
La GPWC está decidida a seguir adelante con su proyecto, pero sin llegar a una ruptura con McLaren, Williams, Jordan y BAR, que están agrupados en otra asociación (la GPT ), y espera sumar a otras tres grandes marcas de la F-1 (Toyota, Honda y Jaguar), que por el momento no se han alineado. ANSA