enrique etchevarren rosa aguirre
Una cifra record de concordatos se están tramitando ante los tribunales uruguayos que ensayan nuevos mecanismos para hacer frente al desafío. Pero organizaciones comerciales alertan que sólo una ínfima parte de esos trámites terminan en un efectivo acuerdo de pago a los acreedores. En la gran mayoría de los casos el concordato es solamente la antesala de la quiebra.
La eficacia de los concordatos, un trámite judicial por el que una empresa declara que no puede cumplir con sus obligaciones y propone una fórmula de pago de sus deudas, está fuertemente cuestionada.
Mientras los titulares de los diarios se concentraron esta semana en el espinoso trámite de refinanciación de la deuda externa que emprendió el gobierno, los comerciantes locales viven su propia "reprogramación". Salvando las distancias el concordato fallido es el temido "default".
La magnitud de la "deuda interna comercial" ha venido creciendo en los últimos años de la mano de la recesión y la crisis financiera.
Un estudio realizado por la Liga de Defensa Comercial concluye que de las 151 principales empresas que se presentaron a concordato entre los años 1998 y 2000, 31 llegaron a acuerdo con sus acreedores, pero sólo 15 empresas están cumpliendo efectivamente con sus acuerdos de pago. Otras 85 terminaron en quiebra.
"El concordato no se ve como una medida curativa de la empresa, sino como el último recurso antes de la quiebra", afirma Camilo Martínez Blanco, Gerente de la Liga de Defensa Comercial (Lideco).
Según Martínez, la principal causa del fracaso de los concordatos es que las empresas se presentan cuando es demasiado tarde y luego que se han sobreendeudado.
"Por eso decimos que el concordato, tal como esta pautado, es una quiebra disfrazada, un recurso de último momento y no se lo ve como una herramienta de utilización común", afirma Martínez.
El abogado Eugenio Xavier de Mello coincide en que en Uruguay no se utiliza correctamente la herramienta del concordato.
"El legislador previó el sistema de los concordatos apuntando, fundamentalmente a evitar o prevenir las quiebras o liquidaciones judiciales, con el propósito de evitar el cierre de las empresas. Pero como los empresarios prefieren apostar a otras alternativas, que los lleva a situaciones críticas de endeudamiento, muchas veces cuando se inicia el trámite, la firma está técnicamente en cesación de pagos", sostiene.
Explica que en esos casos "es muy difícil que la solución concordataria restablezca su equilibrio económico financiero y, por lo tanto, que le permita sobrevivir".
LA DEUDA INTERNA. Aunque la cantidad de casos de concordato venía creciendo desde 1998, el año 2002 marcó un momento de crisis. Ese año la cantidad se duplicó con respecto al anterior y alcanzó la cifra récord de 229 empresas que recurrieron a la justicia alegando no poder cumplir con sus acreedores.
Para encontrar un número tan alto de concordatos hay que remontarse al año 1915 cuando 282 firmas comerciales se declararon en cesación de pagos.
El anterior salto se había producido entre los años 1980-1981, cuando los concordatos pasaron de 18 a 102. (Ver infografía).
El aumento de concordatos el año pasado tuvo también su reflejo en las cifras de capital adeudado que involucran.
En 2001 habían pedido concordato 110 empresas con un pasivo total de 92.5 millones de dólares. En el 2002, las 229 firmas que iniciaron ese trámite debían 1.704 millones de dólares.
En esa cifra tuvieron incidencia fundamental los casos del Banco de Galicia (1.177 millones de dólares) y de la Compañia General de Negocios (284 millones de dólares), la financiera off shore de los propietarios del Banco Comercial.
Esas cifras marcan la magnitud del problema de los incumpimientos internos de parte de empresas, lo que repercute, según los sectores consultados, en la denominada cadena de pagos y de créditos.
TRIBUNALES A FULL. Dos juzgados especializados, creados en abril del año 2002 para atender exclusivamente los trámites de concordatos y quiebras, hacen frente al desafío de resolver cientos de solicitudes presentadas en los últimos años. Entre 1999 y 2002, 577 empresas apelaron al concordato para tratar de sobrevivir.
El concordato judicial o extrajudicial fue pensado como un mecanismo destinado a que los comerciantes cuyas empresas atravesaban una crisis pudieran llegar a acuerdos de pago con sus acreedores.
Los acuerdos comprenden quitas en el monto de las deudas, mayores plazos para cumplir o una combinación de ambos elementos.
Mientras se tramita el concordato la justicia detiene los juicios ejecutivos comunes que estén en curso contra la empresa. Una junta de acreedores decide en definitiva y acepta la fórmula de pago o no.
EQUIPO ESPECIAL. En febrero de este año la justicia puso en práctica una segunda iniciativa para mejorar el procedimiento y acelerar las decisiones al crear otro cuerpo especializado: el departamento de asesoramiento en procedimientos concursales y peritos contables.
Ese equipo de siete contadores, dirigidos por un abogado especialista en concordatos y quiebras, se ha convertido en el principal consejero de los jueces. Su misión es desenmarañar los estados contables y propuestas de las empresas y, en definitiva, determinar si son viables sus propuestas de pago. (Ver nota aparte).
La jueza Teresita Rodríguez Mascardi, una de las dos magistradas especializadas, coincide en que la demora en la presentación de la empresa es uno de los motivos de fracaso de los concordatos.
"Las empresas se presentan tardíamente porque la palabra concordato tiene mala repercusión en el mercado".
Agregó que "la nueva ley trata que los plazos sean cortos para que el proceso termine rápidamente".
Xavier de Mello estima que la nueva legislación fue un avance, pero advierte que los problemas subsisten.
"Un concordato puede demorar desde unos meses hasta varios años", dijo, y explicó que si bien la reciente reforma estableció plazos más breves, todavía existen posibilidades para quienes deseen dilatar el trámite. "Basta que alguien apele un aspecto lateral, como puede ser los honorarios del interventor, para que el juicio se demore durante meses", afirmó.
EL TEMIDO DEFAULT. Cuando un trámite de concordato falla, la alternativa es la quiebra.
Martínez Blanco, de Lideco, dice que es inútil preguntar cuánto recuperan los acreedores si una empresa va a la quiebra. "No existen (quiebras) que tengan recuperación para los acreedores".
"En una quiebra cobra el síndico, cobran los trabajadores, si sobra algo cobra el fisco. Lo más seguro es que la mayoría de nuestras quiebras terminen archivadas, porque no hay ni siquiera bienes para atender los gastos que demanda un proceso de liquidación", afirmó.
Para Martínez Blanco uno de los problemas que enfrentan los comerciantes para ponerse a salvo de quiebras y concordatos es "la falta de transparencia de la microeconomía".
"Una de los problemas es el secreto bancario. Nosotros creemos que la información sobre lo que una persona o empresa tiene en un banco debe ser secreta, pero las deudas que tiene con el sistema financiero no, porque ese dato es importante para los demás que contratan con ella y los puede afectar", explicó.
ALERTA TEMPRANA. Xavier de Mello afirma que una alternativa para mejorar el sistema es "establecer mecanismos de alerta temprana para determinar e identificar las causas de una crisis empresarial antes que sea irreversible".
Explicó que algunas legislaciones modernas establecen ese tipo de alerta "con determinados indicadores de la crisis empresarial como las clausuras de cuentas bancarias, la existencia de refinanciaciones sucesivas, cierre de sucursales, envío de parte del personal a seguro de paro, etc".
También cree que cuando ocurre la quiebra "no se debería exigir el cierre de la empresa como consecuencia automática".
"Lo aconsejable sería buscar soluciones para que pueda seguir operando", afirmó.
Por detrás de la pugna por sobrevivir de las empresas en concordato y de los reclamos de los acreedores que quieren cobrar, hay innumerables historias. Las listas de la Liga de Defensa Comercial recoge cada vez más reconocidos nombres de firmas que fueron líderes y hoy buscan un acuerdo salvador.
Asesores reciben un caso cada día
n Un equipo integrado por siete contadores y comandados por un abogado, son los nuevos protagonistas en los procesos de crisis empresariales que se suceden en el Uruguay.
El nuevo grupo de profesionales se estableció el 1º de febrero en el viejo edificio de la calle Bartolomé Mitre para brindar asesoramiento a los jueces de concursos, fundamentalmente, en los aspectos contables y financieros.
La ley de presupuesto del año 2000 establece la creación de dos juzgados de concursos que empezaron a funcionar hace un mes, luego de que la Suprema Corte los eligió.
La magistrada Teresita Rodríguez Mascardi explicó a El País que, en principio, se pensaba crear el cargo de actuarios contadores, pero finalmente eso no fue posible y se decidió crear el departamento integrado por siete contadores y un abogado que dirige ese departamento.
El grupo de asesores que apoya a los jueces en temas específicos agilizando el trámite de los procesos, está recibiendo en el momento un caso por día. La función de éstos profesionales no sustituye a la de los órganos naturales como por ejemplo, la de los síndicos.
La magistrada señaló que ahora, cada vez que ingresa un nuevo concordato o que es necesario revisar estados contables, se pasa el expediente a ese grupo de contadores asesores quienes elaboran un dictamen. Agregó que los jueces saben de derecho comercial pero no son contadoras, y por eso, será de gran utilidad la ayuda que estos profesionales dan.
Camilo Martínez Blanco, gerente de la Liga de Defensa Comercial, dijo que antes, ésta materia de concordatos y quiebras caía en cualquiera de los juzgados; los que atendían causas civiles, causas comerciales, causas de hacienda, y otros. "Esos eran los jueces que tenían que resolver temas puntuales de la patología empresarial, y en muchos de los casos, lo hacían sin tener la debida preparación e incluso sin el debido asesoramiento. Eso generaba una demora en las decisiones y que éstas no siempre fueran las más ajustadas", opinó.
Para el abogado Eugenio Xavier de Mello el procedimiento utilizado anteriormente requería el aporte de especialistas que pudieran desentrañar la ecuación financiera de las empresas, "ya sea para identificar las causas de la situación concursal o para prever si es viable y si el plan de pago propuesto es de posible cumplimiento. Para todo eso se necesitaban técnicos", señaló.
Pistas para el año 2003
n Camilo Martínez Blanco sostiene que de la solución que se dé al endeudamiento de las empresas con el sistema financiero, dependerá si continúa aumentando el número de concordatos este año.
"Las empresas que han sido catalogadas de categoría 1, 2 y 3 (es decir de menor riesgo de cobrabilidad) se las van a tener que ver con el Nuevo Banco Comercial".
Cree que a la nueva institución "le interesará ganar liquidez, pero también ganar clientes", por lo que se puede suponer que llegarán a acuerdos.
En el caso de los créditos de empresas de categoría 4 y 5 (con alto riesgo) las mismas deberán solucionar sus cuentas con los fondos de recuperación de activos de los bancos liquidados. Si esos acuerdos no se logran estarán en situación crítica.
"Ese tema va a ser decisivo, las cartas todavía se están barajando", afirmó.