Cuando llevaba tres meses conviviendo con su novia, M.O. fue denunciado por el ex esposo de ésta de abusar sexualmente de los hijos de 6 y 8 años. La denuncia presentada ante la jueza Ana Lima, fue acompañada por una evaluación de la psicóloga M.C.L., en la que aseguró que los niños son víctimas de abuso sexual, y recomendó derivarlos a una de las Ong especializadas en el tema. El padre de los niños los había llevado a tres consultas con la profesional sin que la madre lo supiera.
Quince días después con la sola prueba del informe de la psicóloga, y su declaración como testigo, M.O. fue procesado por atentado violento al pudor.
Al declarar la psicóloga relató una "reacción de furia" del denunciado porque los niños pasaron por delante de la televisión que estaba mirando. Siempre refiriéndose a las sesiones que mantuvo con los niños los días 9, 11 y 13 de noviembre de 2000, agregó que la niña relató con muñecos las situaciones de abuso: "No lo dijo con palabras, con los muñecos sí". Con respecto al niño dijo que comprendió que había sido abusado por los dibujos que realizó.
La psicóloga señaló que la niña cumplió "toda la secuencia prometida, que se le anunció, incluso habló con la persona que se le dijo, la jueza Ana". En la sesión del 13 de noviembre, ocho días antes de presentar la denuncia, la niña había dicho "cuando (la jueza) me pregunte yo le voy a decir que si él promete que se va a portar bien y no me va a molestar más, que se quede para que mi mamá no se enoje conmigo", lo que da la pauta que la denuncia ya estaba acordada así como que sería instruida por la jueza.
En el auto de procesamiento Lima concluyó que la niña "respaldó lo que recogiera la psicóloga en la entrevista asintiendo con silencios". Con respecto al niño sostuvo que era "desaconsejable interrogarlo en el ámbito judicial a su edad". Sin que ninguno de los dos afirmara ser abusado, procesó a M.O. porque "las declaraciones del indagado no han podido desvirtuar las de los niños, apoyados por la sintomatología de menor abusado sexualmente, recogida en el ámbito imparcial de una pericia".
OTRAS PRUEBAS. La pericia realizada, mientras M.O. estaba recluido, por la Unidad de Apoyo Técnico a la Justicia concluyó que "del análisis de los indicadores de abuso sexual que a nivel nacional e internacional se manejan (...) entendemos que no existen elementos que nos lleven a afirmar que los menores hallan sido víctimas de abuso sexual". Agregó que aparecen episodios que "los niños vivencian como agresivos" pero que "resulta imposible ubicar momentos en que M.O. se encontrara sólo con los niños".
Otros informes de profesionales afirman que "lo que aparece documentado categóricamente a través de la psicóloga se debe a la forma en que se realizaron las entrevistas, donde a nuestro criterio hubo interpretaciones fuera de contexto".
Además señalan que "el proceso diagnóstico no fue cumplido con un criterio científico riguroso ya que es incompleto y se apoya en instrumentos que carecen de la validez científica necesaria", que "en estos casos se debe exigir un estudio pediátrico, psiquiátrico, psicológico, legal y social del niño y su entorno familiar", que el uso de dibujos "puede resultar muy útil pero es riesgoso basarse sólo en ellos para fundamentar un diagnóstico., La defensa de M.O. pidió su sobreseimiento por inexistencia de prueba, sin embargo la Fiscalía se negó y pidió que el expediente pasara al ITF.
El 4 de junio el ITF respondió que los hechos que surgen de la pericia "pueden deberse a estresares de vida variados o a dificultades de la convivencia cotidiana". Ese mismo día la jueza decretó la libertad provisional. La Fiscalía solicitó la imputación de violencia privada argumentando que los niños fueron víctimas de agresiones físicas y pidió condena de doce meses de prisión descontando la preventiva. El 22 de julio, Lima cambió la carátula de atentado violento al pudor, a violencia doméstica por entender que los menores fueron sometidos a "violencia psicológica" pero nunca dictó sentencia. Meses después cayó en su juzgado la denuncia que el grupo de padres presentó contra la psicóloga.
En diciembre Lima fue trasladada de penal a laboral. Entre los motivos que manejaron fuentes de la corporación señalaron que estaba su actuación en algunos casos de violencia doméstica y quejas de abogados. Desconforme con la resolución, la jueza renunció al Poder Judicial. El caso de M.O. y M.C.L. sigue pendiente ahora a cargo de la jueza Gabriela Merialdo.