Irak se puso ayer sábado en pie de guerra ante lo que considera una inminente invasión por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña, un día antes del encuentro cumbre que hoy mantendrán en las islas Azores, los presidentes George Bush, Tony Blair y el español José María Aznar.
El resultado de la cumbre será decisivo para definir si EE.UU. se lanza a una guerra contra Irak sin contar con el aval de las Naciones Unidas.
Mientras Bush afirmó ayer que está decidido a "enfrentar el creciente peligro" de Irak, cientos de miles de personas marcharon por las calles de Madrid, Washington y Berlín para protestar contra un conflicto bélico que ya parece inminente.
En Bagdad, el Consejo de Mando Revolucionario emitió un decreto que dividió a Irak en cuatro distritos militares bajo las órdenes del presidente Saddam Hussein "a fin de repeler y destruir cualquier agresión extranjera", dijo la estatal Agencia de Noticias Iraquí (INA).
El hijo mayor de Saddam, Qusay, quedó a cargo de Bagdad y algunas otras áreas centrales.
Mientras tanto, el gobierno y los empresarios uruguayos estimaron que la economía local sufrirá un impacto negativo en caso de una guerra en Irak si la misma se prolongara en el tiempo. Pero estimaron que un conflicto breve haría que los efectos se revirtieran rápidamente.
Parte de esos efectos negativos ya e han producido en virtud del aumento del petróleo en el mercado internacional. Los cálculos del gobierno establecen que por cada dólar que aumenta el barril del crudo, Uruguay pierde en forma directa 15 millones de dólares y de manera indirecta 23 millones si el conflicto se extiende por un año.
Daniel Soloducho, de la Unión de Exportadores, señaló que el aumento de fletes a raíz de una guerra afectaría también a Uruguay, al igual que los seguros. Añadió que las ventas al mercado de Irán -un creciente cliente no tradicional- podrían verse bloqueadas por algún tiempo.