WASHINGTON | AP
El gobierno de George W. Bush presenta la guerra a Irak como un último recurso contra un régimen peligroso que oculta armas malignas.
¿Pero cuál es la urgencia de desencadenar una ofensiva militar en medio de las crecientes manifestaciones pacifistas, la resistencia de los aliados y las dudas que alientan gran parte de los norteamericanos?
Los partidarios de la posición bélica dicen que Bush está convencido de que si no neutraliza a Saddam Hussein ahora tendrá que hacer frente a males mayores en el futuro. Una de sus principales preocupaciones es que Irak pueda usar sus armas de destrucción masiva o suministrarlas a una organización terrorista.
El secretario de defensa Donald Rumsfeld resumió la argumentación del gobierno de Bush cuando describió un siglo XXI amenazado por un número creciente de armas químicas, biológicas y nucleares y las tecnologías para utilizarlas.
"Están disponibles y se están desarrollando en estados terroristas, y los estados terroristas tienen relaciones con redes terroristas", afirmó Rumsfeld. "La amenaza que plantea es de un poder letal considerablemente mayor al que se haya visto jamás".
RIESGO. Bush y sus asesores citan el riesgo de un ataque similar al del 11 de setiembre de 2001, pero con armas de destrucción masiva.
Aunque algunos críticos consideran que se trata de una exageración, destinada a conquistar el apoyo público a la guerra, hay pocas dudas de que la capacidad de las armas de destrucción masiva es devastadora.
De todos modos, ¿por qué no dar más tiempo a los inspectores de armas? He aquí algunos factores que el gobierno de Bush considera justifican su apuro:
3 Inspecciones: El gobierno sostiene que es improbable que los inspectores de las Naciones Unidas hallen demasiado en un país tan vasto como Irak mientras Saddam trate de engañarlos. El secretario de Estado, Colin Powell, esgrimió conversaciones telefónicas interceptadas y fotografías por satélite como supuestas evidencias de que Irak despeja sitios antes de las inspecciones y que desplaza furtivamente equipos bélicos de un lugar a otro.
3 Terrorismo: El argumento central del gobierno es la suposición de que Saddam suministrará armas letales a grupos terroristas para atacar intereses estadounidenses. Powell exhibió una grabación atribuida a Bin Laden en la que éste insta a los iraquíes a atacar estadounidenses, como supuesta evidencia de una "sociedad con Irak" del jefe terrorista.
3 Dinámica del Medio Oriente: Hostiles al principio, muchas naciones del Golfo Pérsico han llegado a aceptar la inevitabilidad de una guerra encabezada por Estados Unidos, y algunos han ofrecido bases. Pero preferirían una operación expeditiva y aséptica. El gobierno considera este factor como un punto a su favor.
3 Fuerzas estadounidenses: No pueden quedarse indefinidamente en el Golfo Pérsico debido a los costos y la política regional. Además, los estrategas militares prefieren pelear antes que sobrevenga el tórrido verano del desierto.
3 Corea del Norte: Al gobierno de Bush le interesa liquidar lo antes posible la cuestión de Irak para prestar más atención a Corea del Norte, cuyas armas nucleares y proyectiles de largo alcance plantean lo que podría ser una amenaza más peligrosa que Irak.
3 Ajuste de cuentas: Bush niega que haya nada personal, pero muchos conservadores y analistas militares creen que su padre se equivocó al concluir la Guerra del Golfo de 1991 sin derrocar a Saddam.
Bush hijo tiene ahora una oportunidad de completar esa tarea.