Las primeras reacciones que obtuvo el gobierno en Nueva York de parte de los acreedores privados internacionales a su plan de canje voluntario de deuda pública fueron positivas, aunque también advirtieron que hace falta más información.
Los funcionarios uruguayos que se reunieron con inversores señalaron que apuntan a una adhesión del 85% al mecanismo y que este implique un horizonte de tranquilidad de al menos 5 años, aunque también se manejaron cifras de extensión de los vencimientos de 6 a 9 años, según dijeron algunos de los participantes en los encuentros, y también el presidente del Banco Central, Julio de Brun.
En la mañana, los jerarcas se encontraron durante una hora con una treintena de representantes de inversores y analistas, mientras que en la tarde hubo reuniones más reducidas.
En el encuentro matutino realizado en el hotel New York Palace, de Brun realizó una introducción tras la cual el gerente de Política Macroeconómica del banco emisor, Umberto Della Mea, disertó sobre la evolución reciente del país y el superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera, Fernando Barrán, respondió algunas preguntas sobre la situación de los bancos.
De Brun dijo a El País que "las reuniones fueron buenas en cuanto al clima, que fue positivo, y también nos sirvieron para ir viendo qué variedad de alternativas tenemos que estar ofreciendo para tener la mayor adhesión posible".
SUSTENTABILIDAD. En este sentido, expresó que "la principal preocupación que se nos planteó refiere a la sustentabilidad a largo plazo de la deuda luego del canje, para que no se vuelva a hacer esto en los próximos tiempos".
"Se nos planteó que las emisiones sean grandes para que puedan conseguir la liquidez rápidamente", subrayó.
Los acreedores destacaron que sería bueno que el trato sea justo e igualitario para todos y además plantearon su inquietud acerca de lo que ocurrirá con los inversores que no quieran aceptar el canje (conocidos en la jerga como "free riders").
"No se planteó si se va a canjear por todo el capital o no. Esperamos que eso se defina en base a lo que los acreedores pidan", dijo de Brun.
Ravin Gupta, analista de la firma Van Eck Global, consideró que lo principal para atraer a los inversores, e inducirlos a aceptar mayores plazos, es que no haya quitas, lo cual fue asegurado por las autoridades. "Se hicieron muchas preguntas al respecto y es una de las preocupaciones principales. La otra es que haya un tratamiento justo y equitativo para todos", comentó.
En este sentido, señaló que "una mayor tasa de interés es algo secundario" y que de Brun no dijo cuál será el objetivo del gobierno en este aspecto. Gupta consideró que el plan es "un buen esfuerzo para no caer en default".
EXTENSIONES. En cuanto a los plazos de postergación de los vencimientos, de Brun dijo que "comunicamos que nos gustaría tener despejado el horizonte por los próximos 5 años y no tener que acceder a los mercados en ese plazo".
Gupta señaló por su parte que el objetivo que plantearon los funcionarios es que la extensión de los vencimientos de deuda sea de entre 6 y 9 años y "definitivamente más de 2 o 3 años, porque si no es así, en ese plazo volverán a tener el mismo problema que ahora".
Asimismo, dijo que se informó que se buscará la aprobación de al menos el 85% de los acreedores. "Si no llegan a esa cifra, van a seguir negociando hasta alcanzarla", puntualizó.
De Brun manifestó que "esa fue una cifra indicativa, manejamos que queríamos un porcentaje alto"
"Fuimos tirando cosas sobre la mesa para ver qué comentarios recibíamos. En general fueron satisfactorios", agregó.
Salomon, Smith & Barney, que asesora al gobierno en esta operación, va a manejar los contactos de ahora en más hasta armar un documento que reúna los comentarios recibidos más importantes.
En el encuentro se entregó a los participantes toda la documentación que Uruguay presentó en la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos esta semana para inscribir en forma preventiva la emisión de un bono por U$S 3.000 millones. En el documento se calcula que el Producto Interior Bruto se contrajo el año pasado 9,4 % y que las reservas al terminar 2002 estaban en U$S 774 millones. El producto se ubicaba al cierre del año pasado, de acuerdo con las estimaciones, en U$S 12.606 millones.
Algunos de los participantes preguntaron por el respaldo político que tiene la iniciativa del gobierno, a lo que los funcionarios respondieron que fueron notificados con anticipación los principales líderes de los distintos partidos.
Con respecto a los tiempos del canje plantearon el siguiente cronograma: este mismo mes se analizará con Salomon Smith & Barney y con los asesores jurídicos del estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton las ideas que se manejan y para mediados de abril estará pronta la propuesta de reperfilamiento, con objeto de que sobre fines de mayo o comienzos de junio esté operativa.
Arturo Porzecanski, jefe para mercados emergentes del ABN Amro Bank, corroboró que en la reunión se manejó un porcentaje de aceptación por parte de los inversores del 85% como el objetivo y la necesidad de "un horizonte de tranquilidad de 5 años".
El ejecutivo aseguró que los funcionarios señalaron que los tenedores no tendrán, en cualquier eventualidad, pérdidas de capital o intereses.
Calificadoras todavía sin una idea muy clara
n Las calificadoras internacionales no tienen "del todo claro" el esquema de canje que el gobierno impulsa, dijo Julio de Brun.
El jerarca señaló, después de haberse reunido el jueves con analistas de las agencias, que "lo que vamos a hacer es mandar la propuesta cuando esté elaborada para que hagan su evaluación".
Arturo Porzecanski, jefe de mercados emergentes del ABN Amro, señaló que "los mercados no están acostumbrados a este tipo de propuesta. Tengo 26 años en Wall Street viendo refinanciaciones y nunca vi ninguna que comenzara con la cortesía de venir a preguntar a los inversores. No sé si dará resultado o si será una pérdida de tiempo", dijo Porzecanski.
De Brun, reconoció de todas maneras que "es muy probable que en el récord de Uruguay quede algún mes con calificación de default en los papeles viejos por parte de algunas de las agencias, casi seguro que Fitch".
Sin embargo, Lisa Schineller, analista de Standard & Poor’s, expresó que muchos detalles de la operación siguen sin definirse y que hasta el momento solamente se sabe que el mecanismo será voluntario, equitativo y que se pretende del mismo un estiramiento sustancial de los vencimientos.
"Parece que al mercado le ha gustado que se haya realizado un anuncio y que haya un plan con el Fondo Monetario Internacional. También ha gustado que se haya asegurado el pago del servicio de la deuda hasta que finalmente se definan las características de la operación", comentó.