BELGRADO | AP
La policía detuvo a dos ex asistentes de Slobodan Milosevic y arrestó a más 70 presuntos mafiosos en conexión con el asesinato del primer ministro Zoran Djindjic, un líder pro-occidental que enfrentó a los criminales de guerra.
"Puedo asegurarle que detendremos a todos los responsables y liquidaremos a cualquiera que se resista a ser detenido", indicó el ministro del Interior Dusan Mihajlovic.
El primer ministro en funciones Nebojsa Covic dijo que más de 70 personas fueron detenidas ayer jueves. Agregó que los investigadores interrogan además al ex jefe de la seguridad estatal Jovica Stanisic y su lugarteniente, Franko Simatovic, que fue sacado de su casa de Belgrado por tres policías enmascarados y armados.
Bajo Milosevic, Stanisic fue director del servicio secreto serbio y Simatovic configuró una temida unidad paramilitar llamada Unidad de Operaciones Especiales que facilitó las campañas paramilitares en Croacia y Bosnia. Ambas al parecer mantuvieron los lazos con la policía y el mundo del hampa incluso tras el derrocamiento del presidente yugoslavo en el 2000.
El viceprimer ministro serbio Zarko Korac dijo que "aunque se practicaron detenciones, muchos de los sospechosos siguen ocultos y han pasado a la clandestinidad".
El estado de emergencia impuesto por el gobierno entró en vigencia ayer al día siguiente de haber sido asesinado Djindjic en el centro de Belgrado cuando se apeaba de su vehículo para asistir a una reunión en un edificio gubernamental.
CULPABILIDAD. "¿Qué más hace falta como admisión de culpabilidad que el hecho de que hayan pasado a la clandestinidad?", preguntó retóricamente Korac. "Puede verse el tipo de asesinos sin piedad que son: dispararon contra Djindjic desde una distancia de 300 metros, directamente a su corazón".
El Consejo Supremo de Defensa elevó el estado de alerta del ejército y ordenó a los militares que colaboren con la policía en la búsqueda de los asesinos.
Con las banderas a media asta, los legisladores serbios elogiaron el jueves a Djindjic. Pero los del ultranacionalista Partido Radical, opuestos tenazmente a su gestión, no asistieron a la ceremonia.
En una ceremonia efectuada en el ayuntamiento, el ayudante de Djindjic Cedomir Jovanovic recordó las palabras del primer ministro tras el intento de asesinato que fue víctima el mes pasado, cuando un camión invadió súbitamente el carril de la carretera por el que se desplazaba la caravana del primer ministro hacia el aeropuerto de Belgrado.
"Me podéis disparar, incluso me podéis matar, pero este país y este sistema democrático continuarán funcionando", indicó en aquel entonces Djindjic según Jovanovic.
Una declaración difundida el miércoles por la noche por el gabinete serbio culpó del asesinato a Milorad Lukovic, un hampón conocido también como Legija y leal a Milosevic, y a la proscrita red "Clan Zemun", nombre de un suburbio de Belgrado. El gobierno sostiene que el grupo tiene unos 200 miembros y un historial delictivo superior a las 300 denuncias.
La inestabilidad de Serbia inquieta a países vecinos
BELGRADO n Los países vecinos de Serbia ven con gran inquietud la inestabilidad política e institucional de ese país tras el asesinato del premier Zoran Djindjic, una preocupación que comparte toda Europa.
"Era nuestra ventana al mundo", reza uno de las tantos carteles colocados frente a la casa de gobierno.
El amor de Djindjic por Occidente, y por Europa en particular, había nacido en su juventud cuando siendo estudiante tuvo que refugiarse en Alemania para escapar, como disidente de la primera hora, de las persecuciones del comunismo en el poder.
Hasta en Kosovo, donde "serbio" es sinónimo de todo lo negativo, la sensación general es la de haber perdido a un interlocutor duro pero con quien el diálogo era posible.
Palabras de aprecio llegaron también de la fiscal general del Tribunal Penal Internacional, Carla Del Ponte, siempre insatisfecha de la cooperación brindada por Belgrado a la institución.
La funcionaria señaló: "Es una pérdida enorme. Zoran Djindjic era la fuerza fundamental en el intento de llegar a una completa colaboración entre el TPI y Serbia".
Europa lloró la muerte del hombre al que definió como "un amigo sincero", y mandó a Belgrado a sus máximos representantes para la política exterior, Javier Solana y Chris Patten. ANSA