Un total de 135 ómnibus y 83 taxis fueron asaltados en lo que va de este mes. De acuerdo con las estadísticas policiales, el número de rapiñas ha disminuido respecto de los dos períodos anteriores, es decir el período del 1º de enero al 10 de marzo de los años 2002 y 2001. Pese a la sensible disminución de esta modalidad delictiva preocupa a las autoridades la violencia empleada por los delincuentes en el curso de los atracos. Prueba de ello fue el reciente caso del taxista Gustavo Fabián García Milán (29), que fuera baleado por dos atracadores que la Policía aún procura capturar. Según los taxistas agremiados, existe una "cifra negra" mucho mayor de casos no denunciados, por lo que se muestran escépticos acerca de la baja de los delitos.
"Seguimos haciendo operativos en las zonas más críticas y eso viene dando buenos resultados, como demuestra la cantidad de procesados que tenemos", señaló el jefe de Policía capitalino, José Pedro Delgado al ser consultado por El País en relación a este tema.
En este sentido cabe recordar que el fin de semana pasado en la zona del Cerro efectivos policiales se enfrentaron con menores rapiñeros, instantes después de que consumaran un atraco a un ómnibus. Uno de los menores abrió fuego contra los uniformados, los que a su vez repelieron la agresión y consiguieron finalmente la captura del peligroso infractor.
La sensación de inseguridad entre los trabajadores, empero, es marcada. Dirigentes del sindicato de taxistas consultados por El País señalaron que, si bien pudieron haber bajado las denuncias, lo que ocurre es que en la mayoría de los casos el taxista no la presenta cuando el delincuente no lo agrede. Sin embargo, inquieta la creciente violencia que emplean los asaltantes.
CRITICO. En los meses del verano de 2002 hubo un crecimiento explosivo de las rapiñas a taxis y, en segundo término, a ómnibus. Sólo en el periodo comprendido entre el 1º de enero y el 10 de marzo de ese año la Jefatura registró un total de 180 denuncias por atracos a taxis. En el mismo período de este año, sólo se registraron 83 denuncias.
El caso del conductor Gustavo Fabián García volvió a poner sobre el tapete la compleja situación de los trabajadores del taxímetro. El trabajador, afortunadamente, se recupera de la herida y ayer fue dado de alta del sanatorio del Banco de Seguros del Estado. Pocas horas después que el conductor recibiera un disparo en el tórax, el gremio se movilizó en reclamo de mayor seguridad.
"Con respecto a la seguridad pedimos dos cosas, que se controlara el buen uso de la mampara y el buen uso de la radio, que para nosotros es vital y sin embargo se le está dando un uso estrictamente comercial", dijo el secretario general del sindicato (SUATT), Juan Huerta.
"Nosotros estamos convencidos de que el mejor sistema de seguridad es la mampara, pero hay que darle un buen uso", razonó Huerta, "por ejemplo, en el caso del compañero que fue baleado subió adelante al muchacho que terminó entregándolo al otro que iba en la moto y le disparó".
Pero Huerta agrega también que los controles policiales son el mejor disuasivo para los delincuentes. "Si se vienen haciendo los controles, sinceramente yo no los he visto", apuntó Huerta.
Al ser consultado sobre este punto el jefe de Policía indicó que se ha reforzado esta tarea. "Tenemos efectivos del Regimiento de Guardia Republicana, y también de las direcciones de Seguridad y de Investigaciones que hacen los controles en los puntos críticos", respondió Delgado. Diariamente se asigna a unos 300 efectivos, distribuidos en distintos turnos y puntos de la capital para realizar esta misión.
CIFRA NEGRA. Por las estadísticas oficiales el número de rapiñas ha disminuido este año en un 54% respecto de los mismos periodos de 2001 y 2002. Para el dirigente gremial el número de rapiñas es mucho mayor, sólo que no se denuncia.
"La percepción que nosotros tenemos, por lo que hablamos con los compañeros, es que de un promedio de diez rapiñas se denuncian dos porque se considera una pérdida de tiempo", argumentó Juan Huerta, "en una comisaría te tienen horas y encima tenés que volver para hacer reconocimientos. Por eso, cuando no hay lesionados, el compañero prefiere irse para la casa y dar la plata por perdida".