Peñarol tiene en juego mucho más que tres puntos esta noche frente a los Pumas de la UNAM: se juega su futuro en la Copa Libertadores de América y por qué no, parte de su futuro económico en la primera parte del año. "Este partido es decisorio para seguir adelante en la Copa porque si no la nafta se va a terminar", dijo el contador José Pedro Damiani en la audición partidaria de ayer al mediodía, hablando claro sobre la trascendencia futbolística y económica del duelo de hoy.
El empate frente a Gremio en el debut copero como local y la derrota ante el Bolívar en La Paz condicionaron a los aurinegros a ganar o ganar los dos partidos que tienen por delante como locales. El de esta noche es el partido bisagra porque Peñarol ni siquiera tiene la posibilidad de empatar. Sólo le sirve la victoria ante un conjunto mexicano que ya mostró su poderío cuando le tocó ser visitante en Porto Alegre: cayó 3 a 2 en la hora.
Quizás por eso el técnico Diego Aguirre tomó sus precauciones y no habló una sola palabra de cuál podría ser el equipo para esta noche. La idea primaria es la de mantener la misma oncena que venciera a Juventud el sábado pasado. Pero no descarta alguna variante. Quiere quedarse sí o sí con los tres puntos y por ahí apela a otro hombre más en ofensiva (Diego Emanuele) y coloca nuevamente en el mediocampo a Pablo Bengoechea para que se asocie con Antonio Pacheco y Fabián Canobbio. Recién a pocas horas del pleito dará a conocer la oncena. Por eso lo del principio: Peñarol se juega mucho más que tres puntos.