SAN PABLO | AP
Una ola de invasiones de fincas agrícolas y oficinas gubernamentales en los últimos días puso fin a una tregua entre campesinos sin tierra y el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, su tradicional defensor.
Desde el sábado, los campesinos han ocupado propiedades públicas y privadas en cinco estados brasileños, en una reanudación de su táctica favorita para presionar al gobierno a acelerar la reforma agraria.
"Hemos esperado lo suficiente como para que el nuevo gobierno tomara una acción concreta en favor de la reforma agraria", dijo Joâo Paulo Rodrigues, un líder del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra, MST, en una conversación telefónica ayer. "El período de expectativa toca a su fin".
Las invasiones de tierras son un ensayo general para una serie de protestas a nivel nacional en abril, advirtió Rodrigues.
"Invadiremos tierras, haremos marchas de protesta, organizaremos vigilias y ocuparemos oficinas (del gobierno)", agregó.
PARADOJA. Es una situación paradójica para Lula, ex dirigente sindical que asumió el 1 de enero como el primer presidente izquierdista de Brasil. Su Partido de los Trabajadores ha sido siempre el paladín de la reforma agraria y del movimiento de los campesinos.
Durante su campaña, Lula atrajo a los terratenientes conservadores sosteniendo que él era el único que podía controlar el MST. Durante meses, el movimiento se abstuvo de ocupar tierras.
La tregua concluyó el sabado cuando unos mil campesinos ocuparon la finca Santa Isabel de casi 800 hectáreas en Alambari, a 130 kilómetros al oeste de San Pablo. La televisión mostró la bandera roja del MST sobre el portón de entrada.
La invasión se propuso "demostrar a Lula que hay una cuestión pendiente que debe atender", puntualizó María Rodrígues, que coordinó la ocupación.
La invasión fue pacífica, pero los propietarios rápidamente obtuvieron una orden de desalojo. Los dirigentes del MST dijeron que desocuparán la finca cuando el gobierno halle otro lugar para ellos.
El secretario de la presidencia José Dirceu, ex radical que fue encarcelado y exiliado por el régimen militar de 1964-85, instó a los manifestantes a "respetar los límites de la democracia".
En Brasil la propiedad de tierra es una de las que más disparidades manifiesta. Un 90% de la tierra pertenece a un 20%, mientras que el 40% más pobre sólo posee el 1%.