Científicos estadounidenses hallan el gen fundamental en el proceso del cáncer

Un grupo de investigadores estadounidenses descubrió el gen responsable del proceso por el cual el cáncer se esparce a través del cuerpo, proceso que en última instancia suele determinar la muerte del paciente que padece esta enfermedad. Los investigadores confían en que el descubrimiento contribuya a la producción de nuevas drogas que a su vez generen menos efectos tóxicos en el organismo.

"Hemos encontrado un gen que es esencial para la migración de las células. Potencialmente, si pudiéramos bloquear la acción de este gen, podríamos controlar el cáncer y manejar la enfermedad", explicó uno de los líderes de la investigación, el doctor Richard Pestell, que actualmente es el director del departamento de Oncología de la Universidad de Georgetown pero que realizó el experimento que llevó al descubrimiento en la Universidad de Medicina Albert Einstein. Los resultados serán publicados en la edición de mayo de la revista Molecular Biology of the Cell.

El equipo descubrió que el gen conocido como cyclina D1 podría jugar un rol fundamental en la formación de metástasis; en la investigación se detectó una manifestación "sobrexpresada" de este gen en pacientes con cánceres extendidos.

Los científicos testearon el fenómeno en el laboratorio utilizando ratones que no tenían el gen cyclina D1 y en ellos estudiaron la progresión del cáncer. Así descubrieron que las células cancerosas de estos ratones no tenían una especie de "capa" exterior que es la que les permitiría migrar e instalarse en otros órganos o partes del cuerpo. Al carecer de esta estructura las células quedaban inmovilizadas y la enfermedad permanecía acotada.

Las terapias que actualmente se usan contra el cáncer detienen la enfermedad al restringir el proceso de división celular pero también producen efectos secundarios muy molestos, como la pérdida de pelo, entre otros. Si los científicos pudieran determinar con exactitud cómo se diferencia el proceso de migración de las células del proceso de proliferación de las mismas, entonces las nuevas terapias podrían focalizarse únicamente en las células que migran. Un tratamiento de este tipo no eliminaría el tumor original, pero lograría controlar la enfermedad que tiende a extenderse, explicó Pestell.

Según dijo a El País el catedrático de Oncología, Ignacio Muse, este tipo de descubrimientos es siempre importante, aunque no deben generarse "falsas expectativas porque los procesos de investigación suelen ser muy largos y no siempre exitosos".

Este último avance forma parte de una serie de investigaciones que se han realizado en los últimos cinco años, centradas en una gran cantidad de moléculas que tienen que ver con distintos procesos que se dan en el cáncer, tales como las metástasis, la capacidad de invasión, la generación de nuevos vasos e incluso la capacidad de proliferación y división de las células.

"Como consecuencia hay entre 300 y 400 productos en etapa de experimentación, llamados blancos moleculares y que intentan sustituir a la quimioterapia clásica. Este tratamiento destruye las células en cuestión, pero las nuevas drogas, si dieran resultados, lograrían revertir el fenotipo tumoral", explicó Muse.

En Uruguay ya se utilizan por lo menos tres drogas que actúan de acuerdo a este mecanismo. Una de ellas está dirigida contra un factor de crecimiento de la membrana celular, un proceso que está codificado por un oncogen (un gen que produce una alteración en la célula tumoral y para el cual hay un producto que lo puede bloquear). Esta droga en particular, por ejemplo, se utiliza en ciertos casos de cáncer de mama, pero antes de indicarse la droga deben ser muy precisamente diagnosticado.

Los argentinos avanzan

Investigadores argentinos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales desentrañaron la fisiología de los tumores de hipófisis y lograron inhibir su crecimiento, según una investigación publicada en dos revistas científicas de Estados Unidos.

Entre un 6 y un 20% de las población padece de este tipo de tumores, aunque solo la décima parte llega a enterarse porque no suelen tener manifestaciones complicadas. Sin embargo producen diferentes trastornos, tales como disfunciones sexuales, alteraciones del crecimiento, hipertensión, diabetes y problemas de visión.

El equipo argentino demostró en su trabajo con ratones que si se impide la acción de citoquinas, sustancias producidas por los linfocitos y también por la hipófisis, los tumores detienen su crecimiento. Los ratones inyectados con células hipofisarias tumorales desarrollaron un tumor en el lado derecho; en cambio los roedores que recibieron células hipofisarias tumorales modificadas genéticamente para bloquear el receptor de citoquinas, no desarrollaron el tumor.

La hipófisis es una de las glándulas claves del organismo; está situada en la base del cerebro y las hormonas que secreta controlan el funcionamiento de casi todas las glándulas de secreción interna.

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