Tras semanas de reuniones con políticos y diplomáticos para hacer patente su oposición a un ataque militar preventivo contra Irak, el Papa Juan Pablo II expuso hoy sus motivos ante todos aquellos que creen en Dios, y expresó temores de que la guerra provoque agitación en todo Oriente Medio.
Aparentemente débil y cansado, el pontífice comenzó su mensaje tradicional de los domingos desde su estudio que domina la Plaza de San Pedro, denunciando la guerra y negando que sea un medio para resolver el conflicto, y exhortando a los católicos a que ayunen el 5 de marzo en nombre de la paz.
"Durante meses la comunidad internacional ha vivido con mucha aprehensión por el peligro de una guerra que podría provocar agitación en toda la región de Oriente Medio y agravar las tensiones que desafortunadamente ya están presentes a comienzos del tercer milenio", dijo el Papa.
"Es deber de todos los creyentes, sea cual sea la religión a la que pertenezcan, proclamar que nunca podemos ser felices estando unos contra otros; el futuro de la humanidad nunca podrá asegurarse con el terrorismo y con la lógica de la guerra", agregó.
Aunque al Papa se le ha considerado un campeón de la paz en las manifestaciones antibélicas, algunos criticaron la posición del pontífice.
Los líderes del Partido Radical italiano denunciaron hoy que el pontífice iguala el terrorismo con cualquier guerra y dijeron que ellos desean que Saddam Hussein sea exiliado y reemplazado por un gobierno democrático bajo los auspicios de la ONU. AP