DOMINGO 23 de febrero de 2003- Año 85 -Nº 29291
Internet Año 7 - Nº 2401 | Montevideo - Uruguay
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Los temas de El País Hasta hace tres años la educación aumentaba por encima de la inflación, sin embargo, hoy congelan sus cuotas y hasta ofrecen servicio mutual
Padres demoran hasta último momento inscripción en colegios

Este año los padres están esperando hasta último momento para decidir a qué colegio enviarán a sus hijos. En los 15 días que faltan para el comienzo de las clases, los institutos privados intensifican sus estrategias para captar más alumnos.

En la enseñanza pública no esperan un trasiego masivo de alumnos privados, pero estiman que escuelas y liceos de la costa de Montevideo tendrán más inscriptos.

El panorama del año que se inicia para la enseñanza privada no es fácil. En el año 2002, por primera vez, el costo de la educación quedó francamente por debajo de la inflación, luego que en años anteriores los incrementos superaban el aumento de precios generales del país.

Los colegios ubicados en las zonas más populares encuentran dificultades para subsistir por las deserciones y el creciente nivel de morosidad.

En la enseñanza estatal las autoridades son escépticas sobre los anuncios de traspasos masivos de alumnos desde el sector privado, pero directores de escuelas públicas aseguran que habrá un aumento de alumnos en los institutos de la zona costera de Montevideo.

Hasta el año pasado, las estadísticas no mostraban una pérdida de alumnos a nivel de institutos de secundaria privados. Los liceos habilitados que tenían 35.747 alumnos en 1997, atendieron a 35.440 estudiantes en el año 2002 (ver gráfico).

El presidente del Consejo de Secundaria, Jorge Carbonell, informó a El País que los liceos públicos han recibido hasta el momento 720 inscripciones más que el año pasado a la misma fecha, por lo que no espera cambios de importancia.

En Primaria, en cambio, el momento de la verdad llegará después de Carnaval, cuando las escuelas públicas abran su período final de inscripciones.

"Se prevé un aumento de alumnos, fundamentalmente en Primaria y en algún instituto de Bachillerato, pero no va a ser parejo en todo Montevideo", dijo a El País la directora de un instituto público de la zona costera que pidió no ser identificada.

La docente explicó que "las mayores inscripciones se esperan en barrios como Pocitos, Malvín y Punta Gorda".

"Los nuevos alumnos pueden llegar de colegios privados medios donde los padres hacían una esfuerzo económico importante por enviar a sus hijos", señaló.

EL COSTO. Las cuotas de los colegios y los materiales de estudio constituían hace cinco años el rubro más importante de la canasta familiar.

En 1997, cuando la inflación anual se ubicó en el 15,16 por ciento, el gasto en educación trepó hasta el 26,64. Al año siguiente —1998— el país tuvo un incremento general de precios del 8,63 por ciento, pero en educación el aumento llegó al 12,90.

En el año 99 el Indice de Precios al Consumo (IPC) subió 4,17 por ciento en el año y el gasto en enseñanza lo duplicó ubicándose en el 8,18 por ciento. En todos esos años la educación fue el componente que más aumentó, por encima de la vestimenta, los alimentos e incluso los servicios de salud.

Los precios relativos del sector educativo recién se alinearon a los generales del país en los años 2000 y 2001.

La sorpresiva devaluación del peso a mediados del año pasado revirtió la ecuación: el gasto en educación aumentó 9,5 por ciento, mientras que la inflación se disparó llegando al 25,94 al final del año.

Pero no todo baja su valor en materia educativa. Si bien el año pasado las cuotas y las matrículas se incrementaron tan sólo un 4,5 por ciento, el aumento de los materiales de estudio —en gran parte importados— llegó al 43 por ciento.

Los colegios parecen hoy resignados a no incrementar sus cuotas al mismo ritmo que lo hacían a finales de la década del 90 y ensayan nuevos planes de financiamiento para contemplar a las familias con problemas y reducir la morosidad.

A pesar de los esfuerzos, directores de institutos consultados por El País coincidieron en señalar que, en contra de lo que era tradicional, los padres están demorando hasta último momento la inscripción de sus hijos.

"Las inscripciones quedan abiertas hasta el último día porque hay mucha gente en lista de espera y en proceso de admisión", dijo José Alberto Draper sj, rector del Seminario. Si bien afirmó que su cupo está casi completo, reconoció que es "un año atípico" y que "mantenemos las posibilidades para gente que está desesperada buscando".

DE UN COLEGIO A OTRO. Aunque las mayores expectativas públicas han estado centradas en un posible trasiego de alumnos del sector privado al público, tanto Draper como responsables de otros institutos, consideran que los mayores cambios se están registrando entre los propios colegios privados.

El crack del tradicional colegio St. Catherine’s, meses antes de finalizar el año lectivo, fue uno de los acontecimientos que movilizó los pases entre privados. Si bien un grupo de padres de alumnos de ese colegio fundó uno nuevo que captó la mayoría de los estudiantes, varios cientos se distribuyeron en otros institutos (ver nota aparte).

Draper reconoce que ha habido pases de colegios privados en una proporción mayor a la tradicional.

Alicia Fernández, directora general del Instituto Crandon, dijo que en Secundaria se abrieron tres grupos nuevos con alumnos provenientes de otros colegios. "Esto se debe, por un lado, al cierre del St. Catherine’s y además porque los padres hacen un diagnóstico y prefieren invertir cuando sus hijos llegan a la etapa del liceo". Señaló que, en cambio, hubo una reducción en el número de alumnos de preescolares.

LAS ESTRATEGIAS. Las acciones promocionales de los institutos privados han tenido en estos meses un salto significativo. Algunos incluyen en la cuota normal numerosas actividades extracurriculares, otros han apelado a propuestas menos ortodoxas.

El Erwy School lanzó este año un plan en que la cuota del colegio incluye la afiliación a una mutualista y servicio odontológico.

Fernando Bartaburú, del Consejo Directivo del colegio, explicó que la decisión se tomó al concluir que "los padres ponían en un mismo nivel de importancia la cobertura de educación y salud, y en muchos casos las familias debían optar por uno u otro servicio".

Bartaburú dice que el liceo está recibiendo además alumnos de colegios bilingües más caros que el Erwy, en lo que consideró un reflejo de las dificultades económicas.

Otros institutos, en cambio, rehúyen las promociones poco tradicionales.

Claudia Pérez Troncoso, directora del liceo Santo Domingo, dijo que se acentuó la tarea de comunicación a nivel de las familias, pero que son muy cuidadosos en materia de acciones promocionales: "no incluimos en las cuotas ningún otro servicio que no sea estrictamente el que brindamos", afirmó.

Pérez, al igual que los otros directores, reconoció que la administración de los institutos ha tenido que ser notablemente flexible a la hora de atender dificultades económicas de las familias. Se han ampliado plazos, establecido planes especiales de pago (como la cuota aguinaldo) y perfeccionado el sistema de becas.

Enrique Cardozo, secretario ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Colegios Católicos (Audec), dijo que la mala situación económica de los colegios no es novedad, "venimos con problemas desde hace años y los índices de morosidad aumentaron. Tenemos más problemas con los colegios más pobres y hay unos cuantos en el interior donde la situación es pésima".

La crítica situación que atraviesan muchos colegios privados pequeños de la periferia puede recibir este año un golpe mortal.

El martes pasado una camioneta circulaba por 8 de Octubre ofreciendo por sus altoparlantes la promoción de un colegio de la zona: educación con traslado escolar incluido por una cuota de 2.000 pesos.

Del crack nació un nuevo colegio

n El cierre del colegio St. Catherine’s en Montevideo sacudió la rutina de los demás colegios privados, y provocó la incertidumbre de los padres de más de mil alumnos que salieron en busca de otras opciones donde continuar la educación de sus hijos.

A partir del crack del St. Catherine’s surge el St. Brenda’s School, un nuevo colegio fundado por los padres de ex alumnos del St. Catherine’s de Montevideo que, ante una difícil situación financiera, cerró sus puertas.

Un grupo integrado por más de 60 padres, movidos por el interés de mantener el nivel educativo de sus hijos, apostando a la apreciada propuesta académica del cuerpo docente del viejo colegio, y convencidos de que no debían separar a sus hijos de sus grupos de amigos, formaron una asociación civil sin fines de lucro para abrir el nuevo colegio.

La nueva institución será financiada y administrada por una comisión de padres cuyos miembros serán designados por los padres de los alumnos.

La parte académica estará a cargo de un cuerpo de docentes encabezado por Rosario Pérez Morgan de Ruette.

El nuevo colegio atenderá, en principio, preescolares, primaria y secundaria hasta 4to. de liceo, y funcionará en la casa de Rivera y Cassinoni donde era el local de primaria del St. Catherine’s. La casa es propiedad de una asociación civil sin fines de lucro fundada hace unos 40 años por un grupo numeroso de padres y cedida con fines educativos. Nunca fue propiedad del St. Catherine’s.

Una fuente allegada a la comisión de padres indicó que "el número de alumnos inscriptos hasta el momento superó las expectativas de la dirección ya que es del orden de la matrícula de un colegio inglés de mediano tamaño de Montevideo", y aseguró que "teniendo el edificio, los docentes, un determinado número de alumnos, bienes muebles y cursos, el emprendimiento supone una inversión relativamente baja".

El nuevo colegio fue bautizado como St. Brenda’s School porque es el nombre de un colegio de larga trayectoria en Irlanda con filiales en Argentina y en otras partes del mundo. La idea de los nuevos propietarios es, en un futuro, entablar contacto con ellos. El nombre está inspirado en la historia de un navegante irlandés llamado Brenda que se caracterizó por ser un hombre de gran fuerza y coraje.

"El Costo de un Cambio"

Olga Pérez

En febrero de 2002 decidimos con mi marido cambiar a nuestros hijos de un liceo privado católico a uno público. Las razones fueron económicas y además que ya pasaba uno a 4to. de liceo y el otro a 6to. Yo en ese momento no era demasiado conciente de lo que se venía. Con ese cambio fue como que abrimos el paso de la crisis que hoy está generalizado. Una fue al Liceo No. 28 y el otro al Zorrilla. La adaptación de los dos fue diferente. La que paso a 6to. que fue al Liceo No. 28 se adaptó muy bien porque es un liceo chico donde los profesores son grado 6 o 7, y donde el trato de la dirección con los padres es muy bueno. Hay un control.

El que pasó a 4to. fue al Zorrilla donde si bien hay buenos profesores, hay 3 mil alumnos, una población muy heterogénea que es incontrolable. Se despersonaliza al alumno, nadie sabe si entra o no, el estado del edificio es lamentable. No hay nada que los estimule a estudiar porque si estás estás y sino nadie sabe ni se ocupa. Las diferencias entre liceos son sustanciales.

"No se si Alguien no Pidio Beca"

Myriam Silveira

Mi hija va a un colegio católico que queda en la Curva de Maroñas. Elegí mandarla allí porque el ambiente en las escuelas públicas de la zona no es bueno; también porque en la privada no hay paros y porque me interesa que tenga una educación católica. Pero este colegio tiene serias dificultades económicas. Los padres inscriben a sus hijos, pagan cuatro o cinco cuotas y luego no pagan más. De 300 alumnos que tenían el año pasado, este año, hasta ahora, se anotaron 120. Muchos padres solicitaron beca, entre ellos nosotros. En realidad no sé si hay algún padre que no haya pedido beca. La cuota en 1o. de escuela es de 1.050 pesos, pero con tal de asegurarse el pago, las autoridades otorgaron becas que implican bajar la cuota hasta 500 pesos.


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