En las ruinas de un refugio antiaéreo alcanzado por misiles estadounidenses, funcionarios iraquíes recordaron hoy a las víctimas civiles de la guerra de hace más de una década, y celebraron las manifestaciones pacifistas globales dirigidas a evitar un nuevo enfrentamiento.
El vicepresidente Taha Yassin Ramadan presidió la ceremonia inaugural de un monumento dedicado a 403 personas, la mayoría mujeres y niños, que murieron, según Irak, cuando aviones estadounidenses dispararon dos misiles en el refugio antiaéreo de Amariya, el 13 de febrero de 1991.
"Este es uno de los crímenes más horribles perpetrados por el malvado gobierno estadounidense y sus malvados aliados. Son mercaderes de la guerra y hacedores de tinieblas", dijo a una multitud compuesta por funcionarios gubernamentales, diplomáticos extranjeros y activistas por la paz.
Los sobrevivientes y los familiares de las víctimas también asistieron a la ceremonia, algunos llorando abiertamente.
"Los recuerdos aún me corren por la sangre", dijo Ahmed Dhia, de 28 años, quien perdió a su hermana en el ataque y es uno de sólo 14 sobrevivientes. A pesar de 10 meses de tratamiento médico en Alemania, aún tiene cicatrices en el rostro y el torso.
El bombardeo de Amariya fue la peor tragedia civil en la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, lanzada por la coalición dirigida por Estados Unidos para desalojar a Irak de Kuwait. Los generales estadounidenses creían que el albergue era un centro de mando militar. Los reporteros que visitaron el sitio vieron cuerpos quemados de mujeres, niños y hombres cuando eran recuperados de entre los escombros.
Hoy, los inspectores de armas de las Naciones Unidas visitaron sorpresivamente por lo menos 10 instalaciones, incluidas fábricas de alimentos, una base aérea en la ciudad norteña de Mosul y una escuela de ciencias.
También visitaron una unidad del ejército en el área al-Taji, 40 kilómetros al norte de Bagdad con el fin de etiquetar misiles Al Salmoud producidos recientemente, y que según el jefe de inspectores Hans Blix superan el límite de alcance de 150 kilómetros fijado por el Consejo de Seguridad. También visitaron otras tres instalaciones involucradas con la producción de misiles, dijo el vocero de los inspectores, Hiro Ueki. AP