ROMA | ANSA y REUTERS
El enviado del papa Juan Pablo II a Irak, cardenal Roger Etchegaray, afirmó ayer, tras reunirse con el presidente Saddam Hussein, que "la grave tempestad se aleja, al menos por el momento".
Al comentar su reunión con Hussein, dijo que fue "un gran encuentro" y expresó que está "convencido de que el clima de confianza se ha reforzado".
Saddam, subrayó el cardenal, estaba "más aliviado" tras el informe de los inspectores de armas el viernes al Consejo de Seguridad de la ONU, y "hace todo para evitar una guerra".
La reunión con Hussein duró dos horas y durante su desarrollo el cardenal vasco-francés, que llegó el pasado martes a Irak, le entregó una carta del Papa.
"Se trata de ver si se hizo todo lo posible para garantizar la paz y restablecer un clima de confianza que permita a Irak encontrar su lugar en la comunidad internacional", afirmó el alto prelado al finalizar la entrevista.
El Vaticano cree que es necesario aislar el extremismo islámico y aumentar, en cambio, la comunicación con la mayoría de los musulmanes que reclaman de Occidente diálogo y comprensión.
CON EL PAPA. El encuentro tuvo lugar un día después de la audiencia que mantuvieron en el Vaticano el vicepremier iraquí, Tarek Aziz, con Juan Pablo II, quien recibió un mensaje de Hussein.
En su encuentro con el Papa, el "número dos" del gobierno iraquí prometió que su país colaborará con la comunidad internacional, en particular en materia de desarme.
Juan Pablo II, a su vez, dijo a Tarek Aziz que Bagdad debe respetar "fielmente, con compromisos concretos, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, garantes de la legalidad".
Tarek Aziz, católico del rito caldeo (minoría en Irak), visitó ayer la ciudad italiana de Asís, donde rezó en la tumba de San Francisco, y dijo: "El pueblo de Irak quiere la paz y millones de personas en todo el mundo se están manifestando por la paz, así que déjennos trabajar por la paz y rechazar la guerra".
INICIATIVAS DIPLOMATICAS. La mediación del Vaticano no es nueva en los conflictos con Irak. Antes de declararse la guerra del Golfo en enero de 1991, el Papa también había intervenido procurando el repliegue de Irak del territorio kuwaití. Tarek Aziz era entonces el jefe de la diplomacia iraquí.
La guerra del Golfo estuvo precedida por muchas iniciativas diplomáticas entre el 2 de agosto de 1990, cuando comenzó la crisis, y el 17 de enero de 1991, fecha del lanzamiento de la operación "Tormenta del desierto".
El 2 de agosto de 1990, Irak invadió Kuwait y el Consejo de Seguridad de la ONU exigió "la retirada inmediata e incondicional" de las fuerzas iraquíes. Muy rápidamente, los países árabes, la mayoría de los cuales condenaron esa invasión, se propusieron para mediar, sin éxito.
En Amman (capital de Jordania), Tarek Aziz y el entonces secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, mantuvieron infructuosos encuentros el día 31 de agosto.
El 25 de septiembre, el Consejo de Seguridad decretó el embargo aéreo contra Irak (resolución 670). El Consejo adoptó luego varias resoluciones dirigidas contra Irak antes de autorizar el 29 de noviembre a "los Estados miembros (...) a usar todos los medios necesarios" para obligar a Irak a abandonar Kuwait, si no lo hacía antes del 15 de enero de 1991.
A principios de enero de 1991, las reuniones diplomáticas se multiplicaron, el secretario de Estado norteamericano, James Baker, se entrevistó con varios dirigentes europeos. El 3 de enero, en un "último intento" por la paz, el presidente estadounidense George Bush propuso un encuentro entre Tarek Aziz y James Baker en Ginebra, asegurando que Irak no sería atacado si se retiraba de Kuwait. Esa reunión, el 9 de enero, no dio frutos. Cuatro días después, Pérez de Cuéllar se entrevistó con el presidente iraquí Saddam Hussein en Bagdad, también sin resultados.
El día 17, cuando 580.000 soldados aliados (sobre todo estadounidenses, británicos y franceses) estabann desplegados en la región frente a 540.000 iraquíes, comenzó la operación "Tormenta del desierto" para liberar Kuwait.
Expulsión de periodistas
n El enviado especial de Fox News en Bagdad, Greg Palkot, fue conminado a salir del país por el Gobierno iraquí, en una aparente represalia por la expulsión del corresponsal de la agencia iraquí INA en Naciones Unidas, informó ayer el canal de televisión estadounidense.
El vicepresidente de noticias de Fox News, John Stack, explicó en Nueva York que las autoridades iraquíes comunicaron a Palkot que debe abandonar el país antes de mañana.
La medida afecta sólo al periodista, ya que el resto del equipo desplazado a Bagdad, e integrado por otras tres personas, podrá permanecer en Irak, añadió Stack. La cadena, que pertenece al consorcio de medios de comunicación del magnate australiano Ruppert Murdoch, mantiene una línea editorial de respaldo al Gobierno de George W. Bush en la crisis con Irak.
La expulsión de Palkot se produjo un día después de que el corresponsal en Naciones Unidas de la agencia oficial iraquí, Mohamed Hasán Alawi, recibiera la orden de de abandonar Estados Unidos.
Washington acusó a Alawi, de 38 años, de haber participado "en actividades que se consideran perjudiciales para la seguridad" de EE.UU. EFE