Irak promete a El Vaticano que acatará sus obligaciones de desarme

Irak cooperará con la comunidad internacional, en particular en materia de desarme, según la promesa que hizo hoy el vicepremier Tarek Aziz al papa Juan Pablo II, quien realiza gestiones para evitar la guerra.

El Papa, de 82 años, dijo hoy a Aziz durante la audiencia privada que se extendió por unos 30 minutos que Irak debe "respetar fielmente, con compromisos concretos, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, garantes de la legalidad".

"El encuentro permitió un amplio intercambio de puntos de vista sobre el peligro de una intervención armada en Irak, que provocaría daños más graves aún a poblaciones ya golpeadas por largos años de embargo", afirmó la declaración del Vaticano distribuida por el vocero Joaquín Navarro Valls.

El Vaticano insistió en esta ocasión en su oposición a una intervención militar contra Irak.

La declaración de la Santa Sede añadió que la Iglesia católica continuará su obra de educación a la paz y a la "convivencia entre los pueblos, para que en toda circunstancia se encuentren soluciones de paz".

En la nota vaticana no hay ninguna referencia a una eventual invitación de Saddam Hussein al Papa a viajar a Irak, una eventualidad que en los últimos días había sido mencionada por la diplomacia iraquí.

La visita de Aziz al Vaticano duró más de una hora. Después de entrevistarse con el Pontífice, el vicepremier se reunió con el secretario de Estado, Angelo Sodano, y con el canciller , Jean-Louis Tauran.

De los encuentros surgieron dos elementos concretos: el compromiso iraquí de eliminar las armas de destrucción masivas prohibidas y que Irak debe respetar la resolución 1441 de la ONU y proceder a su total aplicación.

La expectativa es que estos resultados de alguna manera obliguen a la ONU, a Estados Unidos, a Europa y a la comunidad internacional a tener en cuenta tales compromisos antes de tomar cualquier decisión.

Según fuentes vaticanas, el Papa puso ante sus compromisos al gobierno de Bagdad, dando a entender que depende en gran parte de su comportamiento que haya o no una guerra, que el Vaticano considera tendrá efectos imprevisibles y devastadores.

Pero, al mismo tiempo, dio a entender que si Hussein demuestra con los hechos que desea colaborar con la ONU, la responsabilidad de la guerra recaerá íntegramente sobre quien quiere librar el conflicto a todo precio.

El Papa está muy preocupado por la situación creada en las relaciones entre Europa, la ONU y Estados Unidos, por una parte, y con el mundo árabe, por otra.

ANSA

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