El Fondo Monetario Internacional ha planteado a Uruguay flexibilizar la meta fiscal del programa 2003 en las reuniones que se llevan a cabo entre las autoridades económicas uruguayas y la misión técnica del organismo que se encuentra en Montevideo, y el tema está en el centro de las negociaciones, porque de ello dependerán —entre otras cosas— las necesidades de financiamiento del país.
Según nuestros informes, las tratativas entre las partes han avanzado sustancialmente desde que la misión llegó por primera vez en enero pasado, y bastante desde que arribó por segunda vez el fin de semana anterior.
No obstante, los contactos proseguirán hoy y en las próximas jornadas, señalándose que la misión va a permanecer en nuestro país durante el fin de semana.
Inicialmente, la parte uruguaya replanteó que la meta de 1,5% del Producto Interno Bruto para 2003 debía mantenerse y esto, conjuntamente con otros elementos de cálculo de variables básicas que impactan directamente en la determinación de las necesidades de financiamiento, consistió en las diferencias más importantes en las negociaciones.
Cabe recordar que se define como necesidades de financiamiento lo que el país necesita para cumplir con todas sus obligaciones internas y externas, obviamente incluyendo la deuda pública.
De allí que desde hace tiempo se esté hablando de la sustentabilidad o no del programa y como parte del mismo, las obligaciones por deuda.
METAS Y DEUDA. Nuestros informes señalan que hay acuerdo sobre las metas de inflación, devaluación y otras, y que se conversa sobre varias alternativas posibles para estirar los plazos de la deuda, todas basadas en el mercado y de base voluntaria, que quedarían como opcionales en caso de ser necesario.
Por lo pronto, desde setiembre Uruguay ha recibido ocho ofertas de instituciones internacionales que han sondeado los mercados y encontraron buena receptividad en los mismos, aunque se trabaja acá y en Nueva York, (hacia donde viajaron tres funcionarios uruguayos) en las opciones planteadas en una de ellas.
En todos estos temas se han producido avances importantes, pese a que el proceso es lento porque los funcionarios de la misión del FMI deben realizar consultas permanentes con sus jefes en Washington que, muchas veces, pueden insumir más de un día.
Sin dudas que en todo esto influye que prácticamente todos los técnicos del Fondo que tratan el caso uruguayo son nuevos. De hecho, el Departamento del Hemisferio Occidental que es el que cubre el continente americano, cambió formalmente de director a partir de enero y con ello hubo una renovación casi total del staff. La inédita (para este organismo) movilidad de funcionarios tiene un ejemplo en que Gilbert Terriere es el tercer jefe de misión con Uruguay en poco más de un año.
A CUBRIRSE. Como la actuación del FMI ha sido tan criticada y controvertida en los últimos tiempos, fundamentalmente a partir de su manejo del caso argentino donde incluso la gerencia ha lanzado una amplia investigación interna para determinar responsabilidades, seguramente estos funcionarios extreman su cuidado y las consultas con sus jefes. Por consiguiente, el período de negociaciones se extiende y esto es a lo que las autoridades se refieren cuando hablan de que los organismos "tienen sus tiempos".
Desde Washington se informó a El País que los máximos jerarcas del Fondo han expresado en estos días en diversos contactos su disposición a cerrar un acuerdo con Uruguay.
Por otra parte, anoche hubo una nueva reunión en el Ministerio de Economía, donde sobre las 20 horas concurrieron los cinco miembros de la misión del Fondo, encabezados por Terriere y por el representante del organismo en Uruguay, Andreas Bauer. El encuentro fue con el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, con el director de Planeamiento, Ariel Davrieux, con el presidente del Banco Central, Julio de Brun, y con el director de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Isaac Alfie.
Una hora y media después, los funcionarios del FMI abandonaron la sede ministerial, y el equipo económico continuó reunido hasta pasadas las 22 horas.
A la salida, Gilbert Terriere se limitó a comentar ante el asedio de los periodistas que "las conversaciones vienen bien".
Andreas Bauer, por su parte, agregó que "estamos trabajando. Paciencia amigos".
De Brun fue el primer integrante del equipo económico en salir del Ministerio y, aunque formalmente declinó formular declaraciones, igualmente comentó que las negociaciones con los técnicos del FMI "vienen bien", y que todavía no terminaron. Tampoco quiso estimar cuándo podría llegarse a un entendimiento final.
Poco después fue Davrieux quien emergió hacia la calle, y señaló que "estamos ajustando las posiciones". Al igual que de Brun, comentó que "las conversaciones vienen bien".
Consultado por los periodistas acerca de cuáles eran las principales diferencias en la negociación con el FMI, respondió que "no hablemos de diferencias, hablemos de encuentros. Nos estamos encontrando en todos los temas".