Un héroe de Hollywood en contra de la discriminación

| Es embajador de Buena Voluntad del Programa de las Naciones Unidas para Desarrollo, y fundador de Transáfrica

GUILLERMO ZAPIOLA

Intentó por lo menos tres veces pronunciar la palabra "Montevideo", y la última casi le salió. Un aplauso cerrado de los asistentes a la conferencia que el actor Danny Glover ofreció en la sede de Mundo Afro coronó ese esfuerzo del intérprete de El color púrpura, El corazón de la ciudad, Silverado, Depredador 2 y la popular serie de acción Arma mortal, que llegó a nuestra ciudad para hablar de democracia y globalización y también para coronar a la Reina de las Llamadas.

Glover reconoció igualmente que sabía muy poco de Uruguay antes de llegar a nuestro país, y que debió practicar varias veces el nombre hasta lograr un sonido parecido (en realidad sonó algo así como "Oroguey"). En cambio, sonó mucho más seguro al afirmar, con esa voz grave, enérgica y llena de matices que es uno de los elementos constitutivos de su imagen cinematográfica, que se sentía realmente conmovido por la calidez con que había sido recibido por las autoridades municipales, los representantes del Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo y, por supuesto, los responsables de la organización en cuya sede se llevó a cabo la conferencia.

Un rato antes, Glover había sido declarado Visitante Ilustre de la ciudad de Montevideo, y saludado por el propio intendente Mariano Arana, quien expresó las satisfacciones del caso y luego debió irse antes que terminara la charla porque debía estar en otra parte con otro ilustre, Joan Manuel Serrat, para una ceremonia similar. Arana no pudo menos que felicitarse porque nos visita gente importante de todos lados, y adelantó que Glover se había convertido en un amigo de Montevideo desde ahora y para siempre.

En cine, el actor ha enfrentado a villanos de este mundo (los inescrupulosos diplomáticos sudafricanos de Arma mortal 2, las Tríadas de la más reciente entrega de la misma serie) y hasta de otros (el Depredador), aunque también ha expresado inquietudes de corte social y político al interpretar a Nelson Mandela en un telefilm, o protagonizar el alegato contra el ‘apartheid’ de Bopha. En el mundo real, sus enemigos han sido sin embargo la postergación de amplias capas de la población mundial, la discriminación, la intolerancia, la injusticia social. Para luchar contra ellos ha aceptado el cargo de Embajador de Buena Voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y ha fundado la organización Transáfrica, dedicada a apoyar a las colectividades de origen africano dispersas por el mundo.

Glover viene del Foro Social Mundial que acaba de realizarse en Porto Alegre, y declaró llegar con "la cabeza llena" de las ideas, las inquietudes, los entusiasmos de un montón de gente de muchos países que se reunió en torno a la idea de que los males de este mundo pueden corregirse si las personas se unen para combatirlos. "No deja de ser paradójico", señaló, "que en un mundo donde la tecnología ofrece enormes posibilidades continúen postergándose las aspiraciones mayoritarias por justicia, diversidad cultural, respeto por el otro y paz". Esos son, explicó, algunos de sus objetivos como embajador y como representante de Transáfrica: promover el diálogo entre las razas y las culturas, estimular la lucha de las mujeres por sus derechos ("en el barrio, su país y más allá").

"Vivimos una revolución", sostuvo Glover, "y para mejorar el futuro hay que estar despierto". Para ilustrar su punto de vista propuso una muy particular lectura (que atribuyó al doctor Martin Luther King) del clásico relato de Washington Irving Rip van Winkle. Como se recordará, la historia tiene que ver con un colono de la Norteamérica del siglo XVIII que asciende a una montaña encantada, y se duerme por veinte años. Al despertar pasa por la misma posada en la que estuvo dos décadas atrás, y descubre que el retrato del rey Jorge III que colgaba de una pared ha sido reemplazado por alguien a quien no conoce: se le informa que es George Washington, el presidente de los Estados Unidos. Por supuesto, el pobre Rip tarda en aprender que en esos veinte años que pasó dormido ocurrió nada menos que la Revolución Americana.

"El doctor King decía que muchos de nosotros somos Rip van Winkle", afirmó Glover. "Estamos dormidos mientras una revolución ocurre a nuestro alrededor. Quizás sea el momento de despertar". Redondeando la idea, es posible también que visitas como la de Danny Glover sirvan para que otros despierten.

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