La Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos pronosticó el miércoles un déficit de 199.000 millones de dólares para este año y de 145.000 millones de dólares para el 2004, lo que seguramente agravará la disputa presupuestaria entre el presidente George W. Bush y los legisladores demócratas.
Las nuevas cifras representan un empeoramiento en las finanzas gubernamentales. En agosto, el organismo vaticinó un déficit de 145.000 millones de dólares en este año fiscal y de 111.000 millones en el del 2004.
Las finanzas públicas volverán a lograr un superávit en el 2007, año en que la Oficina Presupuestaria del Congreso calcula cifras en negro de 26.000 millones de dólares.
El organismo pronosticó además un superávit acumulado de 629.000 millones de dólares en la década que comienza en el 2003. Esa cifra, igualmente, fue un retroceso frente al pronóstico de agosto, cuando la OPC previó un superávit acumulado de 1 billón de dólares en la década a partir del 2003.
El representante demócrata John Spratt, de la Comisión Presupuestaria de la cámara baja, dijo que estas estadísticas ilustran que el pedido de Bush en su discurso del martes de reducciones fiscales y otras iniciativas ocasionarán déficit mayores "que llegarán de aquí a la infinidad".
"Lo que Bush no dijo es: ¿cómo hará las cosas que dijo en el discurso sobre el Estado de la Nación al mismo tiempo que queda algo en el presupuesto?", preguntó retóricamente Spratt en una entrevista.
Sin embargo, el presidente de la Comisión Presupuestaria de la Cámara, el republicano Jim Nussle, dijo que el gobierno debe permanecer centrado en las prioridades que han contribuido a los déficit: el fortalecimiento de la economía y el combate del terrorismo.
"Nuestros presupuestos necesitan ser examinados más allá de las próximas elecciones y con dirección a la próxima generación", agregó.
Por ley, la OPC sólo puede contabilizar los ingresos por impuestos y los gastos aprobados por ley, por lo que sus cálculos omitieron los 674.000 millones de dólares a lo largo de diez años propuestos por Bush para fomentar el crecimiento económico, el costo de una posible guerra con Iraq y los miles de millones de dólares en nuevos gastos que seguramente aprobará el Congreso.
Algunos economistas privados pronosticaron que el déficit de este año llegará o superará los 300.000 millones de dólares. El peor déficit jamás registrado fue de más de 290.000 millones de dólares, en 1992, cuando el padre de Bush era presidente.
Hace dos años, la OPC pronosticó un superávit de 5 billones de dólares en la próxima década. En aquel entonces, el nuevo gobierno republicano calculó un superávit de 5,6 billones de dólares - cifra que redujo a 827.000 millones de dólares en agosto.
El presidente y los legisladores republicanos atribuyen la mala situación presupuestaria al empeoramiento de la economía y las persistentes consecuencias de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Sostienen que estimular la economía y combatir el terrorismo tienen más prioridad que equilibrar el presupuesto, e insisten que los déficit de esta cuantía son manejables en comparación a una economía estadounidense de 10,5 billones de dólares.
Los demócratas sostienen que los republicanos omiten otra causa del problema: la reducción fiscal de 1,35 billones a lo largo de 10 años aprobada por el mandatario y el Congreso en el 2001. Consideran que el plan de Bush sólo servirá para empeorar el déficit y creen que el aumento de la tinta roja en las finanzas públicas encarecerá los intereses bancarios y privará de fondos a sus proyectos sociales. AP