Bush depende del patriotismo de los estadounidenses en caso de un ataque a Irak

El presidente Bush está dependiendo de que sus compatriotas apoyarán cualquier decisión suya de invadir a Irak y desarmar a Saddam Hussein.

Altos funcionarios de la Casa Blanca dicen que esperan que el sentimiento popular tradicional de dar apoyo a las causas nacionales sofocará las protestas antibélicas, contrarrestará las críticas de los demócratas y concretará el respaldo popular interno para lo que sería la mayor y más peligrosa operación de combate de Estados Unidos desde la Guerra del Golfo Pérsico en 1991.

Expertos fuera del gobierno están de acuerdo en que Bush obtendrá apoyo al inicio de cualquier ataque contra Irak encabezado por Estados Unidos. Pero los mismos expertos advierten que, como mostró la Guerra de Vietnam, el apoyo popular puede disiparse en controversias que se prolongan, dando origen a críticas partidistas en el interior y resistencia de los aliados en el extranjero.

"El sentimiento popular es como los terremotos: uno sabe qué los causa, pero no siempre puede pronosticar cuándo ocurrirán o cuánto tiempo durarán", dice Paul Brace, de la Universidad Rice, coautor de "Follow the Leader: Opinion Polls and the Modern Presidents" ("Siga al líder: Encuestas de opinión y los Presidentes modernos").

Bush dedicó parte de su discurso del Mensaje a la Unión ayer a preparar a Estados Unidos para una posible acción militar contra Irak.

"El Presidente presentó sus argumentos en una forma adecuada en el momento adecuado para llevar a cabo las acciones que considere mejores", dijo el asesor decano de la Casa Blanca, Karl Rove.

El vocero presidencial Ari Fleischer pronostica con seguridad que los estadounidenses respaldarán a su Presidente porque "la gente cree que la fuerza militar es adecuada si el Presidente cree que es adecuada".

Bush pronunció su discurso mientras sus índices de popularidad están registrando un descenso, agudizando la preocupación popular en torno a una guerra en Irak y existen fuertes diferencias de opinión entre Estados Unidos y sus aliados principales, encabezados por Francia y Alemania. Un sondeo de NBC News-Wall Street Journal efectuado la semana pasada mostró que el índice de aprobación popular respecto de Bush había descendido de 90 por ciento inmediatamente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, a 54 por ciento, en lo que es el índice más bajo después de los ataques.

Pero los funcionarios de la Casa Blanca opinan que los combates en Irak generarán un un repunte, y citan el aumento radical en el apoyo popular para el Presidente Bush padre en 1991 cuando ordenó que sus fuerzas entraran en combate para expulsar a las fuerzas iraquíes de ocupación de Kuwait.

Escasamente 47 por ciento de los estadounidenses consideraban que Kuwait valía la pena una guerra antes de que se iniciaran los combates; 71 por ciento pensaban que sí valía la pena después de iniciarse los combates.

Bush padre obtuvo en 1991 su mayor incremento en popularidad en la historia de las encuestas, al aumentar 25 puntos —para llegar a 89 por ciento— durante los 43 días de la Guerra del Golfo Pérsico.

"Yo quiero recordarles que si se presentan los argumentos, el apoyo se hará patente", dijo Rove, citando el cambio registrado en 1991.

Por su parte, Fleischer añadió: "El Presidente acudirá ante el pueblo (para presentar sus argumentos) y entonces verán que hay todavía más apoyo".

Desde hace tiempo, los presidentes estadounidenses se han beneficiado de la tendencia popular a apoyar al símbolo viviente de la unidad nacional. El comandante de la Armada Stephen Decatur resumió este sentimiento en un famoso brindis de banquete en 1916,en Norfolk, Virginia, para celebrar el triunfo de Estados Unidos sobre los molestos piratas de Barbary que acosaban a naves estadounidenses desde el Mediterráneo.

"¡Por nuestro país! En su interacción con naciones extranjeras, que siempre este en el lado de la justicia; pero siempre, ¡por nuestra nación, esté correcta o equivocada!", dijo Decatur.

Bush puede contar con un aumento en su índice de aprobación en el inicio de las operaciones de combate en Irak, dice Jeffrey Jones, de la organización de encuestas Gallup. "Hemos visto que esto es lo que sucede en 60 años de realizar encuestas, así que debemos esperarlo nuevamente", agregó.

William D. Baker, científico político de la Escuela de Matemáticas y Ciencias de Arkansas y coautor de "The Nature and Origins of the Rally ’Round the Flag Effect", dice que la aprobación presidencial se elevó en promedio 8 por ciento en todas las operaciones importante de combate de Estados Unidos a lo largo de los últimos 60 años, impulsada por el apoyo bipartidsita para el Ejecutivo en jefe.

Pero Brace, de la Universidad Rice, dice que el aumento del apoyo popular sólo dura si el Presidente presenta claramente sus argumentos de que el interés nacional está en peligro y la atención pública se mantiene enfocada en la amenaza. Brace agrega que Bush está teniendo problemas para persuadir a los estadounidenses de que Hussein plantea el tipo de amenaza que justifica una acción militar.

"El Presidente está tratando muy, muy intensamente de vincular a Saddam Hussein con las armas de destrucción masiva, la amenaza al abastecimiento de petróleo y los ataques terroristas contra Estados Unidos", dice Brace. "Hasta ahora, sin embargo, esta relación no parece muy clara y está librando una batalla cuesta arriba para convencer al pueblo de la amenaza".

La perspectiva de una ocupación temporal de Irak después de una invasión podría enfrentar a Bush con la tarea de tratar de mantener el apoyo popular para una operación distante, en momentos en que se acercan las elecciones presidenciales de 2004.

"En determinado momento algo tiene que ocurrir en la guerra, o se va a hacer algo que erosione el respaldo popular", dice Jones, de la organización Gallup. "No es posible mantener indefinidamente los niveles de apoyo de tiempos de guerra".

Bush podría sufrir reveses en sus índice de popularidad si las operaciones bélicas de Estados Unidos se estancan o si las tropas de Estados Unidos sufrieran ataques periódicos. "Las guerras que duran mucho tienden a dañar la popularidad presidencial", dice Baker.

Los aumentos bruscos de popularidad y respaldo "se desvanecen", dice Brace, a medida que la amenaza se aleja y la atención popular se desplaza a otros asuntos. "Los críticos cuestionan los méritos de toda la intervención, el asunto en sí deja de ser noticia y se torna difícil para el Presidente mantener la atención popular centrada en ese tema", dice Brace.

© The New York Times News Service

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