Varios destacados participantes en un debate sobre la omnipotencia de EEUU celebrado en el Foro Económico Mundial criticaron hoy los intentos del Gobierno Bush de remodelar Oriente Medio con una guerra en Irak sin tener en cuenta la opinión de los países directamente afectados.
El secretario general de la Liga Arabe, Amre Musa, afirmó que "una superpotencia tiene una enorme responsabilidad y puede tomar las decisiones que cree oportunas, pero no debería tratar de imponer a otros sus soluciones" a la vez que atacó "la doble moral de EEUU en el conflicto entre Israel y los palestinos".
"La elección de la vía militar, sin tener en cuenta otras consideraciones o al propio Consejo de Seguridad, podría ser un factor clave de inestabilidad regional que crearía una situación muy grave no sólo en Oriente Medio sino también en ambas orillas del Mediterráneo, por lo que afectaría también a Europa", advirtió.
"Los gobernantes norteamericanos se quejan del odio que, según ellos, otros sienten hacia su país. No es cierto. Puede haber desacuerdo, también resentimiento, pero no se ha llegado aún al nivel de odio, pero esto puede ocurrir y EEUU tiene que hacer todo lo posible para evitar que se llegue a esa situación", señaló.
El ministro jordano de Asuntos Exteriores, Marwas Jamin Muasher, dijo que "Estados Unidos es una superpotencia militar y económica, pero no tiene el monopolio sobre las ideas".
De ahí que recomendase a los países árabes que definan sus propias ideas sobre el reforzamiento del papel de la mujer o la llamada sociedad del conocimiento en vez de esperar que Estados Unidos lo hagan por ellos.
El parlamentario ruso Grigory A. Yavlinsky, del partido Yabloko, reconoció la grandeza de Estados Unidos como país que abolió la esclavitud y luchó contra la segregación y la pobreza, pero dijo que frente a los desafíos del siglo XXI "la omnipotencia militar tal y como se entendía en el siglo XX es sólo un mito".
"Ahora no se trata de cazar elefantes sino mosquitos venenosos y no sirven las armas ni las trampas tradicionales", dijo Yavlinsky refiriéndose a la amenaza del terrorismo.
Con relación a Irak, el parlamentario ruso señaló que si se trata de "cambiar el régimen", es preciso "crear una enorme presión militar" pero evitar la guerra.
Frente a esas posiciones, el ministro de Exteriores de Australia, Alexander Downer, afirmó que por lo que respecta a la región de Asia y el Pacífico, Estados Unidos había usado siempre su superioridad militar con "alto grado de responsabilidad".
"La presencia militar norteamericana en esa región ha sido determinante para la estabilidad regional y ha permitido la prosperidad económica de esos países", agregó.
Asimismo se preguntó qué habría hecho Europa recientemente para la estabilización de los Balcanes de no ser por EEUU y dijo que habría que cuestionarse no tanto la potencia de Norteamérica cuanto la debilidad de los europeos.
Otro participante en el debate, el congresista republicano por el Estado de Ohio Robert Portman insistió en el papel positivo desempeñado por su país en Bosnia, donde evitó, dijo, un seguro genocidio o en la liberación de Kuwait de los invasores iraquíes.
"No es justo decir que Estados Unidos actúe unilateralmente", dijo el legislador, quien agregó que si Washington no estuviese comprometido (con la libertad) en el mundo, éste sería "un lugar mucho peor".
Otro norteamericano participante, el conocido periodista y escritor Lewis Lapham, director de la revista Harper s, afirmó que tratar de imponer "la democracia a los otros es una contradicción".
"Nuestro historial de cambios de regímenes no es precisamente alentador", dijo, refiriéndose a las intervenciones de Estados Unidos en Guatemala, Chile, Irán, el propio Irak o Vietnam.
"Los actuales gobernantes norteamericanos no son conservadores sino nacionalistas radicales, inspirados por la ideología", afirmó Lapham, quien se lamentó de que "se haya disipado la simpatía que despertó EEUU en todo el mundo" a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
EFE