Alguien recibe un video poblado de imágenes espeluznantes, y luego una llamada telefónica le informa que habrá de morir en siete días. Ese es el punto de partida de La llamada, película de suspenso que se está exhibiendo actualmente en Montevideo.
Al principio, la periodista Rachel Keller (Naomi Watts) cree que se trata apenas de otra leyenda urbana, pero cuatro muertes misteriosas (una de ellas, la de una sobrina suya) la hacen cambiar de opinión. Se lanza a investigar, da con la cinta en cuestión, la ve... y recibe la llamada: en siete días, se le dice, morirá infaliblemente. Allí da comienzo una carrera contra el tiempo en la que la protagonista reclutará la ayuda de su amigo Noah (Martin Henderson) para resolver el enigma, y salvar su vida y la de su hijo (David Dorfman).
El film, que es la "remake" norteamericana de un éxito de taquilla japonés, Ringu, proveniente de una serie de novelas de Koji Suzuki, a quien ha denominado "el Stephen King del Japón". En 1998, la historia fue llevada a la pantalla por el cineasta nipón Hideo Nakata, y ello disparó un fenómeno de popularidad que derivó en una serie de televisión y una versión de "manga" la variante japonesa del "comic". También generó en el Japón toda una vertiente de horror psicológico u "horror J".
La película japonesa fue vista por Mark Sourian, ejecutivo de la empresa DreamWorks, quien llamó a sus colegas Walter Parkes y Laurie MacDonald para decirles: "Acabo de ver la película más aterradora que he visto en mi vida. Tienen que verla inmediatamente". No solo la vieron sino que también compraron los derechos para filmar una nueva versión en los Estados Unidos.
La coproductora MacDonald explica: "Sentimos desde el principio que era una idea estupenda, y la película japonesa nos sirvió como base para nuestra producción, no solamente en la premisa sino en el tono. Otro de los puntos fuertes era su combinación totalmente incongruente de una historia popular de adolescentes con una película de grandes conceptos que se revela a sí misma de una forma muy sorpresiva, más misteriosa, más evocativas y con consecuencias emocionales implícitas que uno no necesariamente espera de este género".
Para conducir el proyecto, los productores pensaron de inmediato en Gore Verbinski, cuyos antecedentes incluían la comedia familiar Un ratoncito duro de cazar y la aventura La Mexicana, con Julia Roberts y Brad Pitt. Al cineasta le atrajo la idea de que un objeto trivial, que forma parte ya del paisaje de cualquier casa de familia (un video sin etiqueta), y que se convierte de pronto en fuente de terror. La coproductora MacDonald refuerza la idea: "Todos tenemos siempre cintas de video sin etiquetas, que no podemos recordar qué tienen grabado. Y la televisión forma parte de nuestra vida cotidiana. La idea de que ambas cosas pueden ser el centro de ésto, que nos pueden llevar a la muerte, es realmente algo que me produce una sensación de hormigueo por la piel".
CONEXION. Verbinski agrega: "En la llamada hay una cinta de video, aparentemente igual a todas esas cintas de video sin etiquetas, pero si uno la pone y la ve, el teléfono suena y escuchamos la advertencia que nos quedan siete días de vida. Así que no es solamente que uno va a morir, sino que durante los siguientes siete días uno sabe que morirá. Existe la desesperación que produce acercarnos, al fin, y comenzamos a sentir que las paredes se mueven, encerrándonos cada vez más. Y eso, me parece, hace que el miedo que sentimos sea más angustioso".
Para el papel de la periodista Rachel los productores eligieron a la actriz australiana Naomi Watts, que trabajara en la recientemente estrenada El camino de los sueños de David Lynch. En papeles claves asoman también el neocelandés Martin Henderson, el niño David Dorfman y el veterano actor escocés Brian Cox (el original Hannibal Lecter o "Lecktor" de Cazador de hombres; el Hermann Goering de la laureada producción televisiva Nuremberg).
No menos clave era la confección de la macabra cinta de video que constituye el centro de la intriga. El director Verbinski explica: "La cinta de video tiene dos funciones. Conviene información clave sobre su origen y para lograr comprender por qué fue creada. Aunque parece muy abstracta la primera vez que la vemos, a medida que la trama progresa esas imágenes demuestran tener una razón de ser. También debía ser extraña, con imágenes que nos molestaran pero que no parecieran diseñadas para eso. Eso es difícil de lograr. Comencé con algunas imágenes claves de la película japonesa porque cuando se realiza una nueva versión de una película, es muy importante mantener los mejores momentos de la película original. Luego agregué cosas que me asustan, mis imágenes de terror, y traté de agregarlas de una forma interesante pero que también fueran comprensibles desde el punto de vista de la persona que creó la cinta de video".
La adaptación fue escrita or Ehren Kruger, y el equipo creativo incluye al director de fotografía Bojan Bazelli, el diseñador de producción Tom Duffield, la vestuarista Julie Weiss, el montajista Craig Wood y el músico Hans Zimmer.