CONSULTORA SERAGRO
La baja del dólar en Argentina se traduce en cambios significativos en múltiples aspectos vinculados a la producción agropecuaria, y a la economía en general. Uno de ellos, no el mayor, es la valorización en dólares que experimenta el ganado, lo que afecta la competitividad exportadora del complejo cárnico. Otro de los efectos, es la pérdida de rentabilidad esperada para el fundamental complejo granario - oleaginoso, que sembró las áreas récord de cultivos de verano cuando los dólares valían un 15 % más pesos que ahora; es decir que ven reducirse sus expectativas de ingreso (en pesos) cuando apenas llegamos a la mitad de la evolución del cultivo. Para peor, existen pronósticos de connotados economistas (no infalibles, por cierto), que auguran una cotización de dólar a $ 2,80, al fin de este proceso de baja. Con todo, en el día de ayer, el dólar subió 3 centavos hacia el fin de la jornada, recuperando algo de la baja experimentada en los días previos, que habían acumulado cerca de un 8 % de caída en apenas una semana.
Un efecto indirecto de la baja del dólar es que se recaudan menos impuestos: la exportación agrícola argentina, que paga un 20 % de detracciones —impuestos a la exportación, a contrapelo de todos los países del mundo—, contribuye decisivamente a sostener un presupuesto desequilibrado: cuando todo lo demás se hundió, Argentina se sostiene en su fabulosa producción agrícola, tal vez la más eficiente del mundo. Se espera que este año la cosecha de todos los granos sume hasta 70 millones de toneladas, cuya orientación hacia los mercados externos provee las divisas, y de paso, los recursos presupuestales imprescindibles para que el país siga funcionando. Por cada 10 centavos de baja del dólar, el Estado deja de recaudar U$S 170 millones, según cálculos de Hacienda (Ambito Financiero).
El renovado ímpetu exportador que tomaron los complejos agroindustriales, aporta ríos de dólares al sistema, y como se le exige a los exportadores que viertan las divisas recaudadas en el Banco Central, la oferta desborda a una demanda reticente, con lo que el valor de la moneda extranjera baja, a pesar de las compras a que se ve forzada la autoridad monetaria.
Los expertos discuten cuál es la cotización más adecuada para su moneda, y existen todo tipo de opiniones. En lo único que todos coinciden es en la necesidad de estabilizar un valor, para que los agentes económicos puedan tener una referencia: la volatilidad, los cambios abruptos, en un sentido o en otro, es lo peor que puede ocurrir.
CARNE. En lo que refiere a la producción de carne, estos movimientos de la moneda acarrean varias consecuencias. La más directa es la valorización de los ganados en términos de dólar. En Liniers, esta semana, los novillos cotizaban a un promedio de $ 2.02 el kilo en pie, que a la cotización de cierre de ayer ($ 3.17 por dólar), equivale a casi 64 cts. de dólar el kilo. Los mejores novillos livianos llegaron a pagarse hasta $ 2.18 el kilo, o sea a 69 cts. de dólar.
Los novillos más pesados —más de 480 kilos, de razas británicas—, equivalentes a los que se faenan en nuestro país, se pagaron a un promedio de $ 2.05, o sea casi 65 cts. de dólar.
Los holandeses pesados se pagaron a $ 1,70, o 54 cts. de dólar.
En comparación con los ganados en nuestro país, los argentinos se encarecieron fuertemente, exclusivamente por motivos cambiarios, ya que en moneda local bajó un 5 % después de fin de año, momento en que se había producido una retracción en la oferta por razones impositivas.
Con estos valores, Argentina pierde buena parte de la competitividad comparativa con Uruguay, que había adquirido por la mayor devaluación de su moneda en este año pasado (ver gráfica), la que le había permitido romper los mercados en base a ofertas a precios imbatibles.
Argentina venía retomando su perfil exportador de carne, supliendo la caída del consumo interno, el que tradicionalmente absorbe más del 80 u 85 % de la producción, y la nueva cotización del dólar les complica la estrategia de crecimiento planteada.
Ayer mismo tuvieron otra mala noticia: Europa les niega la reiteración por otro período de la sobre cuota Hilton que les había asignado para el actual ejercicio agrícola (10 mil toneladas adicionales a sus 28 mil), en compensación por el lapso que estuvieron fuera del mercado por la aftosa.