Un hombre quiso vengarse de sus antiguos patrones incendiando un taller de motos, pero la peor parte se la llevó su propia esposa que resultó con graves quemaduras. El hombre fue detenido poco después por investigadores de la División Homicidios que descubrieron la trama cuando comenzaron a investigar el ingreso de una paciente al Centro Nacional de Quemados en estado crítico.
La mujer, identificada como Olga Mirta De Los Santos Cordero (60), ingresó con el diagnóstico de quemado grave al décimotercer piso del Hospital de Clínicas. Según informaron posteriormente fuentes policiales las lesiones alcanzaron incluso a las vías respiratorias por lo que se teme por su vida. Al aparecer poco claras las circunstancias en que la paciente había sufrido las lesiones se dio intervención a las autoridades policiales y de este modo un equipo de Homicidios comenzó a indagar en un hecho de aparente causa accidental.
CABOS SUELTOS. En el curso de las averiguaciones se estableció que el único siniestro ocurrido en el lapso que la paciente fue ingresada al nosocomio había ocurrido en un taller de motos sobre las tres de la madrugada pasada.
Cuando los investigadores se dirigieron al taller ubicado en la calle Comercio 2235 bis los bomberos todavía se encontraban trabajando. El fuego había sido rápidamente controlado y los técnicos procuraban establecer las causas del siniestro que, temporalmente, se atribuían a un desperfecto en las instalaciones eléctricas. Los vecinos interrogados por los investigadores declararon que poco antes del incendio oyeron un fuerte estruendo, lo cual orientó las sospechas hacia un incendio intencional.
Mientras tanto otros efectivos de Homicidios ubicaban al esposo de Olga De Los Santos, A.A.M.R. (59), quien poseía antecendentes penales por delitos de amenazas y homicidio ultraintencional. Todo comenzó a cerrar cuando se estableció que A.A.M.R. había trabajado hasta diciembre pasado en el taller de la calle Comercio, del que había sido despedido por razones económicas. Al profundizar en su interrogatorio el hombre terminó por admitir que había sido él el responsable del principio de incendio, que había comprado un litro de nafta en una estación de servicio de la calle Mateo Cabral y acompañado por su esposa había concurrido al establecimiento dispuesto a consumar la venganza. Pero al tomar fuego parte de la edificación las llamas alcanzaron de lleno a su esposa, que a la postre resultó con gravísimas quemaduras. En medio de su desesperación el hombre fue en busca de una vecina que se desempeña como enfermera para pedirle ayuda, pero las lesiones eran de tal magnitud que debieron trasladarla a la unidad especializada del Clínicas para su atención.
Al inspeccionar la finca de A.A.M.R. los policías hallaron el encendedor y trozos de tela que había utilizado para provocar el siniestro. El hombre quedó detenido a disposición de la Justicia que, además de analizar su responsabilidad en el incendio intencional, examinará la que le corresponde por las lesiones que sufrió su esposa. Ayer declaró por primera vez ante el magistrado de turno y hoy vuelve a comparecer en la sede judicial, donde el juez ya contará con los informes completos sobre las causas del siniestro y el estado de salud de la mujer.