El sindicato de trabajadores de AFE ocupó ayer desde la mañana y hasta las 19 horas, la nueva sede de la empresa pública en Avenida Libertador en protesta por la declaración de excedencia de 1.100 de los 1.629 funcionarios del ente e intimó al presidente de la empresa, Gabriel Gurméndez, y a los funcionarios jeráquicos, a abandonar el edificio a lo que éstos se negaron aduciendo que eran responsables del mismo como propiedad del Estado.
Se vivieron algunos momentos de tensión cuando una veintena de agentes policiales impidió el ingreso de los trabajadores al último piso del edificio —donde están las oficinas de los directores— que los funcionarios pretendían también ocupar y se registraron forcejeos y empujones.
La Unión Ferroviaria quiere que no se aplique el artículo 150 de la última Rendición de Cuentas que establece que el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria y su explotación pasarán a la Dirección de Vialidad del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
Sin embargo, en tres reuniones que mantuvo con los sindicalistas ferroviarios y directivos del Pit-Cnt en el correr de la tarde, Gurméndez les dijo que la Rendición de Cuentas tiene fuerza de mandato legal y que además la aplicación de sus disposiciones es conveniente para AFE.
Gurméndez aclaró que no podía abandonar su lugar de trabajo y se labraron actas notariales de lo conversado. El jerarca habló por teléfono con el subsecretario del Interior, Daniel Borrelli, para coordinar todo lo relativo al despliegue policial.
DESAFIO. El presidente de AFE explicó a El País que los funcionarios excedentarios no podrán acogerse a los beneficios de un plan de incentivos que el directorio aprobó y que tendrá vigencia hasta el próximo 31 de enero.
Ayer, sobre las 6:00, había comenzado la distribución de las declaraciones de excedencia de los trabajadores y a las 18 horas ya se había comunicado su nueva situación a más de 450 empleados.
Gurméndez advirtió a los funcionarios que se debe preservar la credibilidad del ente manteniendo la corrida de trenes y destacó que AFE "tiene un desafío comercial para el que deberá tener una estructura óptima porque deberá competir eventualmente con otras empresas que exploten el modo ferroviario y tendrá que hacerlo sin subsidios".
Juan Silveira, dirigente de la Unión Ferroviaria, dijo que en ningún país ha dado resultado la separación de las actividades de las empresas ferroviarias y que el gremio entiende que la aplicación del artículo de la Rendición de Cuentas debe quedar en suspenso hasta que se dilucide si el sindicato obtiene las firmas necesarias para impugnar la norma a través de un referéndum.
Hasta el momento el gremio cuenta con 35.000 de las 49.000 rúbricas que necesita conseguir antes del 15 de febrero para lograr su objetivo.
Al decidir ayer el levantamiento de la ocupación, el sindicato resolvió que a partir de la hora 10 dejen de correr los trenes y que a las 10.30 cierren las oficinas centrales de la empresa para realizar una jornada de recolección de firmas. Esta se desarrollará acompañando la entrega de rúbricas que adhieren al recurso de referéndum impulsado por la Federación ANCAP contra la ley que permite la asociación con petroleras internacionales de este ente.
El dirigente del sindicato de Ancap, Hugo de Mello, acompañó la ocupación y dijo que "estamos junto a ustedes para lo que ustedes manden" y que la campaña de los trabajadores de AFE "se vuelve la tarea indispensable".
Silveira sostuvo que el anterior presidente de AFE, Jorge García Carrere, renunció por discrepar con las reformas planteadas y que los actuales directores de AFE actúan como "agentes liquidadores". El rechazo a la reforma es compartida por los planas gerenciales de AFE, sostuvo.
SOBERBIA. Según comentó Silveira a El País, quitar la administración de la infraestructura a AFE supone "quitarle el agua al pez". El sindicalista acusó a Gurméndez de tener una actitud "soberbia" y cuestionó su actuación como asesor en AFE cuando ésta era presidida por Juan Berchesi y se suprimieron la mayoría de los servicios de trenes de pasajeros.
Un militante de la Unión Ferroviaria pintó en la pared de la planta baja con spray la frase "vivan los ferroviarios" y en otro piso "no al cierre de AFE".
En la movilización habían participado varias decenas de funcionarios ferroviarios que se agolparon durante horas en las escaleras.
Desde hace semanas AFE y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas venían preparando la separación de la parte de infraestructura del resto del ente que actuará en régimen de competencia transportando carga y pasajeros.
La infraestructura consiste básicamente en 3.000 kilómetros de vías férreas (de los cuales 1.900 están operativos), equipos de comunicaciones, las estaciones y la señalización. Para hacerse cargo del mantenimiento de la infraestructura, la cartera de Transporte contará con U$S 5 millones en 2003 y U$S 10 millones en 2004.
Mientras tanto, AFE retendrá la administración, el área de transporte y el material rodante (locomotoras y vagones).
El hecho de pasar la infraestructura al MTOP implica que 1.100 funcionarios pasarán a situación de excedencia, mientras que unos 500 quedarán en AFE. Según fuentes de la empresa pública, alrededor de 200 trabajadores han manifestado su interés en acogerse a un plan de retiros incentivados.
De acuerdo a Silveira, se apunta a "la liquidación del modo ferroviario" y si ello ocurre no supondrá ninguna rebaja de costos para el Estado (AFE recibe un subsidio de alrededor de U$S 7 millones anuales) ya que se deberá canalizar una cifra muy superior al mantenimiento de las carreteras, como consecuencia del incremento del tráfico de camiones que se producirá.