ORGANIZACIÓN

Vuelta a la presencialidad: claves para que seguir cocinando en casa sea más fácil

En la pandemia mucha gente se acostumbró a cocinar y ahora que de a poco se vuelve a las actividades presenciales, hay ciertos atajos para comer casero aunque no estemos tanto tiempo en el hogar.

Batch Cooking. Foto: Rosana Ledo
Batch Cooking. Foto: Rosana Ledo

Con la llegada de la pandemia y el hecho de estar más tiempo en casa fueron muchos los que comenzaron a cocinar más. Y ahora que lentamente se está volviendo a la normalidad, o al menos se está transitando hacia una “nueva normalidad”, se mantiene esta tendencia de cocinar. Pero, ¿cómo hacer para volver a las tareas presenciales que nos obligan estar fuera del hogar y al mismo tiempo poder seguir comiendo sano y casero? El batch cooking, método que ayuda a organizarse y cocinar en una vez para varios días, es más oportuno que nunca.

Rosana Ledo, cocinera y pionera de este método en Uruguay, explicó a El País que lo primero que hay que hacer es organizar la cocina de manera que haya todo lo necesario para cocinar, desde los utensilios hasta los alimentos: “Si uno no tiene organizada la alacena, no podrá cocinar saludablemente, o cocinar directamente, aunque no sea saludable. Porque si la persona llega a su casa y quiere hacer algo, pero le falta algún ingrediente, seguro deja todo y llamás al delivery”, sostuvo.

La idea es que, por más tarde o cansado que uno llegue, cuente con algunos pasos adelantados para no dejar de cocinar en casa.

“En la pandemia la gente volvió a cocinar. Y pasó que muchos no sabían hacerlo, entonces fue el boom de las clases por Zoom, todos se metieron a aprender a cocinar por Internet”, señaló Ledo, que desde hace más de cinco años comparte sus conocimientos en diferentes talleres, tanto de batch cooking como de meriendas, viandas, picadas, etc.

Batch Cooking. Foto: Rosana Ledo
Foto: Rosana Ledo

Al estar más tiempo en casa, “muchos se vieron obligados a volver a cocinar. El tema es que si volvés a cocinar, pero no sabés por dónde empezar, se complica”, añadió en la entrevista.

Para tener en cuenta al hacer las compras.

Prestar atención al momento de hacer las compras es crucial: “Siempre hay que tener los básicos de alacena como, por ejemplo, arroz, fideos, azúcar, todo ese tipo de cosas. Y después también pensar en otro nivel que tal vez no es el consumo habitual del uruguayo, pero tener legumbres, quinoa, etc.”, señaló la cocinera.

Algo que hay que tener presente al momento de hacer la lista de lo que se va a comprar es el tipo de dieta que hay en el hogar: si hay alguien con necesidades especiales como puede ser un celíaco, si hay niños, abuelos y demás.

“En base a todo eso se harán las compras. Además, no hay que olvidar los lácteos, frutas y verduras que hay que tener a diario, y las proteínas, ya sean animales o vegetales. Entonces, una vez que tengas eso organizado y en casa, vas a poder cocinar casi cualquier cosa”, comentó.

Los variados beneficios del batch cooking.

El método del batch cooking tiene variados beneficios. El ahorro de tiempo y el poder saber lo que uno está comiendo para así llevar una alimentación saludable son dos de ellos.

“Hay que organizarse pensando un menú para la semana. Eso va a permitir que veas cómo te estás alimentando también, si comés variado, qué cantidad de vegetales, legumbres o pescado se consumen, cosas que tal vez en el día a día el uruguayo promedio no come y que de esta forma se pueden ir incorporando”, señaló Ledo.

“Con el batch cooking, si un día querés comer una ensalada de legumbres, ya las podés tener prontas y es solamente descongelar o sacar de la heladera y armar el plato. De eso se trata, de tener cosas prontas que en la diaria te es más difícil consumir, porque si llegás tarde y cansado, seguramente no te pongas a remojar legumbres, que además sabés que recién al otro día las podrías usar”.

Batch Cooking. Foto: Rosana Ledo
Foto: Rosana Ledo

Este método también ayuda a la economía familiar, ya que al organizar, no se compran cosas de más. Y, además de gastar dinero en alimentos que tal vez luego no se consumen y se terminan tirando, está el tema del desperdicio: “Hay cosas que si no las procesás en tiempo y forma se echan a perder, quedan en el fondo del cajón de la heladera y terminás tirando la mitad”, señaló la cocinera, quien destacó la importancia de prestar atención a qué se hace con lo que se compra al llegar al hogar.

“Hay que fijarse en eso para que esos alimentos perduren en condiciones el mayor tiempo posible”, explicó a El País.

Muchos de ellos se pueden llevar al freezer o guardar correctamente en heladera en recipientes separados para que duren más y se pueden usar para preparar en mermeladas o conservas. Así, detalló, se puede aprovechar la estacionalidad de frutas y verduras: comprarlas en su mejor época y conservarlas de diferentes maneras para disfrutarlas todo el año.
“Hay alimentos que aparecen una vez en el año y el resto del año, aunque los podés comprar, tienen un precio inaccesible y no tienen gusto a nada”.

Rosana Ledo está en Instagram como @cocinaparadisfrutarsabores.

Comer sano con menos dinero y más tiempo libre.

El batch cooking no es ningún descubrimiento reciente. Es un método que tal vez con otras maneras y sin ser bautizado con ese término lo utilizan quienes cocinan desde hace mucho tiempo.

“Lo hacía mi madre, mi abuela y yo lo hago desde hace por lo menos 25 años porque desde siempre me gustó tener en la heladera cosas resueltas, para no complicarme el día. Cuando me casé y llegaba tarde de trabajar no tenía nada pronto para hacer la comida y entonces me ponía a cocinar y se me hacía tardísimo. Encontré en este método una solución para tener tiempo para llegar a casa, sentarme a conversar un rato con mi familia, poder tener una vida”, señaló Ledo, que luego de viajar por Europa y encontrarse hace varios años con el término batch cooking, lo comenzó a utilizar en Uruguay.

Sus talleres duran unas tres horas, tiene algunos básicos y otros más avanzados para conocer todas las técnicas necesarias para dominar este método que permite ahorrar tiempo, dinero y, sobre todo, saber qué estamos llevando a la mesa para poder apostar por una alimentación que sea más saludable.

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