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Un uruguayo y una chilena nómadas cuentan cómo es la vida en pandemia en Nepal

Martín y Pamela llevaban una vida vida nómade hasta que la pandemia los sorprendió; se quedaron en Nepal y esperan reanudar sus viajes por "del otro lado del mundo". 

Martín Olascoaga y Pamela Formas. Foto: Cortesía
Martín Olascoaga y Pamela Formas. Foto: Cortesía

Martín Olascoaga (30) y Pamela Formas (37) se conocieron en el sur de India en una playa y lo de ellos fue uno de esos amores dignos de una película. Mientras él hacía varios años venía viajando por Oceanía y Asia, ella hacía seis meses se perfeccionaba como instructora de yoga en India. El encuentro los cambió: al principio, cada uno siguió su camino, pero de ser dos viajeros solitarios, eligieron seguir con una vida nómade pero en pareja. En 2021, hace seis años que se eligen y que encontraron como subsistir: Destino Oriente es su “agencia de viajes digital”, que ofrece algo diferente: una experiencia más íntima con los lugares que recorren.

Desde una aldea de Nepal, donde viven (por primera vez) hace más de un año, la pareja viajera conversó con El País.

—¿Cómo llegaron a Asia y se conocieron?
—Martín: Yo nací en Cardona, viví en Durazno y luego en Montevideo. Hace nueve años, cuando me recibí de Educación Física, le entregué el título a mi madre y me fui de viaje. Empecé por Australia y después recorrí un montón de lugares, siempre de este lado del mundo buscando culturas y lugares diferentes para salir de la zona de confort.

—Pamela: Yo soy de Chillán, en el sur de Chile, y luego de terminar el colegio me mudé a Santiago. Trabajé muchos años como modelo y luego como instructora de yoga. Fue eso lo que despertó mi interés por la cultura de India. Hace un poco más de seis años vendí todo y compré un pasaje de ida. Mi plan original era viajar por un año, conocer el país, profundizar en el tema yoga y luego volver y seguir con mi vida en Chile. Cuando iban seis meses de viaje conocí a Martín; al principio seguimos viajando separábamos, pero luego vimos que teníamos las aptitudes para estar juntos. Adoptamos una vida nómade durante los últimos seis años.

—¿Qué quiere decir llevar una vida nómade y cómo lograron mantenerse?
—M: Desde que nos conocimos (y en mi caso desde antes) no pasaba más de tres o cuatro meses en un solo lugar. Volvemos a Chile o Uruguay de paseo. Fue así que buscamos de qué forma podíamos mantener este estilo de vida juntos. Así surgió Destino Oriente. Queríamos compartir tours que mostraran también la cultura, no solo ir al Taj Mahal y sacarse una foto, sino impregnarse en la cultura local. Cuando volvimos a Uruguay y Chile de visita surgió la idea de organizar grupos de viaje que ofrecieran experiencias porque no queríamos competir con las miles de agencias que ya existen. Queríamos mostrarles Oriente de forma diferente. El primer año hicimos dos grupos de seis personas y el boca a boca hizo que creciéramos.

—¿A qué destinos viajan?
—M: Principalmente India, Nepal e Indonesia. Pero también vamos a África. Normalmente nos quedamos entre dos semanas y dos meses y después seguimos a otro país. En 2020 teníamos organizados viajes por India, Nepal, Indonesia, África y Japón. Nos vinimos a Nepal por 20 días y ya hace más de un año que estamos acá. Nos quedamos en un lugar un poco alejado para esperar que pase; pensamos que sería más corto.

—¿Cómo fue la experiencia de quedarse?
—P: Ha sido fantástico, muy lindo. Encontramos la casa y el lugar ideal; es una casa que estaba un poco abandonada, entonces fue descubrir también un espacio, sacar el polvo, colgar las cortinas. Fue muy inspirador. Hemos tenido mucho tiempo para arreglarla, tenemos nuestra propia huerta. Es algo que soñábamos pero que por nuestro estilo de vida no teníamos. La aldea es muy linda, es un lugar espectacular y los vecino son muy amables. Martín aprendió el idioma nepalí y al no viajar nos conectamos más con ellos.
—M: Habernos quedado acá también nos sirvió para ser como una ventana a ver cómo está realmente el mundo del otro lado y cómo se está viviendo. Hicimos una campaña solidaria y juntamos 160 canastas que entregamos en India y Nepal.

—¿Cómo les parece que será el futuro?
—M: Ya empezamos con algunos viajes en marzo, como el que trajo al uruguayo Mateo a escalar hasta el campo base del Everest y creo que nos sirvió para fortalecernos, no solo como viajeros, sino en nuestro rol de organizadores de viajes. Hace 2 o 3 años, había cada vez más viajeros. Entonces buscábamos encontrar lugares diferentes, como playas en Tailandia distintas, que no conocerías si no viajás con nosotros. Me parece que después de la pandemia nuestro rol estará más justificado y que, poco a poco, habrá más viajeros que se animen. Al mismo tiempo, creo que, al haber menos turismo, también mejorará la hospitalidad de los lugareños y lo que nosotros intentamos transmitirles mientras nos quedamos acá es que vamos a volver a traer turistas para que las familias vuelvan a tener trabajo porque es parte de lo que hacemos. Nosotros no trabajamos con agencias sino que le damos trabajo a distintas familias.

—¿Tienen nuevos viajes en el horizonte?
—M: Sí, tenemos algunos grupos que llegarán en la medida de lo posible. Tenemos en septiembre un viaje por países de África que están abiertos y probablemente surjan más por Asia en noviembre. Si no se puede retomaremos en el mes de marzo.

¿Cómo pega la pandemia en Nepal?

“Nepal estuvo bastante bien, pero cuando abrió sus fronteras muchos indios hacían cuarentena acá y se complicó porque entró la famosa cepa india. Hay muchísimos casos, más de lo que se conoce el seguramente; hay solo 1.500 camas de CTI en todo el país, donde vive 30 millones de personas. Eso es muy complejo, sobre todo porque la mayoría de las personas viven con lo que ganan en el día”, explicó Martín Olascoaga.

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