¿Cómo se concreta un sueño? ¿De qué manera se le da forma? ¿Cómo una idea se transforma en algo que existe en la realidad? Tal vez no haya un manual. O tal vez sí: reuniendo a un grupo de personas que crean en las mismas cosas, que piensen que vale la pena, que quieran hacerlo.
Era 2019 y Raúl Zanella, detrás del colegio Ivy Thomas y productor de los espectáculos musicales que realiza la institución -Matilda, Escuela de Rock, Los Miserables, por nombrar algunos-, espectador y admirador de todas las disciplinas artísticas, se contactó con Mané Pérez, actriz y música, hoy parte del elenco de la Comedia Nacional. Le dijo que quería crear la primera titulación universitaria en Artes Escénicas en la historia del Uruguay. Y que quería pensarla con ella.
Hasta ese momento, ningún músico, actor o bailarín que se hubiese formado en el país tenía un título universitario que lo reconociera como tal. La idea de Raúl tenía sentido, pero era solo eso: una idea. O un sueño que parecía demasiado lejano.
La idea era buena y necesaria, pero parecía inviable. Las primeras reuniones fueron para intentar que todo aquello tuviera alguna manera de concretarse. Llamaron a un referente de cada disciplina -Mané por actuación, Ernesto Donas por canto e Inés Dantés por danza- y todos los sábados se juntaron para charlar: ¿cómo se crea, desde cero, una carrera universitaria? ¿cómo sería la formación ideal? Y entonces avanzaron hacia algo más: entrevistaron a artistas de las tres disciplinas para hacerles las mismas preguntas: ¿cómo fue tu formación? ¿qué te faltó? ¿qué te gustaría haber aprendido? ¿cómo debería ser la formación de un artista en la actualidad?
Y así, escuchando a todos y buscando referencias en carreras universitarias de América Latina y Europa, empezaron a crear la primera licenciatura en Artes Escénicas del país.
“La idea fue pensar en cómo lograr, con una mirada sobre el artista contemporáneo, una formación que coincida con el rol del artista en la sociedad. Y con esto me refiero a que hoy en día el actor, la actriz, el músico, el bailarín, hacemos todo, nos involucramos en todo, y más en Uruguay”, dice Mané. Teníamos muy claro esto de brindar una formación integral. Y ahí esa palabra empezó a resonar: un actor o una actriz que pueda cantar, un bailarín que pueda decir un texto en escena más allá del virtuosismo de su cuerpo, un músico que se plante en un escenario a dar un concierto. Así empezamos a pensar en una carrera que integre todas las disciplinas”.
A finales de 2019 empezaron los trámites en el Ministerio de Educación y Cultura para lograr la titulación universitaria. Después de un camino repleto de requisitos, habilitaciones y trámites, el Instituto Universitario de Artes Escénicas (IUDAE) fue una realidad.
Una mirada contemporánea e integral
En la calle Joaquín Núñez, en pleno Punta Carretas, hay una casa de paredes blancas y techos azules. En el frente tiene arbustos y un cartel enorme, difícil de ignorar, que dice IUDAE. Por dentro, todas las habitaciones de la casa fueron transformadas en salones: un espacio amplio con una barra para danza, un salón que da al jardín con telones negros para actuación, uno en el segundo piso con un piano para música, otro para las clases teóricas, otro para un estudio de grabación.
En esta nueva carrera -para la que el único requisito es tener más de 17 años y haber aprobado el segundo ciclo de Secundaria o Ciclo Técnico - Profesional de la UTU- durante los dos primeros años los alumnos pasan por materias comunes a todas las disciplinas. En tercero eligen la especificación. Tienen, también, formación en gestión y producción. Además, por ser una carrera universitaria, el instituto tiene un área de investigación y de extensión.
En el IUDAE hay un plantel de más de 30 docentes que fueron elegidos especialmente para la carrera, teniendo en cuenta la trayectoria artística, la experiencia docente y que estuvieran en ejercicio de su profesión: Roxana Blanco, Domingo Milesi, Jhoanna Duarte, Gabriela Pérez, Sofía Etcheverry y más.
En 2025 egresará del IUDAE la primera generación de Licenciados en Artes Escénicas del Uruguay.
“Creo que la titulación es un reconocimiento. Soy una gran defensora de la formación -dice Mané, hoy directora académica y artística del IUDAE- Y la formación en Uruguay es muy buena. Entonces, ¿en qué cambia tener un papel que avale la formación si en realidad la voy a demostrar con el talento, el virtuosismo, la creatividad? Creo que el hecho de tener un reconocimiento a través de un título permite otras cosas: intercambios artísticos, oportunidades en universidades el exterior. Era realmente increíble que hubiera licenciaturas en todo Latinoamérica y que Uruguay, con el nivel artístico y profesional que tiene, no tuviera el reconocimiento de un título de grado. Que el Ministerio de Educación y Cultura reconozca, con el aval de una titulación, el nivel de los artistas que se forman en el país nos iguala internacionalmente con otros artistas y nos abre miles de posibilidades”.