Sociedad

Bolívar, el pueblo uruguayo que el chavismo olvidó

Pueblo Bolívar, cobijado por Hugo Chávez, hoy tiene una relación distante con Venezuela.

En el pueblo Simón Bolívar nadie olvida la visita de Hugo Chávez en 2005. Foto: Faustina Bartaburu
VEA EL VIDEO

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

El estado natural del Pueblo Bolívar es el del sosiego absoluto. En las 15 manzanas que lo conforman, rodeado por el río Santa Lucía, los vecinos se conocen casi todos, unos cuantos son Mendoza, y aunque no sepan muy bien el porqué del nombre del pueblo, hay un hecho que nadie olvida: la visita de Hugo Chávez en 2005.

El pueblo se preparó con varios días de antelación para recibirlo. "Pochocha" Camejo le llevó un ramo de flores y recuerda que antes de entregárselo lo tuvo que arrimar a los perros que rodeaban el lugar para que lo olieran. Era la forma de sortear la trinchera de seguridad.

Élida Pérez lo tuvo bien cerquita. Menciona las carpas, el palco enorme que montaron en el lugar y que los medios de comunicación "transmitían directo hacia Venezuela". Dice que aquel día fue precioso.

Es que la llegada de Chávez al pueblo sacó a sus habitantes —139 en 2011, según el Instituto Nacional de Estadística— de esa tranquilidad en la que viven. Fue, quizá, el hecho más relevante para la historia del lugar.

Una de las casas más grandes del lugar es la de Pochocha, que no nació en el pueblo, pero vive allí hace más de 40 años y guarda —en su mente y en una pieza— el acervo histórico del lugar. Camejo cuenta que Bolívar nació con habitantes muy humildes y casas de fajina, caña y terrón. Con el tiempo y esfuerzo de algunos de sus habitantes, Bolívar consiguió tener una escuela, alumbrado y hasta una central telefónica en lo de Pochocha, que aún tiene el teléfono público de Antel colocado en su fachada.

Pochocha también se anima a hablar del nombre. "Esto eran tierras de Don Patricio Curbelo, él las donó y estuvo años para hacer un pueblo, pero no podía. Le estuvieron por poner San Jerónimo, pero se logró un 4 de febrero y le pusieron así en honor al Libertador de Venezuela, Simón Bolívar", cuenta, pese a que esta fecha no coincide con ninguna de las proezas de Bolívar.

Fue el nombre lo que llevó a Chávez a recorrer un pueblo que lo esperó con ansias. Sin embargo, el contacto de los pueblerinos con Venezuela venía desde antes.

Vázquez, Chávez y el exintendente Marcos Carámbula. Foto: José Luis Bello
Vázquez, Chávez y el exintendente Marcos Carámbula. Foto: José Luis Bello

Carmelo Navarro (56), un trabajador rural de la zona, dice que el pueblo siempre estuvo vinculado a ese país: que la embajadora María Lourdes Urbaneja llevaba donaciones de libros y cuadernos, que en la escuela —homónima del pueblo— había un cuadro de Simón Bolívar. Su hermano, Juan Navarro, fue parte de la comisión que recibió a Chávez y señala que siempre hubo una hermandad entre la embajada de Venezuela y el pueblo.

Pochocha recuerda un día en que le asignaron la tarea de abrir las cajas que habían enviado: "Me dio nervios ver todo eso, venían cajas con loza, cubiertos, platos, ollas, delantales, repasadores, una televisión, un equipo de música".

Pero además de los pueblerinos, el día que Chávez visitó Simón Bolívar también estuvieron el presidente Tabaré Vázquez, el entonces intendente de Canelones, Marcos Carámbula, la embajadora de Venezuela y José Mujica. Aquel día se inauguró un puente conocido como "Puente de la hermandad", construido con apoyo del estado venezolano.

"Bolívar, fundada hace casi 120 años, es un ejemplo que nos duele (...) sus hijos han tenido que dejarlo porque su tierra y su pueblo no los retiene. Ahora nace una esperanza y se pone en marcha el Proyecto Bolívar", expresó Carámbula durante su discurso. El 9 de diciembre de ese mismo año se firmó un convenio entre Uruguay y Venezuela para poner en marcha un plan de cooperación con el fin de "fortalecer la economía social".

Elida Pérez, vecina de Pueblo Bolívar, recuerda a Chávez de aspecto grande y un poco "gordito". Foto: Faustina Bartaburu
Pochocha Camejo fue una de las primeras en llegar al pueblo.  Foto: Mateo Vázquez

Dos años después se inauguró un Centro Cívico y una cancha de fútbol con sistema de riego, que fue financiado por el gobierno de Chávez. También se donó dinero para construir una policlínica en el lugar que facilitara la atención médica de los pueblerinos. Solo el centro cívico costó cerca de US$ 450.000.

"¡Otra que mejora!", dice Camejo para referirse a lo que implicó para el pueblo la inversión. Juan Navarro, por su parte, menciona que las construcciones generaron además fuentes de trabajo para los locales. A su entender, la mejor contribución fue la policlínica, ya que los habitantes dejaron de trasladarse a Tala para ser atendidos, a 17 kilómetros.

"Hay gente que dice que para este pueblo es mucho eso que hicieron, a mí me encanta. No se usa mucho porque no hay gente", expresa Élida Pérez.

Para el alcalde de Tala, Mario Pérez, "la idea fue muy buena, pero fue demasiado grande para lo que es la población. Capaz que con esa misma plata podríamos haber hecho otra cosa", dice. Pérez recuerda que en esa época había una persona que funcionaba como nexo entre la Embajada de Venezuela y el pueblo.

Esa persona era Eduardo Giardino, coordinador de Proyecto Bolívar asignado por el entonces intendente de Canelones, Marcos Carámbula. Giardino dice que las comisiones que se crearon luego del acuerdo funcionaron cerca de cinco años. Luego el vínculo se cortó, a su entender, por el mal manejo de los propios habitantes del pueblo.

Navarro cree que el lazo se rompió entre 2008 y 2009. "No hemos tenido contacto y no creo que dé para intentar un acercamiento en este momento".

Élida Pérez se lamenta la muerte de Chávez: "Después que faltó Chávez no aportaron nada, se les ha pedido, pero no".

La falta de trabajo es el gran problema
Pueblo Bolívar. Foto: Faustina Bartaburu

"Tranquilo. La mayoría hace changas, otros son camioneros. Los demás estudian y hay almacenes también", eso es Pueblo Bolívar para Bettiana Mendoza (19), una de sus habitantes. Y quizá eso sintetice bien la forma de vida en el lugar cercano a Tala.

Olga Camejo cree que el pueblo se "ha recuperado desde su nacimiento", que fue humilde y sacrificado. No obstante, cree que el gran problema es la falta de empleo. "La gente tiene que ir a Fray Marcos o a la carretera a buscar trabajo", señala.

Para Élida Pérez el problema es otro, "es que la gente es de poco trabajo acá. No hay nadie para trabajar, tienen que venir personas de otro lado cuando se necesita", apunta.

Eduardo Giardino, que fue coordinador del Proyecto Bolívar, habla de la idiosincrasia del pueblo para referirse al fin del vínculo entre el lugar y la embajada de Venezuela: "A la gente le decías viene la embajadora e iban todos a las reuniones, pero después se organizaban cursos e iba muy poca gente". Señala que probablemente fue eso lo que provocó un desgaste en la embajadora. "En un momento ella tenía un proyecto de hacer viviendas, pero la gente le pedía una cancha de fútbol".

Buscando la bandera, casa por casa

Olga Camejo se acerca al mapa que tiene enmarcado en el living de su casa y señala Pueblo Bolívar. En la misma pieza hay recortes de diarios del día que Chávez visitó el lugar, una ilustración de José Artigas, una foto de la caravana que se hizo por los 120 años del pueblo y un cuadro que tiene la bandera uruguaya al lado de la venezolana.

"Pochocha", como la conocen en el pueblo, es la memoria viva del lugar. Por eso, con motivo de los 100 años de la fundación del pueblo, le regalaron una bandera de Venezuela. La guardó en el Centro Cívico inaugurado en 2007.

Es viernes por la tarde y recorre el pueblo entero en busca de la bandera de Venezuela, que ya no está en el Centro Cívico: busca en el almacén, en la casa de un vecino, en otra. La bandera no aparece, Pochocha se indigna.

—¿Por qué te parece tan importante tener la bandera de Venezuela?

—Porque acá tenemos el busto de Bolívar y el pueblo lleva su nombre.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)