PREMIO

Primer uruguayo reconocido como mejor matemático: tiene 36 años

Rafael Potrie fue distinguido por la comunidad internacional; habla con El País sobre una disciplina oculta y atemorizante

Rafael Potrie
Rafael Potrie en una clase en Facultad de Ciencias

"Adjunto una foto. No sé si es lo buscado, pero prefiero aparecer poco”. Y un emoji de sonrisa. Rafael Potrie, de 36 años, envía a El País una foto en la que casi no aparece porque la imagen está dominada por fórmulas matemáticas. La frase y la foto son curiosas. Una verdadera ironía después de lo conversado sobre la distinción que recibió por la Unión Matemática de América Latina y el Caribe (Umalca) como matemático menor de 40 años destacado en la región por su calidad, relevancia y proyección futura. Es el primer uruguayo en recibir este galardón y considera que le da “visibilidad” a la comunidad local ajena del público.

“(El premio) tiene un componente de visibilidad. Permite empezar a entrar en ciertos círculos académicos y poner en la agenda los temas de trabajo de los grupos uruguayos”, comentó.

Pero Potrie, cuyo campo de investigación es la geometría y los sistemas dinámicos, se siente más cómodo junto a ese pizarrón repleto de letras, signos y números que es de las pocas imágenes realistas que tiene el cine sobre su profesión.

“Si bien hay muchas fórmulas y dibujos extraños, al final, todos los objetos que estudiamos son abstracciones de objetos reales y las preguntas que nos hacemos son bien concretas. La razón por la que abstraemos y estudiamos objetos que, si bien mirando un pizarrón parecen complicados, son mucho más simples que la realidad, que es lo de verdad complicado”, relató.

Potrie y sus colegas del Centro de Matemática de la Facultad de Ciencias o los de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República saben que la disciplina tiene mala prensa y que muchos creen que es un cuco. Pero le ven el lado apasionante. Y, aunque otra vez prefiera estar lejos del reflector y diga que “no pondría a la matemática como los delanteros del partido”, reconoce que “cumple un rol importante en todo el edificio tecnológico”. Y ese papel es “formular problemas concretos aproximados a la realidad y buscarles respuestas”. Muchas veces vienen después los ingenieros para las soluciones prácticas. “Pero es muy difícil saber hacia dónde tirar sin antes tener una imagen más o menos clara de por dónde viene la solución”, señaló.

Como ejemplo, Potrie recordó que uno de los líderes del Grupo Asesor Científico Honorario por la pandemia por el nuevo coronavirus es un matemático. Fernando Paganini coordina el área de ciencia y tecnología de datos, cuyo equipo incluye a varios matemáticos que se dedican a trazar modelos predictivos de brotes.

“Tener un cuerpo de conocimiento consolidado es una herramienta para tratar problemas científicos puros como del tipo tecnológico”, apuntó.

Rafael Potrie
Potrie fue seleccionado por su labor en el área de la geometría –estudio de las formas– y sistemas dinámicos –estudio del movimiento– y cómo se vinculan entre sí.

El matemático uruguayo, primero en ser reconocido por el Comité Científico de la Umalca, fue seleccionado entre 28 postulaciones de seis países. Comparte el premio con el argentino Iván Angiono, el mexicano Luis Núñez-Betancourt y la italiana Luna Lomonaco que trabaja en Brasil. El objetivo de la organización, a juicio de Potrie, es “llevar la matemática a lugares donde está menos desarrollada” a través del intercambio de investigadores y de programas de fomento del aprendizaje de la disciplina.

Potrie fue seleccionado por su labor en el área de la geometría –estudio de las formas– y sistemas dinámicos –estudio del movimiento– y cómo se vinculan entre sí. En sus palabras: “Entender cómo la forma del espacio donde nos estamos moviendo afecta el movimiento. En general, muchos problemas de ingeniería corresponden a tratar de llevar cosas de un lugar a otro y necesitamos entender cómo es la forma del espacio y de qué manera vamos a actuar sobre esos objetos para que se muevan como queremos”.

Y añadió: “Hay una imagen extendida de que la matemática que se hacía en 1800 es suficiente para las aplicaciones tecnológicas de hoy y eso está bastante lejos de la realidad. Todas las tecnologías que usamos en el presente se apoyan en matemática bastante reciente, en particular lo que tiene que ver con la información satelital y celulares. Todos esos avances se apoyan en que la matemática ha logrado entender cosas que antes no entendía”.

Cómo sacar las cuentas.

¿Y qué opina sobre la enseñanza de esta materia atemorizante para tantos niños y adolescentes? “Esa es una pregunta más difícil que las preguntas sobre matemática”, se río.

En este aspecto, consideró que son fundamentales todas las actividades de fomento de la disciplina desde edades tempranas para que se conozcan “las cosas bonitas” pero reclamó que también se hagan a nivel de profesores de secundaria para que sepan transmitirlas a los alumnos. “Si no es como que vayas a una clase de literatura y lo primero que te digan es que te tenés que aprender el diccionario. Es muy difícil que te genere entusiasmo”, razonó.

Respecto a los cambios en la enseñanza de las operaciones en la escuela –situación que ha sido un quebradero de cabeza para los padres durante los meses de clases online–, Potrie entendió que es un avance positivo que acompasa una realidad: las calculadoras son hoy mucho más asequibles que hace décadas. “Es mucho más importante pasar rato mirando la división y tratando de ver cuánto te da que seguir un método. Se intenta buscar otra forma de acercarlos a las preguntas y a la abstracción que sea más amigable. Es mucho mejor dedicarle tiempo a pensar y reflexionar qué significa hacer la cuenta y porqué la haríamos y qué información nos va a dar que dominar un método para hacer cuentas”.

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