Cuando detecta su presa capta ese instante en el cerebro y queda registrado en una cámara que capta la actividad del pez. Se trata del primer registro que se tiene del pensamiento.
"Lo más importante de nuestra investigación es que hemos hecho lo invisible", dijo Koichi Kawakami, investigador del Instituto Nacional de Genética y de la Universidad de Saitama, en Japón a la revista Current Biology.
Los investigadores localizaron los circuitos cerebrales involucrados en comportamientos complejos y que en el video aparecen como una luz que se desplaza en el cerebro del pez.
Para realizarlo alteraron las neuronas de forma que al aumentar la concentración de calcio, algo que sucede cuando se activan, también se volvieran fluorescentes.
Los científicos esperan que esta nueva forma de monitoreo sirva en un futuro para interpretar formas más complejas del comportamiento animal.