Cifras que alarman

Latinoamérica, la región que registra más cesáreas

Con un 44,3% se ubicó en el primer lugar, seguido por América del Norte con 32%.

Cirugía. Foto: Pixabay
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América Latina es la región del mundo donde se practican más cesáreas (44,3% de los nacimientos), según un estudio que alerta de la “epidemia” mundial de este tipo de partos, sólo recomendados en caso de necesidad médica.

El número de nacimientos por cesárea en el planeta prácticamente se duplicó en 15 años, pasando de 12% a 21% entre 2000 y 2015, y superó el 40% en 15 países, la mayoría ubicados en América Latina y el Caribe, de acuerdo a un informe publicado hace pocos días en la revista Lancet.

Actualmente, se estima que son entre 10% y 15% la proporción de cesáreas necesarias por motivos médicos. Pero el 60% de los 169 países estudiados se sitúan por encima de esa proporción y un 25% por debajo, según el estudio basado en cifras de la Organización Mundial de la Salud y Unicef.

“El fuerte aumento de cesáreas -especialmente entre las clases acomodadas y sin motivos médicos- suponen un problema debido a los riesgos asociados para la madre y el bebé”, subraya la coordinadora del informe, Marleen Temmermann, de la Universidad Aga Khan de Kenia y de la Universidad de Gante en Bélgica.

Si bien las cesáreas salvan vidas y se debe “favorecer su acceso a las mujeres de las regiones pobres”, este tipo de partos presentan también sus riesgos por lo que no se debe “abusar” de ellos, según Temmermann.

Las cifras en el mundo.

De acuerdo al informe, las disparidades son abrumadoras entre regiones desde África subsahariana (4,1%) a América Latina y el Caribe (44,3%, frente a 32,3% en 2000).

En Asia del Sur, las cesáreas aumentaron más rápidamente que en cualquier otra región, con un promedio de 6% anual, disparándose de 7,2% a 18,1% de los nacimientos entre 2000 y 2015.

En América del Norte la tasa se situó en 32% y en Europa occidental en 26,9%.

Por países, República Dominicana es líder mundial en este tipo de nacimientos (58,1%), seguido de Brasil (55,5%).

Entre los 15 primeros también destacan los siguientes países latinoamericanos: Venezuela (52,4% de los nacimientos), Chile (46%), Colombia (45,9%), Paraguay (45,9%), Ecuador (45,5%), Uruguay (43%) y México (40,7%).

El Congreso Mundial de Ginecología y Obstetricia reunido en Brasil achaca por su parte en Lancet esta “epidemia” de cesáreas a la existencia de equipos médicos menos competentes para acompañar los partos difíciles por vía natural, a la comodidad de programar el día del parto y a los mayores beneficios económicos para las clínicas, entre otras cuestiones.

Uruguay.

En los últimos 10 años, en Uruguay aumentaron las cesáreas en un 10%: pasó de 33% en 2007 a 43% en 2017, según cifras del Ministerio de Salud Pública.

Durante ese período, los centros donde se registraron mayor cantidad de cesáreas fueron los privados. El año pasado, de los 26.219 partos en mutualistas, 13.340 (50%) fueron por cesárea. Los centro públicos, en tanto, presentan un porcentaje menor: en 2017 de los 15.642 nacimientos, el 32% fue por cesárea.

En cuanto a los departamentos, el año pasado Montevideo registró los números más altos de cesárea (10.395, seguido por Maldonado con 1.026, Canelones con 932 y Salto con 815. En Flores fue donde menos se realizó, con 111 partos de ese tipo. 

Cómo influye la economía y el nivel educativo

El estudio constata además un estrecho vínculo entre el nivel de ingresos y de educación de las mujeres.

En Brasil, donde la mayoría de cesáreas se dan en embarazos de bajo riesgo, el 54,4% de este tipo de partos se producen entre mujeres de alto nivel educativo, frente a 19,4% para las mujeres de menor nivel. De acuerdo a la investigación las cesáreas son indispensables para los casos que presentan complicaciones, como sufrimiento fetal o posición anormal del bebé. Pero también suponen riesgos como una recuperación más complicada para la madre y problemas en los partos ulteriores, como embarazo ectópico o desarrollo anormal de la placenta. El estudio subraya también que están surgiendo pruebas de que los bebés nacidos por cesárea no se exponen a los mismos procesos hormonales, físicos ni bacterianos que los nacidos por vía natural, un hecho que podría alterar su salud. Para limitar el abuso de cesárea, expertos proponen, entre otras cosas, aplicar una tarifa única para todos los parto.

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