CORONAVIRUS Y TECNOLOGÍA

Jaron Lanier: "Las redes sociales son peores que los cigarrillos"

Conocido como “el gurú de internet”, el estadounidense afirma que las redes sociales recrean experimentos que despliegan un sistema para cambiar el comportamiento de un animal o de una persona.

Jaron Lanier Foto: Archivo - Crédito: TNYT
Jaron Lanier Foto: Archivo - Crédito: TNYT

Algunos lo llaman el “padre de la realidad virtual”. O un “pionero digital”. O, incluso, el “gurú de internet”. Y la Enciclopedia Británica, como uno de los 300 inventores más grandes de la historia. Sin embargo, acaso sea mejor encuadrarlo como el “caballo de Troya”. En su caso, de Silicon Valley.

Porque Jaron Lanier considera que internet, tal y como solemos usarla, debe ser demolida. ¿Y las redes sociales? Nos urge a abandonarlas. “Son peores que los cigarrillos”, afirma. A su juicio, nos hacen (más) idiotas, nos cambian la personalidad.

No todo está perdido, sin embargo. Muchos menos en estos tiempos de coronavirus , dice Lanier a La Nación desde las afueras de San Francisco.

De hecho, “internet ha mejorado un poco durante la pandemia”, argumenta, con dos factores tan disímiles como TikTok y el movimiento Black Lives Matter como luces de esperanza. Porque Lanier, el fáctotum detrás de Together, el último desarrollo de Microsoft para videoconferencias, por ejemplo, no está en contra de internet o de los avances tecnológicos. Rechaza las redes como están hoy concebidas, explica, por motivos muy profundos.

Es considerado un pionero de la realidad virtual –término que popularizó–, trabajó para Atari, y luego creó VPL Research, una compañía de programación visual que terminó por vender a Sun Microsystems. Es también autor de varios libros de divulgación; entre ellos, Contra el rebaño digital. Un manifiesto (2010), ¿Quién controla el futuro? (2013) y Diez argumentos para borrar tus redes sociales de inmediato (2018).

—¿Por qué cree que las redes sociales son peores que los cigarrillos?
—Porque recrean los experimentos conductistas en los que se despliega un sistema metódico para cambiar el comportamiento de un animal o de una persona. En sus orígenes lo desarrollaron científicos reconocidos. [Iván] Pavlov fue el primero hace más de 100 años. Y luego [Burrhus Frederik] Skinner. La esencia de las redes sociales es un algoritmo que mide lo que hace una persona y le da una recompensa o un castigo, según un plan que maximiza la modificación de su comportamiento. Empresas como Facebook no planean hacer esto exactamente, a pesar de que usan un lenguaje que busca aumentar la participación de sus usuarios. Pero la idea detrás del botón “Me gusta” de Facebook puede retrotraerse a la década de 1950, con el botón que debían presionar pichones o ratas como parte de su entrenamiento para obtener dulces. La razón por la que sistemas como el de Facebook se vuelven tan malos es que los algoritmos están tratando de generar algún efecto sobre el comportamiento. Y el más inmediato es estimulando las respuestas de pelea o huida. Ambas respuestas son como circuitos muy profundos en el cerebro humano que evolucionaron para protegernos.

—¿Cómo funcionan?
—Su esencia es que si percibimos un posible peligro tenemos que decidir si atacar o correr. Y dado que los algoritmos buscan una reacción de la gente, la respuesta más fácil de los programadores fue concentrarse en esta reacción de lucha o huida. Por eso los algoritmos tienden a excitar a sus usuarios una y otra vez. Le aclaro: los experimentos originales sobre el comportamiento apelaban a otras respuestas, ofreciendo golosinas, más orientadas al centro del placer, pero ese proceso es más lento. Estos son peores, apuntando a la lucha o huida, y el resultado es que la gente se centra más y más en su lucha de intereses, afectando su personalidad, volviéndote un poco más paranoico, sectario y partisano. Y cuando esas reacciones de lucha o huida le sucede a todos en una sociedad, tiene su efecto en la política.

—Insisto, ¿cree realmente que las redes son peores que los cigarrillos?
—Mi punto es que un cigarrillo te matará, pero no te convierte en una persona diferente. Tendrás cáncer de pulmón, pero seguirás con la misma personalidad. El alcohol, en cambio, te convierte en una persona diferente, cambia a las personas. Hace que sean crueles. Y diría que las redes tienen un efecto que se parece al alcohol. Los hace más propensos a meterse en peleas, a estar un poco locos. Pero lo bueno del alcohol es que puedes despertarte y tener resaca, pero ya no estás borracho. Con las redes sociales, siempre estás borracho. Se necesita mucho tiempo para superarlo.

—¿Puede la pandemia resultar un factor que cambie el statu quo tecnológico? ¿O será, por el contrario, un factor que reforzará conductas previas?
—Esa es una gran pregunta. El uso de internet en Estados Unidos cambió durante la pandemia. Eso es bueno. Las personas ahora hablan entre ellas a través de las computadoras, como nosotros ahora, en vez de estar sentadas absorbiendo pasivamente el material que le provee un algoritmo. Siempre pensé que eso es lo peor. Por algo se llama feed [alimentación, en inglés]. Pero ahora, con la pandemia, el feed algorítmico está teniendo menos influencia. Eso es fascinante. Y otra cosa, la plataforma TikTok ha tenido un crecimiento increíble durante estos meses. Tiene un algoritmo, sí, pero está un poco más centrado en el contenido que en las personas. En otras palabras, tiene un proceso de “curación”. Por supuesto que preferiría que no hubiera un algoritmo, pero esa es otra historia.

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