SALUD

De qué hablar en la consulta ginecológica

Asistir al especialista es cada vez más frecuente desde la primera menstruación, lo cual tiene beneficios a futuro.

Consulta médica. Foto: Shutterstock.
El inicio de la vida sexual de las mujeres se estima que está entre los 14 y 15 años. La educación de adolescentes redujo el embarazo en ese momento. Foto: Shutterstock.

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Las dudas ginecológicas siguen teniendo un halo de misterio. En general, el proceso que hacen las mujeres para evacuar las dudas incluye buscar en internet, luego consultar con amigas o familiares y, finalmente, visitan al especialista en ginecología.

Según Gabriela Fernández, integrante de la Sociedad Uruguaya de Ginecología de la infancia y adolescencia, las niñas y adolescentes asisten a la consulta ginecológica cada vez temprano: “Lo ideal es que lo hagan lo antes posible y cuando se sientan preparadas”, puesto que esto repercute positivamente en su salud sexual y reproductiva.

Las consultas pueden dividirse según la edad. En primer lugar están aquellas que se dan antes de la menarca -o primera menstruación- y posmenarca, luego del desarrollo. Fernández explica a El País que las consultas premenarca se dan por patologías. “No quiere decir que sean graves; puede ser, por ejemplo, por flujo o flujo persistente. En esos casos la pediatra la viene tratando y la paciente no mejora, por eso la deriva a especialista. Casi el 100% de los casos se deben a un problema de higiene”, detalla Fernández.

En estos casos el rol de la ginecóloga es educar en salud para prevenir los problemas a futuro: se enseña que el bidet no debe utilizarse porque favorecen el ingreso de bacterias en los genitales; se enfatiza en la no utilización de los protectores diarios debido a que no son apropiados para la higiene de la vulva; al tiempo que se enseña que la piel de este órgano es más sensible que la del rostro, entre otras cuestiones.

“Esa niña de cinco años (derivada por el pediatra) que llega a la consulta con esos problemas, aprende cosas que la mamá no sabía. Aún en el presente existen mujeres adultas que no saben higienizarse”, señala.

Otro de los problemas que pueden aparecer en la infancia es la sinequia vulvar, un fenómeno por el que los labios tienden a unirse en los primeros años de vida y que, en general, está ligado a la mala higiene.

Luego de que llega la menstruación, se aconseja que las mujeres asistan a la consulta ginecológica. “Para los especialistas esa primera vez implica una charla muy larga y, en Uruguay, salvo por el doctor Enrique Pons, todas las que nos dedicamos a esto somos mujeres”, detalla en la entrevista.

Esa primera visita al nuevo especialista implica mucho tiempo dentro del consultorio: se ejemplifica con ilustraciones y se intenta formar a las adolescentes en que hay cuidar su salud y su futuro reproductivo -aunque quizás no opten por ser madres-. El objetivo es claro: cuanto “más precozmente” se haga un diagnóstico (en caso de ser necesario) y se indique un tratamiento para una patología, será mejor para la paciente.

Otro motivo de consulta son los métodos anticonceptivos. Ahora se consulta más por los de larga duración (como el sistema intrauterino y el dispositivo intrauterino y el implante), cuyo índice de fallo es menor en comparación con la píldora.

Otra de las grandes consultas es sobre los ciclos irregulares. En la adolescencia, la normal es que la paciente sea irregular porque aún no ha llegado a la madurez.

Mitos

A juicio de la doctora, aún en el presente existen muchas mujeres adultas que aún tienen creencias basadas en fábulas sobre la salud sexual. Una muy difundida está vinculada con el uso del tampón, por ejemplo.

“Llegan adolescentes diciendo que las madres no las dejan porque les dicen que aún no pueden, pero que tienen amigas que sí los usan y quieren probarlos para hacer deporte”, señala.

Por otro lado, la copa menstrual es otro motivo de charla frecuente con los profesionales porque carga con algunos de los mitos del tampón. La médica recomienda su uso y envía a las pacientes a ver tutoriales de YouTube sobre su correcto uso: “Con la copita hay que hacer mucho énfasis en la limpieza”, asegura.

Otro de los puntos que preocupa a la ginecóloga es que, aún en la actualidad, las mujeres adultas desconocen la anatomía de su cuerpo: “Muchas aún creen que la vagina y el útero están conectados con el abdomen; tampoco saben que existen tres orificios: uno por donde sale la orina, otro por donde sale la menstruación y el tercero para hacer caca”, sostiene.

MÁS

Consultas frecuentes que tienen las mujeres

Entre las consultas más frecuentes con las que las mujeres asisten a la consulta se encuentran los dolores menstruales -que se dan por contracciones del útero y no dolor en los ovarios como se dice comúnmente-; el dolor en las relaciones sexuales, o dispareunia; y también los pruritos vulvares, comunmente asociados a situaciones postcoitales. Otras consultas está vinculada con las infecciones urinarias.

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