GEOLOGÍA

Grietas, fallas y volcanes: el frágil suelo de la Base Artigas en la Antártida

Siete meses después del inicio del enjambre sísmico, se conoce más el fenómeno que sacude la Base Científica Antártica Artigas

Base Científica Antártica Artigas. Foto: Álvaro Salas | Presidencia
Base Científica Antártica Artigas. Foto: Álvaro Salas | Presidencia

La Base Científica Antártica Artigas ha soportado más de 20 mil sismos”, apuntó la geóloga Leda Sánchez, investigadora del Área Geociencias de PEDECIBA y de Facultad de Ciencias de la Universidad de la República.
La ocurrencia de eventos sísmicos es casi permanente desde agosto de 2020 y responde a lo que se conoce como “enjambres sísmicos”. Aunque el equipo del Observatorio Geofísico de Uruguay registró hasta magnitudes de 7,5 (lo que se considera “mayor”), hasta ahora no se ha lamentado ninguna pérdida material ni humana.

La mayoría de los enjambres duran horas, días o meses. Este parece no acabar. Por eso Sánchez considera que es necesario “conocer el sustrato”. El subsuelo de la Antártida, el nivel de permafrost y las márgenes del Lago Uruguay –principal fuente de abastecimiento de agua para la base científica uruguaya– son estudiados para advertir presencia de estructuras frágiles y de grietas con el potencial de poner en peligro a la dotación de la base.

“La información que obtuvimos mediante tomografía eléctrica, GPR (georradar) y magnetometría y las mediciones de la variación de la temperatura en pozos (de un metro y medio de profundidad) en distintos periodos sirve al Instituto Antártico Uruguayo para cuidar a la gente”, dijo Sánchez a El País.

Por ejemplo, los datos geológicos evitaron la instalación de molinos de viento que, si se hubiese concretado en el lugar previsto, no hubiesen corrido con suerte ante los movimientos de tierra.

“Sabemos que es una zona activa también del punto de vista de los volcanes. Hay que tener cuidado donde se pone cada cosa (en tierra) porque hay peligrosidad”, afirmó.

Hay varios factores. Uno es que la cuenca Bransfield –una incipiente dirsal oceánica– se está abriendo. Otro es que el natural congelamiento y descongelamiento del suelo rompe las rocas. Este proceso se conoce como gelifracción y en la zona estudiada por los geólogos está “muy desarrollado” y aporta otra preocupación para los edificios.

base artigas sismos
Ubicación de los epicentros de los terremotos mayores a 2,6 entre el 26 de diciembre de 2020 y el 10 de enero de 2021

Los análisis realizados revelaron grietas en el sustrato de los márgenes del Lago Uruguay, lo que vuelve al terreno susceptible a deslizamientos. Esto puede provocar daños en la infraestructura de suministro de agua potable.

Parte de los estudios se realizan mediante tomografía eléctrica, un método indirecto que genera información acerca de la distribución de la resistividad en el subsuelo. Consiste en inyectar corriente eléctrica continua y medir las diferencias de potenciales generadas. Por otra parte, para la prospección geofísica en el glaciar Collins (que se encuentra cerca de la Base Artigas) se utilizó el georradar. Este método permite la estimación del espesor de la masa de hielo, contenido de agua líquida, características del sustrato y estructura interna del hielo.

El glaciar Collins es uno de los lugares que ha despertado el interés científico internacional debido a su evidente retroceso en los últimos 50 años. Esto se debe al freshening o desalinización, un fenómeno que se produce debido al ingreso de agua dulce a los océanos, producto del derretimiento de las masas de hielo. Acá no tienen nada que ver los sismos sino otro de los problemas del continente blanco: el aumento de temperatura ocasionada por el cambio climático.

Base Artigas. Foto: archivo El País.
Base Artigas. Foto: archivo El País.

¿Dónde están los epicentros?

El enjambre sísmico sigue sacudiendo a la Base Artigas. Solo el 14 de marzo se registraron 20 eventos. El más fuerte fue de 4,87. De todas formas, fue un día más tranquilo que el 23 de enero: el mayor movimiento tuvo una magnitud de 7,5.

La isla Rey Jorge se encuentra en la microplaca Shetland del Sur y está rodeada de diferentes tipos de límite de placas. A 100 kilómetros al norte está el límite de subducción con la placa de Phoenix; mientras que al sur, con dirección suroeste-noreste, está la ya mencionada cuenca de Bransfield.

De acuerdo con la información recabada por los equipos del Observatorio Geofísico del Uruguay desde el comienzo del enjambre, el grupo mayoritario de epicentros se ubicándose en las cercanías del volcán Orca (con 500 metros de elevación sobre el fondo marino, una caldera de cuatro kilómetros de ancho y un diámetro de 7,5 kilómetros) y de las fallas de dirección este-noreste y oeste-suroeste que limitan la cuenca Bransfield.
Esto es entre 18 y 22 kilómetros de la base uruguaya.

La minoría de casos se debe al movimiento de la Falla Artigas (que limita dos bloques de distinto espesor cortical en la placa Shetland del Sur) con tendencia noroeste-sureste y con diversas estructuras en la isla Rey Jorge.

Un enjambre sísmico difiere de los grandes terremotos que acostumbran a seguir un patrón: un fenómeno intenso, el seísmo principal, seguido de réplicas cuya magnitud y frecuencia van disminuyendo a lo largo del tiempo. Los enjambres, en cambio, constan de cientos o miles de pequeños o moderados terremotos, de intensidad similar.

Sánchez indicó que hay colaboración con las otras bases científicas para conocer más sobre el presente geológica de la Antártida. “Uruguay no puede ser menos. Tenemos que demostrar que tenemos las capacidades científicas y humanas para estar a la altura de los demás”, afirmó.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error