ENTREVISTA

Estanislao Bachrach: "Nadie es infalible y puede decirte cómo hacer las cosas"

El doctor en biología molecular argentino se especializó en Francia y Estados Unidos como científico, pero se convirtió en uno de los referentes en creatividad, cambio educativo y empresarial más reconocidos.

Estanislao Bachrach. Foto: Ariel Colmegna
Estanislao Bachrach. Foto: Ariel Colmegna

En los papeles el neurobiólogo argentino Estanislao Bachrach, es un conferencista sobre creatividad, innovación y cambio; en la realidad, es un torbellino de palabras y datos que desconciertan al entrevistador. Desde el comienzo, Barchrach interprela al interlocutor para hacer la conversación más interesante e intensa. Le aburren las preguntas sobre su trayectoria, pero las responde igual y es ágil –como lo indica su primer texto Ágilmente (Sudamericana, 2012)– con la repregunta.

Hablar de liderazgo, creatividad y cambio, emparentados con el funcionamiento biológico del cerebro, forma parte de su talento y lo explota en sus charlas. Eso lo hace ser uno de los speakers elegidos para el Inspiring Summit que se realizará el 27 de setiembre en el hotel Enjoy Punta del Este. Previo a su llegada conversó con El País.

—¿Cómo un doctor en biología molecular se especializó en liderazgo?
— Me recibí de biólogo en la Universidad de Buenos Aires e hice un doctorado trabajando con pacientes VIH en Francia. De ahí me fui a Boston a la escuela de medicina de Harvard y trabajé con pacientes con distrofia muscular. Ahí tuve un encuentro fortuito con unos monjes budistas que me presentaron al Dalai Lama y apareció mi relación con el budismo. Luego volví a Argentina donde hice una maestría en negocios y fue entonces que como biólogo y por mi trabajo con el cerebro y el comportamiento de las personas, empecé a colaborar en el mundo de las empresas, maestros y deportistas. Empecé a crear una especie de espacio donde me convertí, sin querer queriendo, en un consultor de cómo funciona el cerebro para tres grandes cosas: ser más creativo; para cambiar; y sobre cómo funcionan las emociones. Ahora investigo esas tres cosas y las aplico en el mundo de la educación por amor; al mundo del deporte por ser un deportista frustrado; y en el mundo de las empresas porque me da de comer.

— ¿Qué te llevó a escribir un libro?
— Cuando volví a Buenos Aires, Andy Kusnetzoff, con quien había ido el secundario, me invitó a hablar sobre mi trabajo en Radio Metro y me fue muy bien. Entonces, me propuso ir todos los jueves al programa. Un día, quien hoy es mi editora en Editorial Sudamericana, me escuchó en un taxi y se puso en contacto conmigo. Me llamó y me dijo: “Vos tenés que escribir un libro; es muy interesante lo que contás. Tomate tu tiempo y hacelo como en la radio”. Así que me lo tomé como un desafío personal y en 2011 escribí Ágilmente y le fue muy bien en todo el mundo; se editó en varios idiomas, algo raro para un argentino. Luego escribí el segundo, una novela, y ya estoy preparando mi cuarto libro.

—¿Qué tipo de líderes necesita el mundo?
— No tengo ni idea.Es muy difícil definir uno. Está muy de moda el líder vulnerable, emocional o persona. Sobre todo cuando la fuerza de trabajo está más impactada por los millennials. Ellos no te compran un líder autoritario que te dice lo que tenés que hacer, que trabaja por horarios y únicamente por objetivos y no por progreso, esfuerzo o proyecto. El líder actual es vulnerable, emocional y cercano. Además, puede fallar y se atreve a decir que no sabe todo. Debe ser admirado intelectual, académica y profesionalmente pero que, al mismo tiempo, tenga los rasgos característicos de un ser humano normal que la pasa bien y la pasa mal.

— ¿Quiénes son los líderes del día de hoy?
— Nunca me puse a pensar quiénes son. Trabajo en el mundo de las personas desconocidas, gente que no se la cree y tiene potencial. Mi trabajo se centra en darles las mismas herramientas para que comiencen a darse cuenta que pueden liderar. Jugamos a descubrir personas que lideran, no líderes. No es lo mismo ser líder que liderar. Hay líderes que no lideran y después hay gente en las organizaciones con o sin fines de lucro que lideran y no son los líderes.

—¿Cuál es el principal desafío de los centros educativos?
—Creo que el principal desafío que enfrentan las escuelas en nuestros países es entrar en el mundo de los maestros donde los gremios tienen mucho poder. En general, encuentro en los ministerios y en los gremios una maquinaria dedicada más a impedir que las cosas sucedan a que sucedan. Entonces cuando vos estudiás, encontrás organismos, escuelas o directores de escuelas que están haciendo cosas nuevas más del mundo moderno. Ellos buscan y encuentran formas de hacerlo por fuera del ministerio. Me parece muy difícil hacer una política pública con estas herramientas. Siempre son como héroes o islas las escuelas o directores que se dan cuenta que los chicos necesitan estas herramientas. Con mi trabajo estoy poniendo energía en esos espacios. En Uruguay trabajo en una fundación que se llama Educación Responsable que promueve el trabajo de los maestros con las emociones; primero con las de ellos mismos y después con los chicos.

—Es crítico sobre cómo nos modela el cerebro la educación; ¿dónde parte el cambio?
— En mi experiencia y la de otros colegas que saben mucho más que yo, siempre el 20% de cualquier organización tiene ganas de hacer las cosas de forma distinta y tiene ganas de arreglar o probar cosas nuevas, además de comprometerse con algo diferente. El tema es cómo formar a esa gente, qué herramientas darle y siempre hacerlo con humildad. No es que lo que yo te voy a dar estoy seguro que es lo que necesitás. Cuando uno empieza a reformular su paradigma, en el caso de la educación, no hay que tener la soberbia de decir “esto es lo que hay que hacer”. Con otros colegas creemos que va por acá, por lo emocional, por conocerse, por el cuerpo. Cuando vamos con un mensaje muy soberbio como “esto es lo que tiene que hacer para cambiar”, las personas se resisten. Entonces, en el lugar donde nosotros trabajamos somos humildes y sencillos y decimos esto es un experimento que puede parecerte interesante o puede interesarle a los chicos. Todo cambio de paradigma siempre empieza así.

— ¿Cómo se puede cambiar?
— Mi mirada, que es la de biólogo, es que se puede cambiar mucho más de lo que pensaba. No vendo el cambio como una necesidad sino como algo que se puede hacer. No digo que los jóvenes tienen que cambiar; digo que a cualquier edad uno puede cambiar mucho más de lo que cree. Las herramientas están, las metodologías están, ahora que tenemos que cambiar quienes tienen que cambiar. Hacia dónde vamos a ir con ese cambio depende de la industria, del país o de la política pública; eso es una decisión que ya no es mía. Lo que aportó son las herramientas para lograrlo o tener más chance de conseguirlo.

Una charla para inspirarse

“La idea es compartir con la gente los mitos y verdades acerca de tu cerebro, temas de cambio e inteligencia emocional. Explicar qué sabe la biología o la neurociencia sobre la posibilidad que tenés de cambiar”, indicó Estanislao Bachrach sobre la conferencia que dará el próximo 27 de setiembre en Punta del Este en el Inspiring Summit que se realizará en el hotel Enjoy del balneario esteño.

—¿Cuáles son las claves de tu asesoramiento?
— La realidad es que no hay tips. Lo que puedo decir es: ponete a laburar, ponete a estudiar, tomá riesgos, equivocate, fíjate en ese error y mirá qué cosas hiciste mal; el esfuerzo vale la pena y las recompensas llegan más tarde, en general. Basta de buscar cómo lo hago rápido porque no existe cuando se trata de un ser humano; es un proceso que lleva tiempo. Nadie es infalible y nadie te puede decir cómo hacerlo. Las distintas disciplinas tienen distintas fórmulas o técnicas pero ninguna es infalible.

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