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Skip elaboró un ciclo de workshops orientados a sensibilizar al personal comercial de marcas de ropa locales y maximizar la experiencia del usuario.
La vestimenta forma parte de la personalidad: es comunicación y es identificación. Por este motivo, todos deberían sentirse bien a la hora de elegir sus prendas. Sin embargo, esa experiencia puede verse truncada en el proceso de compra o al utilizar las prendas elegidas. Para lograrlo, es necesario romper no solo las barreras de los estándares de belleza hegemónicos, sino también preparar a las marcas para que regalen una vivencia confortable a sus clientes.
La sociedad ha ido evolucionando en varios aspectos y la moda ha acompañado este proceso. Por eso llegó el momento de liberarse de las etiquetas del cuerpo y dejarlas exclusivamente para la ropa. Enmarcado en este objetivo, Skip elaboró un ciclo de charlas para brindarle herramientas a las marcas uruguayas para otorgar una atención gratificante a sus clientes.
La marca no solo acompañó a la evolución de la moda a través del cuidado de las fibras de la ropa con soluciones tecnológicas, sino que decidió ir más lejos al comprender “que la ropa es una forma de expresar la identidad, y lograr asumirla es avanzar”. Es por ello que decidió contribuir a un mundo con mayor libertad de expresión al vestir, promover formas de vestir más inclusivas para que todos puedan expresarse sin limitaciones a través del cuidado de las diversas vestimentas.
Desde el año pasado, Skip trabaja sobre este propósito junto con marcas locales como Margara Shaw, Rotunda y Urban Haus que comparten la misma filosofía y consideran que se deben buscar y crear mecanismos para mejorar la experiencia de compra, haciendo sentir a los clientes cómodas e incluidos.
Cómo seleccionan los clientes su vestimenta

Un estudio realizado por Unilever y Provokers en 2021arrojó que las principales barreras detectadas a la hora de vestirse en nuestro país son: cuerpos no hegemónicos, la edad y el “no ser joven”, así como la identidad de género y los mandatos de género.
La investigación, realizada a 608 encuestados y 14 entrevistas a uruguayos, permitió entender cómo se sienten a la hora de consumir ropa. El 58% manifestó que no todos los vendedores están preparados para tratarlos como les gustaría. A su vez, el 52% consideraron que, por su edad, hay algunas prendas que no se sienten cómodos para usar. Por último, el estudio identificó que el 51% detecta barreras a la hora de vestirse y de hacer compras debido a que hay determinadas prendas que no se animan a usar por la forma del cuerpo.
Este estudio permitió entender la problemática y motivó a Skip a tomar medidas. Y es que, ante estos resultados, apareció la interrogante de qué hacer para que los uruguayos mejoren su experiencia con la ropa y logren manifestarse como sientan con ella. Para aportar su grano de arena, elaboró una inspiradora campaña denominada “Dejemos las etiquetas solo para la ropa”, y así lograr una atención más inclusiva. “Porque todos y todas merecemos sentirnos bien a la hora de vestirnos”, expresaron desde la compañía. El objetivo de esta campaña es ayudar a las marcas a brindar una mejor atención para maximizar la experiencia del cliente y ayudarlo en el proceso de romper dichas barreras.
Adiós, etiquetas

Skip, sumando fuerzas con la Cámara de Comercio LGBT+ y la licenciada en psicología, Martina Gadea, lanzó un ciclo de workshops orientados a sensibilizar al personal comercial de empresas locales para ofrecer una atención más integral, equitativa y sin sesgos ni barreras.
El fin fue lograr que pueden disfrutar de las mismas posibilidades y oportunidades para realizarse como personas, independientemente de sus características, habilidades, cultura o capacidades diferentes. “Es que la equidad es la respuesta a la diversidad”, manifestaron desde la empresa.
Es así como la marca brindó herramientas concretas para que utilicen a diario en el trabajo y “contribuir a una atención al cliente integral que genere experiencias y conversaciones positivas”. Esta dinámica de talleres buscó promover la liberación de estereotipos culturales, pensar no tanto en el “deber ser” sino en el “ser” y el “querer ser”.
“Naturalizar las diferencias, conocernos a nosotros mismos y aceptarnos. De esta forma nos permitiremos aceptar al otro con más seguridad y tranquilidad”, expresaron desde la marca.
Tips para vendedores
Los talleres realizados apostaron a brindar una serie de tips y herramientas superprácticas para que los vendedores puedan manejarse con seguridad y potenciar la personalidad de los usuarios. Es decir, contar con herramientas para que cada cliente encuentre su prenda ideal.
Quienes lideraron las charlas aconsejaron identificar los prejuicios personales para controlarlas, debido a que en situaciones de estrés tienden a manifestarse más.
También sugirieron no asumir los gustos de los clientes en base a los juicios y para ello recomendaron “preguntar por el estilo y gusto personal”. Frente a esto, conviene que los miembros del staff tengan presente las opciones de talles y diseños en stock para poder ofrecer prendas acordes.
Asimismo, para brindarle un asesoramiento correcto al cliente, el personal de la tienda puede mostrarle a su público nuevas formas de vestir. En ocasiones, explicaron en el evento, no se trata de que el cliente no se anime, sino que simplemente desconoce otras alternativas.
Gadea y Adrián Russo, presidente de la Cámara de Comercio LGBT+, remarcaron que la ropa no tiene género, por lo que sugirieron no limitar las opciones de prendas a hombre o mujer. Para ello aconsejan seguir determinados tips: cuando no se tiene claro el género de su interlocutor se puede preguntar amablemente por su pronombre; frente a documentos con nombres legales utilizar el nombre identitario; cuando se interactúa con una persona trans, dirigirse de acuerdo al género con el que se identifica.
Por último, un valioso consejo es que si el vendedor siente que se activan sus prejuicios, debe buscar la manera de mantener la calma, hacer contacto visual y crear un ambiente seguro para que la experiencia de compra sea gratificante en todo sentido.
"Lo que no puede faltar es el respeto al cliente para que no se sienta que no forma parte de la sociedad. Tratemos de siempre tener un respuesta para esas personas", agregó Gadea en el ciclo de workshops.