UNA DÉCADA DE SALUD PARA EL HÍGADO

En diez años, 190 personas recibieron un trasplante de hígado en Uruguay

La mayor parte de los trasplantes que se realizaron correspondió a casos de cirrosis (59%), seguido de hepatocarcinoma (21%), otras causas (7%), re-trasplante crónico (6%), falla hepática aguda (5%) y re-trasplante agudo (2%). 

Médicos realizando una operación. Foto: Gerardo Pérez
Los trasplantes hepáticos en Uruguay se realizan en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas, con apoyo del FNR, el INDT y el Hospital de Clínicas. Foto: Gerardo Pérez

Eran las 3 de la madrugada y la pantalla del celular se había encendido varias veces: marcaba 17 llamadas perdidas de un número no agendado. Insistieron y llamaron al teléfono de línea.

Sandra había tomado una pastilla para dormir porque la picazón no la dejaba descansar -como le pasaba muy seguido- y no llegó a tiempo para atender, pero su esposo sí; a los dos segundos le dijo que la buscaban. Era Paula, una enfermera del Hospital Central de las Fuerzas Armadas de Montevideo, quien le explicó que le iba a pasar con una doctora. “Llegó tu momento Sandra. Tenés que venir lo antes que puedas, pero con mucha tranquilidad, todo va a salir bien”, dijo la mujer.

Luego de vivir los últimos 11 años con problemas hepáticos, los cuatro más recientes los había pasado ansiosa en una lista de espera para recibir un nuevo hígado.

“Me tenían que hacer un trasplante porque tuve hepatitis autoinmune, de la cual nunca me enteré, y tuve una colangitis que derivó en cirrosis”, una enfermedad crónica e irreversible, contó a El País.

Y recordó: “Cada vez que iba al hospital, cada consulta que tenía con el doctor me iba sintiéndome muy mal, porque yo le preguntaba cuánto faltaba para el día del trasplante y me decía que faltaba muchísimo tiempo, que no tenga el bolso armado porque eso me iba a poner más ansiosa todavía”, recordó.

Ni ella ni su familia sospechaban que esa fría noche de agosto en la que salieron rumbo al hospital ubicado sobre la avenida 8 de octubre sería un antes y un después para todos.

“Yo no entendía nada; fue un shock. Me acuerdo que salimos y yo ni siquiera sabía muy bien a qué iba”, señaló Sandra. “Recién empecé a darme cuenta cuando ya me estaban preparando, cuando vi unas heladeritas y empezaron a pasar como 50 médicos y enfermeros por delante, que me tocaban el brazo y me decían que todo iba a estar bien”, añadió.

En pocos días cumple un año de aquella madrugada que le mejoró la vida: “Durante todos esos años que esperé que me llamaran, mis días y mis noches fueron horribles”, en particular, por las molestias que le causaba la enfermedad. Cansancio, náuseas y picazón en todo el cuerpo. Mucha picazón que hicieron que pasara miles de madrugadas enteras “desesperada” -recordó- sin poder dormir.

La operación fue un éxito, la recuperación también y, “ahora todo cambió, mi calidad de vida es otra cosa”.

El agradecimiento es algo que marca con cada paso que da y con el que deja el mensaje de que ser donante de órganos “es el mejor acto de amor que se puede hacer, ya que parte de la persona que ya no está seguirá viviendo en otra”, sostuvo Sandra. Y agregó: “En mi caso lo cuido muchísimo ya que hay otra familia en forma anónima a la cual respetar y valoro mucho esa segunda oportunidad de vida que me dieron”.

Uruguay.

El Programa Nacional de Trasplante Hepático cumplió este mes 10 años, periodo en el que se realizaron 190 trasplantes, incluyendo 10 combinados de hígado y riñón.

Si bien los trasplantes se practican en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas, el programa cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de Recursos (FNR), el Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Células, Tejidos y Órganos (INDT) y el Hospital de Clínicas.

Solange Gerona, jefa del programa, dijo a El País que entre los avances médicos y técnicos que se han logrado en esta década de trabajo está, por ejemplo, la incorporación de la diálisis hepática de Prometheus, una técnica para “sostener” a los pacientes que sufren una falla hepática grave “y deben esperar a que llegue el nuevo hígado”.

Médicos trabajan en un consultorio. Foto: Shutterstock
La mayor parte de los trasplantes se hizo por casos de cirrosis. Foto: Shutterstock

La profesional agregó que uno de los mayores avances de estos años y “que ha sido la piedra fundamental de la construcción de este programa único”, es que la toma de decisiones terapéuticas, normativas, de desarrollo, capacitación e investigación son realizadas en el Ateneo Técnico Normativo del programa, lo que “asegura una profundidad, seriedad, un foco en cada paciente y en cada decisión a tomar”.

Gerona también destacó las auditorías que se realizan de forma continua sobre la gestión del programa “para permanentemente innovar en la diferentes áreas y llegar a la excelencia y la salud del área hepatobiliopancreática, desarrollando áreas de prevención y docencia también a través de la unidad docente asistencial”.

La mayor parte de los trasplantes de hígado que se realizaron en estos 10 años en Uruguay correspondió a casos de cirrosis (59%), seguido de hepatocarcinoma (21%), otras causas (7%), re-trasplante crónico (6%), falla hepática aguda (5%) y re-trasplante agudo (2%).

Con respecto a las causas de la cirrosis, en el 29% de los casos fue por consumo de alcohol; en el 25% fue autoinmune; en el 21%, por enfermedades colestásicas; en el 13%, a raíz de la enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA); en el 9%, por el virus de hepatitis C (VHC); en el 2%, por el virus de hepatitis B (VHB); y en el 1%, por déficit de alfa-1 anti-tripsina (inhibidor de proteasa sérico).

De los pacientes uruguayos trasplantados por hepatocarcinoma (es el tumor maligno más frecuente originado en el hígado), la causa principal fue la cirrosis por alcohol en 36%, VHC en 28%, autoinmune en 10%, VHB en 8%, enfermedades colestásicas en 5%, EHGNA en 5%, hemocromatosis hereditaria en 5% y Enfermedad de Wilson en 3%.

Epidemia.

Gerona destacó que “el hígado graso es la enfermedad hepática que se avecina como nueva epidemia para el año 2030” y explicó que los médicos ya se encuentran trabajando “en educación, prevención e información, tanto a los colegas como a los diferentes núcleos de pacientes para evitar eso”.

Según datos divulgados por los responsables del programa, la mortalidad global posoperatoria en los trasplantes de los últimos 10 años en Uruguay fue del 7,4%.

La tasa global de re-trasplante precoz, por su parte, fue del 3,2% y la de re-trasplante tardío 3,7 %. La tasa de re-intervención alcanzó el 11,6% y la de no función primaria, el 2,1%.

En tanto, las tasas de sobrevida fueron de 85,9% al año, 81,4% a 3 años y 74,4% a 5 años.

Un informe que resume el trabajo de la última década señala que nueve de cada 10 usuarios expresaron su satisfacción con la atención recibida y, a pesar de que el programa es relativamente joven y pertenece a un país en vías de desarrollo con una población pequeña, cumple con los estándares internacionales, con resultados equiparables a centros extranjeros de larga trayectoria en la materia.

Actualmente, a 10 años de haber comenzado con el programa, el desafío que tienen por delante, a juicio de Gerona, es la mejora de todas las condiciones de calidad del hospital y del equipo técnico, así como también desarrollar nuevas capacidades.

La doctora agregó que “la idea es ir a formarnos al exterior continuamente en las distintas áreas en donde se va desarrollando la patología para ir adquiriendo distintas técnicas, tanto médicas como quirúrgicas, para ampliar la atención”.

El Programa de Trasplante Hepático es financiado por el FNR para todos los uruguayos que tengan indicación y que no presenten las contraindicaciones médicas que no aseguren una sobrevida adecuada.

En el caso de los niños, el trasplante se hace en Argentina, pero el programa se encarga del seguimiento anterior y posterior a la operación.

Del 20 al 28 de julio es la “Semana del Hígado”

Como cada 28 de julio, este domingo se conmemora el Día Mundial de la Hepatitis y, en ese marco, del 20 al 28 de julio se desarrolla en Uruguay la segunda “Semana del Hígado”, con diferentes actividades. El objetivo es concientizar sobre el cuidado del hígado para así evitar la necesidad de los trasplantes. Algunos de los consejos para cuidar este órgano son, por ejemplo, no consumir alcohol, cigarrillos y otros tóxicos, optar por alimentos frescos como frutas y verduras con pocos aditivos y conservantes. También se recomienda tomar abundante agua, no automedicarse y mantener un peso correcto, evitando la obesidad y el colesterol. Es bueno practicar ejercicio, lavarse las manos para prevenir el contagio de la hepatitis A, hepatitis E o una infección bacteriana y mantener relaciones sexuales seguras para evitar contagios de hepatitis B y C.

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